jueves, 23 de septiembre de 2010

Memorias

Mi cuerpo yace recostado tras una pared de cristal, la cual pertenece a una extraña ventana, de esas que miras y dices wow. En mis manos un papel que se nota fácilmente que se encuentra arrugado y doblado - siempre pensando en ti – eres mas que un sentimiento que podría desaparecer en cualquier momento, eres lo que hace que mi corazón lata mas fuerte - mientras las palabras corrían lo único que se notaba eran las miles de personas que pasaban por allí, cada una con sus necesidades, sus sueños, sus rutinas. Sobrepasando la burbuja de gases y contaminación miré al cielo, la luna que es visible ciertos días en las tardes se hallaba circundada por los edificios simulando estar allí mirando nuestro destino, observando nuestras vidas -siempre pensando en ti- . Tal vez nuestras vidas son similares a una telenovela antigua en la cual el color aun no existe, el sonido es leve y la calidad de imagen regularmente desaparece. Y pienso que ya es tiempo para dejarnos volar, siempre pensando en la memoria, sin embargo más allá de eso, tu voz me llena y me obliga a hacer aparecer una sonrisa en mi rostro, no tengo idea pero está allí cada vez, cada momento q te recuerdo, que te pienso, que te extraño.

Las hojas de un periódico viejo son suavemente arrastradas por el viento, un dulce gatito es sorprendido por el mismo cuando éste pasa por encima. El sonido de un gatito maullando, el murmullo de las personas, el sonido de los autos, y el golpe del viento con los edificios, y en el fondo una canción de Norah Jones nos da un ambiente extraño, variado o combinado, el cual nadie detalla pero que siempre está allí. Es entonces cuando aparecen nuevamente tus recuerdos, tu voz y hasta tu rostro en mi cabeza. Esas palabras, esas dulces palabras que repetías sin cesar - te kiero – en ello de mi boca solo salía yo te kiero más, es extraño como mi corazón se derrite con tu calor, como en mis sueños noche tras noche estas. Tu paz, tu serenidad imposible de imitar, y simplemente recuerdo esas dulces palabras casi como una melodía.
Me levanto suavemente teniendo sumo cuidado, así la ventana no podrá quebrarse, recorro las calles observando detenidamente las personas, sus risas, sus llantos, sus problemas y hasta sus vidas, con el sonido de una dulce canción van desapareciendo los ruidos de los autos, del gatito y del aire, y por ultimo el de la gente, dejándome un gran vacío si no estás conmigo.

El cielo comienza a tornarse mas gris minuto a minuto, es mi alerta de irme, pequeñas gotas comienzan a caer una tras otra, siendo el inicio de una gran lluvia, que soy para ti?, una luz como aquella que te molesta en las noches de sueño?, te miro a los ojos y puedo sentir mariposas, no me siento triste sino feliz, por que se lo que soy para ti.

A lo lejos se divisa un árbol grande y fuerte siendo de noche intento aparentar sentarme en sus raíces buscando ocultarme del sol que supuestamente se encuentra en el cielo, cierro los ojos y siento caer en un profundo sueño en donde tu estas junto a mi, donde te abrazo fuertemente y no quiero dejarte ir. Sin previo aviso escucho un murmullo de cientos de personas, abro los ojos, pero no están ahí. Mi mente queda sorprendida al ver miles de luciérnagas rodeándonos, al árbol y a mí. Entre ellas percibo tu presencia, tu olor, vienes a mi y se que no es un sueño, que te tengo para mi, que estas allí para mi y que eso es todo lo que necesito.