jueves, 12 de julio de 2012

Esos momentos en que simulo dormir, perdido en las palabras

       A veces las promesas son expuestas sobre la mesa, muchos las amamos, y otros, las aborrecemos. Sea cual sea tu posición ante ellas, siempre harás frente a al menos una de ellas diariamente. Así funciona el mundo, girando y girando sin parar, no existe razón dentro del mismo que pueda impedirlo, una promesa no cumplida no detendrá la rotación o la traslación del planeta, mucho menos hará que el sol pierda su fuerza. No hay razón para pretender que las palabras sean hechos, que las historias sean realidades. La verdad es que las palabras que puedan escribirse no siempre serán ciertas, tal vez en algún momento, por alguna euforia se dicen o escriben esas cosas.

    No elegí ser perfecto y en realidad no lo soy, soy a decir verdad una mezcla extraña de esas que haces en la cocina cuando estas desocupado y bastante tiempo libre, muchos ingredientes pero con mal sabor. No hablo mal de mi mismo, al contrario, mi personalidad suele ser egocéntrica sin llegar a más. Sin embargo a mi cuerpo aplican reglas básicas, sí, tal cual es mi razón común que el insomnio pisa con buen pie mi descanso.


     Hoy a diferencia de muchos otros días, son esos en los que me encanta escribir y relatar las vivencias de mis 5 sentidos sin que nadie me moleste, con un cigarrillo en una mano y una taza de café frío en la otra, sin embargo hoy es la excepción - no necesité el café -. Me miro al espejo y me pregunto ¿si soy lo suficientemente bueno para estar al lado de cualquier persona?, a decir verdad este largo tiempo que estuve solo, me hizo pensar mucho en ello, algunas veces, demasiado. El punto no es si soy o no soy suficiente, en realidad si lo soy - vamos que soy perfecto-, la idea es si puedo o no puedo - si quiero o no quiero -.

   En las fiestas los papelillos caen, las risas abundan y las miradas sobran, no hay deseo más determinante que las cosquillas en tu cuerpo, la ola eléctrica que invade tu piel y el nudo que se forma en la garganta. Hoy la protagonista es mi personalidad, tan intensa, tan celosa y tan posesiva. Vale lo sé, son tres adjetivos que jamás deberían ir juntos, sin duda serán nuevos tiempos quienes contradigan mis palabras.

   - Amor de verano - suena divertido, soy entusiasta, pero quiero más que eso, no busco nada, pero lo quiero. No es necesario buscar el sol para broncearse, aunque sea la manera más fácil, no me gusta ser fácil. - estadísticas - no me pasa muy seguido pero si, de repente me vuelvo un maniaco detallista, comienzo a observar todo, a detallar colores, formas,  belleza o fealdad, y ahí caigo en las estadísticas, un chico más con una vida normal y un futuro exitoso que le aguarda, una frase que no tiene nada que ver. Y es entonces cuando me pasa, siento esas ganas terribles de llorar y luego, luego olvido todo menos esas ganas de llorar abrumadoras. Muchas personas no lo saben, simplemente lo ignoran, no les interesa realmente y claro, tampoco lo divulgo. Así funciona mi vida, pasa menos ahora, gracias a fármacos - exelon® de mi vida - mi memoria traicionera es capaz de controlarse un poco más de lo que antes podía.- lights -

   No pregunto los detalles pero los conozco, no pregunto la omisión pero lo notan, mi memoria traicionera, como muchas, dulce y venenosa, pociones de cuidado.

   Sus ojos marrones, su boca delineando sonrisas esporádicamente, su botón central desabrochado, los jeans no llegan al suelo, la neblina cubre las luces y así, detalle a detalle la vida me cuenta muchas historias, todas enmarcadas en un mismo escenario - siembro promesas en macetas condenadas al duro invierno - la obra comienza, un inicio sorprendente (como debe ser), el protagonista acapara la atención y la audiencia que termina siendo una sola persona, le invaden sentimientos del pasado, algunos dejá vus y en la mayoría de las veces recuerdos de mencionadas lagunas mentales que inexplicablemente toman el escenario en un acto no correspondido.

   El aire se va, falta - retales de carnaval - el sentimiento culposo sigue allí, dormido en lo profundo, envenenando cada una de esas células que pierden su sinapsis. Las lágrimas caen, el llanto llega y es el momento de olvidar, es el momento en que una enfermedad ataca las neuronas y las conexión eléctrica en mi cabeza falla. Es como decir "Una serie de eventos desafortunados" fácil de entender y de explicar.

   El protagonista fija su mirada en cada cosa, objeto o persona, no logra reconocer a nadie, se siente confundido, perdido y asustado en algunos casos, en la gran mayoría, cree estar allí esperando a su familia que ha ido a aparcar el coche o ha podido ir al baño, pocas veces incluso a retrocedido en el almanaque situándose en fechas muy puntuales. Son así miles las cosas que pasan por esa cabeza, mi cabeza. Soy distraído, pierdo las cosas, no cuido nada, soy despistado, pero más allá de eso, pierdo la noción de la realidad, escapes, huidas de la realidad que alegremente me reconfortan, pero no le discrimino a mi enfermedad los inumerables adjetivos que podrían decir algunas personas sobre mi, relacionadas a la memoria claro está.

   Son esos adjetivos los que mi personalidad toma como propios, se adueña de lo ajeno, toma sentimientos como tazas de café y azúcar como diabético. Algo si les puedo asegurar, y es que Regina, es una de las dos cosas que no olvido jamás, o dicho en otras palabras, una de las dos personas que no olvido en esos momentos tan extraños que afectan mi cabeza y mi ser en general. Más que ha Regina, su música, pero es un secreto y así lo he de mantener.

   La realidad es difícil de explicar, algo subjetiva y abstracta. Por tal motivo y no otro, este relato es lo más cercano a ella que he podido contar. Estas cosas que guardo para mi, es mejor así. Por a quién alguna vez le confié estas palabras, en un cuaderno viejo y roto con recortes, dibujos, corazones y mucho amor a un rincón fueron a parar.

   Soy exigente conmigo mismo y no importa lo que pase, seguiré siendolo. Pero hay cosas que por más que me exija no puedo lograr. Y mientras tanto, el que escribe -no escritor- olvida que hacía en este instante, toma su pluma vieja y oxidada,, la deja caer al suelo y paso a paso fuera de su habitación desconoce su historia y aquellos que han ayudado a escribirla.


Escrita por Kriss Almeira