lunes, 29 de febrero de 2016

Sueños realmente imaginarios

Levantas tu mano al cielo, pareciera que tocaras las estrellas, pareciera que dibujaras con ellas. ¿Juegos de amor?, allí yacen cientos de preguntas, en una sola sonrisa, en un solo momento.


Al despertar él siempre desarrolla una misma rutina, toma su taza purpura y se sirve exactamente tres dedos de café, le coloca dos cucharadas de azúcar y una de canela, al terminarla, se va a la ducha, se viste y le da un beso en la mejilla a quien considera el gran amor de su vida, se despierta, le toma por el brazo y caen en un beso pasional, él le rechaza con una sonrisa y con una expresión de confidentes, se hace tarde.


Nada es lo que parece. Se levanta de la cama, necesita un café, un gran dolor de cabeza le hace imposible permanecer a su lado. Se ducha con lagrimas en los ojos, restregándose fuertemente todo su cuerpo con la esponja de baño, se viste y se coloca perfume, tratando de ocultar el asco que siente. Se esfuerza, por que le ama, trata de darle un beso en la mejilla pero el olor a otro cuerpo, otra piel le resulta repulsivo e inquietante.

Es tarde, quizás los dientes pueda lavarlos en el trabajo piensa sin ánimos y con cierto decaimiento. Mete la camisa dentro del pantalón, levanta su rostro al espejo y piensa, hoy no estoy tan mal.

Quizás el hecho de quererle así, solo y sin el, no sea más que un extraño vestigio de algo que a duras penas se mantiene a flote.