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lunes, 19 de enero de 2026

Nostalgia



Y ahí estaba yo, tirado en un suelo bastante sucio de un corredor universitario, esperaba con ansias allí recostado a una columna esquinera. Mi corazón se aceleraba con cada segundo que pasaba, me preguntaba a mis adentros, ¿habré hecho bien en venir?, y por mi cabeza solo pasaba el hecho de que haría si se llegaba a molestar por estar ahí sin aviso previo. Pero mi sonrisa respondía de por sí cualquier pregunta que surgiera en mi cabeza, no había duda que pasara por mi mente que los latidos acelerados de un corazón enamorado no pudiera callar.

Recién había cumplido mis diecinueve años, me sentía algo poderoso, no por algo en especial y especifico, solo sentía que nada podía detenerme, que la vida era más que solo dudas y miedos que ante todo pronóstico podría usar como combustible para lograr cualquier cosa que me propusiera. Por esos tiempos, entre mis dieciocho y diecinueve años, me encantaba ahorrar del dinero que me daban mis padres mensualmente y poder ir a comprar grandes cantidades de ropa en oferta, recuerdo claramente que por mi delgadez siempre me fue fácil conseguir ropa para mi en cualquier tienda. Ese día decidí viajar con mi camiseta de rayas horizontales blancas y azules, jeans negros y mi chaqueta negra que tanto adoraba para ese entonces, no importaba el clima que estuviera haciendo, amaba usar esa chaqueta en todo momento y lo mejor de todo es que combinaba con cualquier ropa que usara.

Un hilo de esa chaqueta sobresalía de ella en la parte del antebrazo. Siempre la usaba con las mangas dobladas hasta los codos, en ese momento, ese hilo era mi distracción ante la ansiedad que presentaba en ese momento, una ansiedad linda y que solo me hacía sonreír a cualquier desconocido y desconocida que pasaran por ese pasillo. El techo presentaba bastantes quiebres, casi tantos como las telarañas que colgaban de el, pensaba si era posible que ese edificio tan viejo pudiera caerse y aunque nunca había ocurrido allí algún terremoto o temblor fuerte, al menos durante mi periodo de vida, ese cuestionamiento no dejaba de intrigarme. Esas paredes a las cuales estaba recostado me eran algo familiar pues la pintura estaba dividida en dos, la parte inferior de una pintura a base de aceite color azul cielo, un azul que se mantenía tan limpio e intacto como si hubiera sido pintado ese mismo día, mientras en la parte superior le cubría lo que parece haber sido en algún momento un blanco hueso, habían tantos escritos en ellas que era fácil perderse imaginando cada una de las personas que allí dejaron sus nombres, sus firmas o sus iniciales, era fácil, era muy fácil perderme en aquellas historias que yo mismo inventaba.. Todo tenía un aroma de nostalgia, aún a mis recién diecinueve años ya podía sentir la nostalgia de cuando estaba en primaria y correteaba por los pasillos de mi colegio que estaba pintado (en algún punto de su historia) con los mismos colores y cientos de firmas por doquier.

Los minutos pasaban transformándose en horas, sentado allí con el hilo roto de mi chaqueta en mi mano izquierda, recuerdo haber sentido un hambre feroz y haber pensado si sería posible dejar mi sitio de vigilia para buscar algo que pudiera satisfacer mi estómago. En el piso inferior de ese edificio existía una cafetería o pequeño comedor, el cual recordaba que al subir vi a una mujer bastante joven haciendo unas muy pero muy delgadas empanadas de pollo con una muy marcada expresión de inconformidad,  frunciendo el ceño y haciendo ciertos ademanes de no querer estar allí, por lo que si mis cálculos no fallaban ya esas empanadas deberían estar listas y puestas en venta. De mi bolsillo derecho del pantalón saco el que para ese entonces era mi teléfono celular, un BlackBerry Flip color negro, tan odiado y tan amado a la vez por mi mismo. Escribí en BBMessenger “aun no sales de clase? Quisiera llamarte, me avisas al salir”. No sabia si enviarlo o no, sabia que me respondería pero mi duda era si me respondería en el momento o bastante luego. Al final mi estómago ganó la batalla, bajó rápidamente unas escaleras semi circulares que llevaban a vestíbulo principal, a mi lado izquierdo pude ver la cafetería algo sencilla pero que contenía un menú bastante amplio de empanadas. Eran alrededor de las diez de la mañana creo que recordar y todas las mesas estaban ocupadas, sentí como si todos me miraban, como si fuera una bacteria entre las células del cuerpo, todos alerta ante un intruso. Quizás algo nervioso e incómodo vi lo que estaba buscando a la distancia, allí estaban, emanando un vapor que humedecía el cristal, doradas, crocantes y calientes, las empanadas perfectamente doradas cuyos rellenos tenían de pollo, jamón y queso y carne mechada. Levanto mi mano haciendo seña de tres, las cuales me dan en una bolsa de papel y me dicen buen provecho, volteo para ver a la joven que las elaboraba y si, efectivamente seguía con su expresión facial de pocos amigos. Felizmente subo las escaleras y vuelvo a mi puesto de vigilancia, pero justo allí sentado nuevamente sobre el suelo y recostado a la misma columna me doy cuenta que no traje la malta marca regional que había comprado junto con las empanadas. Dinero no sobraba y orgulloso de haber podido realizar dicha maniobra de ir y venir sin que nada hubiera ocurrido que pudiera dañar mi plan de sorpresa decido bajar nuevamente corriendo ágilmente, logro conseguir mi botella de malta la cual justamente tenia en su mano derecha la joven que elaboraba las empanadas haciendo unas señas de que ella la había guardado para mi por si volvía y finalmente logré verla sonreír cuando le di las gracias por entregármela.

Son cerca de las once de la mañana y el cielo se comienza a tornar oscuro, un gris bastante triste, sin embargo era lo único triste que podría percibir pues amaba la lluvia y los cielos nublados. No había ventanas, solo un gran espacio en la pared que posibilitaba observar todo desde ese piso del edificio hacia la calle y el parque central, gota a gota fueron entrando al pasillo por el viento y mi puesto de vigilancia debía urgentemente ser mudado. El único lugar era la pared del aula en cuestión, así que me dirigí hacia allí y nuevamente me recosté sobre el suelo esperando que esa clase terminara lo antes posible. 

Aún faltaba cierto tiempo, en mi cabeza rondaba la idea de entrar como servicio de entregas o simplemente entrar y ya; quizás si me hago pasar por alumno nadie dirá nada, pero que alumno entraría a una clase casi finalizando y pasando desapercibido, era absurdo. Tampoco tenia nada que entregar como servicio de delivery. 

Mi imaginación volaba al igual que mi ansiedad. La lluvia desde ese lugar se veía majestuosa, casi como de película. De un momento a otro la lluvia parecía un diluvio, sin embargo era joven y no me preocupaba realmente, todo era posible si así lo quería. Extraño esa sensación adolescente de furor y energía, esa credulidad e inocencia que se sentía como una llama en el pecho imposible de apagar o calmar. Sentía como esa misma llama interna podía evaporar esa lluvia que caía desde el cielo turbio, quería comerme el mundo y sentía que podía hacerlo.

Observar mis manos frías y húmedas de sudor me hacían cuestionarme si el estar allí era realmente lo que quería o si estaba bien todo lo que había hecho para llegar hasta ese punto sentado en un pasillo extraño solo para darle una sorpresa a alguien. La duda, una sensación tan coherente pero desagradable invadió por unos cuantos minutos todas las horas, viajes y dinero gastado. Aparecían frente a mi cuestionamientos, uno tras otro, en una fila que parecía interminable. Sin embargo soy interrumpido por un joven de un uniforme algo desgastado y una gorra con el logo del instituto que me dice en una voz contundente y fuerte, si estas esperando a alguien creo que es mejor que lo hagas abajo, aquí te vas a mojar por que cuando empieza a caer la lluvia, créeme, no parará hasta dentro de un muy buen rato.

Doy gracias por ese consejo al asentar mi cabeza y sonreír pero decido no moverme ni un solo milímetro de allí. Después de tanto camino recorrido no retrocederé en lo absoluto. La persona insiste nuevamente pero le comento que estoy bien ahí. ahora me pregunto cuales habrán sido sus motivaciones para acercarse a un desconocido para indicarle donde podía esperar, amabilidad podría ser o es que se había percatado de mi presencia ahí desde hace mucho tiempo, lo que me llevó a pensar en que si esa persona se había percatado de mi jornada de vigilia posiblemente mi sorpresa puede haberse arruinado también, existía la posibilidad de a quien esperaba también me hubiera visto, se hubiera dado cuenta de mi presencia quizas indeseada. Tanto para nada, no sirvo para hacer sorpresas, todo lo que hice no sirvió de nada, eran frases que rondaban mi cabeza una y otra vez. 

¡Ding! suena mi teléfono y aparece en la diminuta pantalla de mi teléfono el mensaje de, sigo en clases. Paciencia y hambre eran dos cosas que ya no tenia, comienzo a escribirle a mi hermano menor lo que había hecho y lo que pretendía. Empiezo a escribir el mensaje con un "Hola hermano estoy en Táriba será que podemos vernos, se que esta lloviendo pero seria agradable poder conversar un rato y pasear" pero antes de poder presionar enviar, allí estaba la persona a la que tanto esperé, de pie frente a mi, sorprendiéndome a mi, con un rostro que denotaba angustia, nerviosismo e incomodidad. 



miércoles, 21 de diciembre de 2022

Desiderata en una noche desestrellada


 Siempre comento que cuando me siento roto es cuando más predisposición tengo para escribir. Es la mejor manera es desembocar todas esas emociones en unas cuantas líneas que al final no dicen nada. Basta con recostarme en el suelo cada noche y levantar mi mirada hacia el cielo para no ver absolutamente nada, extraño tanto ese cielo estrellado que me acobijaba cada noche de mi juventud, nunca valoré pequeños detalles como esos hasta que los perdí, el levantar mi mirada y pedirle deseos a las estrellas, a un mar de estrellas. Es cuanto menos, irónico que sea el mismo cielo visto de diferente perspectiva, quizás así son mis emociones, pueden verse de maneras muy distintas en diferentes puntos pero siempre serán las mismas emociones presentes, cada quien juzga a su manera y las piensa y vive diferente. 

“Sé gentil contigo mismo, tu eres un hijo del universo, no menos que los árboles o las estrellas, en la ruidosa confusión de la vida, mantén paz en tu alma” Max Ehrmann Desiderata. Esta es una frase que llevo tatuada en mi corazón, en mi mente y literalmente en mi cuerpo.

Para llegar a la próxima idea debo describirme (como siempre lo hago, ya pienso que es un cliché literario). Soy emocional, pegajoso, romántico y sentimental, pensaba que conforme los años pasaran, eso se iría disminuyendo hasta posiblemente desaparecer. A fin de cuentas desde el 2018 me protegí en un caparazón emocional tan fuerte que no dejé que nadie pudiera entrar en el. Pensaba, erróneamente, que ese caparazón se había incrustado mucho mas allá de lo superficial que yo pretendí que era. Cuando al fin permití que alguien entrara en ese caparazón emocional y que fluyera sin limite alguno todos mis sentimientos y emociones, noté que lo único que había dentro, era alguien indefenso, sin armas y sin poder hacer absolutamente nada para protegerse. ¿Que me habría hecho ser de esta forma? Pienso si fue algo de mi niñez, en la crianza que me dieron o si simplemente soy débil emocionalmente y ya, sin motivo, sin causa, sin excusas y ya está. Seria que desde pequeño mi personalidad se fue construyendo en base a un sentimentalismo profundo que me hace llorar con películas tontas y con prácticamente cualquier palabra que pueda herirme. Tanto así, que a veces pienso de mi empatía como un defecto. Como me gustaría poder ver a alguien de extremas necesidades, ver sufrir a alguien o un animal hambriento en la calle y poder NO sentir nada, hacer como a todos que les da igual. Pero más allá de eso, mi empatía me lleva a un punto en donde antes de decir o hacer cualquier cosa, pasa por mi mente que pasaría si me dijeran o hicieran eso a mi. Claro que aun cometo errores, no soy perfecto. Es más, ayer me di cuenta que me he expresado mal sobre algunas personas y me siento apenado por haberlo hecho, aunque considero que el aprendizaje nunca termina, estamos criados con pensamientos tan retrógrados y tan marcados en nuestro subconsciente que no existe manera sencilla de liberarnos de todo eso en un solo instante, somos seres con  raciocinio, por lo que entre los constantes cambios que se presentan en nuestra sociedad en favor de una armonía y paz entre nosotros, el mejorar cada día más sobre como nos comportamos y hablamos hacia y sobre los demás es una tarea necesaria. 



Últimamente me pregunto sobre el poder de la sinceridad. Que tanto puede desatar y si es conveniente o no practicarla al 100%. Si, comprendo que todos mentimos en algún momento. Por ejemplo hoy me pidieron dinero prestado, dije, no tengo. Claramente tengo mi presupuesto designado para las cosas que quiero comprar o adquirir de aquí al 31 de diciembre, pero jamás presto dinero si no es una persona cercana, así que mentí al decir que no tenía dinero. Es por ello que siento que existen niveles respecto a las mentiras, unas banales y sin mayor relevancia en nuestro día a día y otras que pueden cambiar el rumbo completo de toda tu vida, para bien o para mal. Es que quizás la verdad intimida demasiado, hace prosperar temores y miedos ante las infinitas  posibilidades que pudieran ocurrir luego de ella, o simplemente es que nadie quiere oír la verdad o no está preparado para hacerlo. Nadie quiere escuchar que rezar a un Dios no te hará mejor persona, culpar al “diablo” o demonios por tus actos y las consecuencias que estos acarrean no te librará de la culpa. Viven en un entorno de mentiras que solo les hacen sentir mejor para así, expiarse las culpas, siempre hacia otras personas o seres inexistentes. Desde ese punto en adelante, todo en mas sencillo con las mentiras, una vida mas simple, lo que todos quieren, lo simple y lo falso. Justifican sus comportamientos en base a mentiras pues les es más fácil eso que afrontar la realidad de sus sentimientos y emociones, les es más fácil manejar una falsa historia que la realidad de saber que no sienten un mínimo de empatía hacia el prójimo. Es más fácil y siempre será más fácil mentir que aceptar que no somos perfectos, del mismo modo que aceptar nuestras perversiones, inmadurez y errores, nos idealizamos a nosotros mismos con el único fin de servir en una competencia imaginaria sociocultural donde se cree que se es mejor que los demás a mayor perfección demostremos (sin importar que pueda ocurrir en el camino y a cuantas personas debas pisotear para lograrlo). La verdad duele una vez, la mentira cada vez que la recuerdas. Una frase muy cierta, usada como cliché pero totalmente cierta, puede ser que muchos no vean el problema en todo esto, sin embargo yo, no deseo estar o mantener relaciones interpersonales basadas en las mentiras e hipocresía. Para muchos será y es sencillo hacerlo, pero con ello se logra alcanzar una verdadera felicidad?, quizá soy yo el errado y vivir así es el camino a la felicidad. 

Y ¿si el problema real es que no estamos preparados es para decir la verdad? Lo he pensado, puede que las personas no estén preparadas para decir la verdad frente a los demás pues eso involucra el tener que hacerse cargo de todas y cada una de las consecuencias que pueda traer. Es por eso que es tan fácil ver comentarios de odio y hasta amenazas de muerte en internet, pues demuestran realmente lo que son, lo que piensan y consideran que detrás de un teclado no tendrían que hacerse cargo de nada. Esa doble moral fortifica mi pensamiento de que todos pretenden ser perfectos (por muy basura que sean realmente) pues realmente solo buscan la aceptación e idolatración de los demás. El pretender ser sensible, romántico, cariñoso, amable y sociable mientras a las espaldas de los demás actúas y hablas en contra, solo refuerza cada palabra que plasmo en estas líneas. No existe nada de malo con sentirte incomodo con los demás, con no querer hablar con nadie, todo eso está bien mientras respetes y no infrinjas los derechos que cada persona posee y mientras seas sincero con lo que eres. Odio a las personas, siempre lo digo, muchos creen que lo digo como broma, pero realmente no me gusta compartir con personas extrañas o a quienes no tengo la confianza, soy claro y sincero en ello, prefiero no estar en esos lugares.

Ahora yendo al campo amoroso tengo una interrogante que ronda siempre en mi cabeza a la cual ya tengo la respuesta claramente, ¿De que me ha servido ser sincero con las parejas que he tenido a lo largo de mi vida?, Nada. 

Si lo pongo de esta manera, es fácil, el problema soy yo, el patrón está ahí. Pregunto siempre que error es el que cometo, cual es la causa de que pida honestidad y nunca me sea otorgada. El idealizarme a las personas y confiar en ellas solo me ha traído decepciones, unas mas grandes que otras. Que tan vacío y roto se debe estar para no poder usar la verdad cuando es necesaria? Pues créeme que es lo común, así que no hay que estar ni vacío ni roto, solo es ser como los demás. El común denominador.






domingo, 11 de diciembre de 2022

Un cielo lleno de ansiedad


Mis lagrimas comienzan a caer sobre mis mejillas y como solo había visto en las películas recorren todo mi rostro hasta caer al suelo sin el más mínimo movimiento muscular de mi cuerpo. De fondo suena Regino Spektor y mis ojos que antes miraban al suelo ya no distinguen absolutamente nada mas que unas siluetas borrosas de una fotografía en mi celular. La respiración comienza a escasear y mi agitación me hace levantar mi cuerpo rápidamente en búsqueda de que algo de oxigeno pueda entrar a mis pulmones, pero curiosamente lo que hace falta no es oxigeno. Un dolor indeterminado apuñala mi pecho cual cuchillo atraviesa una barra de margarina y de mi boca surge un quejido agudo y profundo. Doloroso pero liberador, aunque sea por solo unos segundos. Mi cabeza se siente presionada, caliente y húmeda por un sudor sumamente frío que va liberándose por todo mi cuerpo. Mis manos tiemblan al punto de que los escalofríos llevan a una paranoia sin sentido, pero vamos, ¿que puede tener sentido en esta situación?. Intento controlarme pero otro quejido mas fuerte sale de mi boca con un llanto aun mas fuerte que los anteriores. Preferiría un dolor físico. Me resguardo en una esquina de mi cuarto que pareciera cada vez hacerse mas pequeño y sofocante, acosador e intimidante y me concentro en poder respirar. Pienso “inspira y expira todo el aire que puedas, esto es mental, tu cuerpo puede respirar, eres tu en tu interior que no lo permite, ¡vamos tu puedes! Tu cuerpo esta en perfectas condiciones”. Pasan horas quizá pero en realidad solo fueron minutos y la habitación parece normalizarse, el aire parece circular con naturalidad y el mis manos comienzan a tomar calor. El sudor de mi cuerpo va desapareciendo y el llanto deteniéndose. Me levanto con normalidad pero aun mis piernas tiemblan levemente, reposo mis manos sobre las paredes mas cercanas y siento que esto fuera una especie de pesadilla, en una voz suave expreso el querer despertar. 

La verdad creí que no seria tan difícil de sobrellevar una ruptura amorosa luego de, bueno, haber fallecido mi pareja hace unos años atrás. Al haber levantado cabeza y haber tratado de rehacer mi vida, pensé que nada podría llegar al punto de herirme tanto o al menos de hacerme algo de daño. Me sentía irrompible o inquebrantable, alguien quien emocionalmente era tan fuerte como un muro de diamante, pero mi mayor enemigo no es quien me hace algún daño físico o emocional sino la ansiedad que me invade en momentos de debilidad y que pensé tontamente podía controlar. 

Hoy al salir a la calle, me sentía muy extraño, cada sonido, cada voz, cada ruido se sentía como agujas en mi cabeza. Sentía que todas las personas me miraban y que mi cuerpo flotaba, me sentía en un sueño o adormecido. Por ahora mi lugar seguro ha sido mi cuarto, mis 4 paredes que me resguardan y en las que me siento protegido. “Que pena con la visita” diría una amiga mía haciendo referencia a la vergüenza propia que suelo sentir hacia mi mismo por ser tan débil emocionalmente, a no poder sobrellevar de manera tranquila los sucesos que puedan ocurrir en mi vida.

Puedo ser emocionalmente muy débil pero amor propio me sobra, eso jamás cambiará. Quizá la rutina y una vida compartida me hagan extrañar muchas cosas y detalles pero siempre he estado en paz con la soledad. He me aquí nuevamente vieja amiga, ahora solo queda que el tiempo haga su magia y a la ansiedad la seguiré sobrellevando.











miércoles, 22 de junio de 2022

Aún a mis 30's


Hoy, al revisar mi maleta con la que vine a ecuador, tomé en mis manos una vieja taza de porcelana que me traje desde mi casa, la taza blanca tiene un mensaje de comedia sobre la tierra que nací. Esta taza se encuentra bastante llena de polvo, algo decolorada pero funcional, el tiempo pasa y quizá le afecte a su estado físico pero sin duda su función no se ve comprometida. Aún puedo lavarla y usarla sin problema alguno. 

Luego pensé en ¿Qué pasaría si la dejara caer al suelo nuevamente?. Me vino a la mente las veces que de pequeño sin querer dañaba las piezas decorativas de mi madre y las pegaba una y otra vez. ¿Y si la taza la pegara así como pegaba esas piezas de porcelana? No cabe duda, aun funcionaría, aun podría tomarme un delicioso té, quizá no seria ideal para una foto aesthetic pero cumpliría fielmente su función como taza.

No pude evitar compararme con esa taza. En algún momento de mi vida he estado roto, sin embargo he sido capaz de restaurarme, claro un poco lento el proceso. Perdí años en el proceso, pero no se trata de lo que perdí si no de lo mucho que gané en ese tiempo. 

Y aquí estoy, sentado en la mesa tomando un té de limón y miel para mi gripe, en la taza con la que me he comparado, pensando en como aún a mis treintas puedo seguir cagándola monumentalmente. Aunque en número, ya esté en la edad adulta, a ratos me siento un niño que se encuentra perdido en el vaivén de la vida. 

Bueno por algo dicen que ¨para la estupidez no hay edad¨ y bueno cumplo con el perfil. Lo importante a tener en cuenta es que el tiempo no se puede recuperar apresuradamente, primero por que el tiempo no es recuperable, no puedes tener algo que ya pasó y que es unidireccional, queda solo resignarse a disfrutar el momento que estas atravesando -viviendo-, y segundo, ¿por que las prisas?.

Esa es la pregunta que mas ronda mi cabeza, no reestableceré mi vida sentimental con la primera persona con la que tenga cierta conexión, eso es un hecho. No tendré una relación con alguien que no conozco adecuadamente, eso es un hecho. No soy tan dependiente emocionalmente como antes, eso es un hecho. No todos sienten y piensan como yo lo hago, es un gran gran hecho. Me atrae lo imposible, eso también es un hecho, algo que me afecta en cualquier ámbito de mi vida, pues al tenerlo pierdo total interés en ello. 

Este año cometí una gran estupidez para mi edad, imperdonable. Lo sé. Mezclar sentimientos de tristeza, la fecha de aniversario de la muerte de mi ex, alcohol y ese deseo de atracción hacia alguien con quien no puedo ni voy a tener nada sentimental, se convirtió en una bomba que no cabía duda estallaría en mi cara. 

La primera vez que escuché algo relacionado a esto fue en mi serie favorita How i Met your Mother, siempre pensé que era una mentira, una simple excusa para un episodio mas de la serie y ya. A mi edad, hay que tomar consejos. SI YA ESTAS ACOSTADO, NO SALGAS, NADA BUENO PASA LUEGO DE LAS 2AM.

Sin embargo y aunque suene algo tonto, es agradable esta sensación que tengo. Es una idea que se siente en todo el cuerpo de que los pedazos han sido pegados y que al igual que la taza reparada puedo resbalar y caer nuevamente, pero sin llegar a romperme necesariamente. Solo hay que, saber caer.




lunes, 2 de mayo de 2022

Mi viaje


 Y es que cada vez que lo pienso me resulta más difícil saber si he tomado las decisiones correctas. Es que si las veo en retrospectiva seguramente me he de arrepentir sobre una que otra. ¿Que pasaría si pudiera conscientemente de las consecuencias, poder cambiar esas decisiones que inquietan mi mente?

Que pasaría si yo pudiera no solo cambiarlas. Que pasaría si pudiera vivir con una enorme cantidad de cambios a los que incluso no he estado consiente. Ese día, el día en que me vi a mi mismo pero sin ser yo, descubrí el hilo conductor y el propósito de mi vida. 

No suelo actuar sin antes pensar en las consecuencias y justamente eso hace que  me detenga en muchas situaciones, tanto pensar, tanto dar vueltas a ciertas cosas, es agotador. Agota el tener ese miedo y esa incertidumbre de si hacerlo o no, debería o no debería, podría o no podría. Muchos pensamientos que abruman mi mente en su totalidad, nublan mi consciencia. 

Temor a lo que podría pasar, como si pudiera fracasar. Es eso, el temor al fracaso, a no poder lograrlo por mi mismo, sentirme incapaz y sin libertad. En mi mente me siento encerrado en un cuarto totalmente oscuro rodeado de lo malo que podría pasar, solo consecuencias negativas. Pero por que mi mente no da cabida para las cosas positivas que podrían ocurrir, quizás, en esas cosas que deseo lograr, no existan cosas negativas.

El quizá, mi peor super poder. Pretender que se lo que pasará siempre optando por la opción negativa. Una manera pesimista de vivir a la segura. Siempre bajo una seguridad ficticia, pues todo está en mi cabeza. Arriesgarse, fácil decirlo y tan difícil en lo personal de lograrlo. Que haré, es algo que no sé, pero que intentaré descubrir. 

lunes, 26 de octubre de 2020

Un chico para un chico

Han sido muchas las cosas que han ocurrido en este año que llevo sin plasmar mis vivencias. Y este es mi momento de reflexión, cada vez que me siento a escribir voy liberando de alguna manera un estrés interno que me atormenta levemente. 

Esta es una carta sin estampilla y sin sobre pues no tengo a quién enviarla, el destinatario ya no está a mi lado cómo siempre lo había soñado. Para algunas personas es difícil pensar en que yo pueda seguir atado a esa persona que ya falleció. Dicen que la vida sigue y que yo debo superarlo, que no es algo para echarse a morir, pero sus vivencias no son iguales a las mías y nunca tiendo a caer en ese conflicto de explicarles el porque me siento como me siento. Pablo falleció hace dos años y me dejó mucho dolor que tuve que llevar sobre mis hombros, pero lo que no murió fueron sus recuerdos, las heridas incluso emocionales sanan pero los recuerdos siempre quedan. Pasa el tiempo y día a día recuerdo como me sentía hace dos años a su lado, comparando los pequeños detalles de las cosas que habíamos planeado juntos, de las inmensos proyectos que habíamos organizado para futuro planteándome cómo hace dos años me veía en el 2020 y como ahora me veo pensando en lo que creía que sería. Me siento justo ahora a plasmar estas líneas pues no cabe la duda de qué me siento totalmente feliz.

¿A que puedo deberle tanta felicidad? bueno pues empecemos a enumerarlo; lo primero y lo más increíble es como lo que siento por Pablo sigue totalmente intacto después de estos dos años. Lo segundo, lo fuerte emocionalmente que me siento pudiendo soportar pérdidas de amistades tan grandes como las que tenía, aunado a estas razones hay muchas más que van desde el aprendizaje laboral que he tenido así como en lo profesional y en lo personal. No es un secreto para nadie que este año nos ha llevado a aprender a todos los seres humanos del planeta teniendo una curva de aprendizaje sobre cómo sobrevivir y cómo comenzar a modificar nuestra “normalidad”. 

Cómo extrañaba volver a mi diario, a este lugar, este blog que me ha visto crecer y que me ha leído desde que escribía tonterías a los 20 años -incluso creo que más joven-, la mayor parte de mi vida ha sido plasmada en este blog y en sus líneas se puede ver mi crecimiento, mi madurez y toda mi vida. He aprendido a perdonar,  a amar y a ser feliz. Por ahora tengo 30 años no sé hasta qué edad siga plasmando mis vivencias aquí pero me encantaría que en mi senectud aún siga escribiéndoles razones de mi intensidad a vivir. 

Lógicamente sigo sin Pablo pero sé que me acompaña cada día de mi vida, aún sigo sin tener una nueva pareja tampoco sin conocer a alguien o sin siquiera comenzar a salir con alguien. Ultimamente me encuentro un poco más optimista respecto al tema, ha pasado ya el tiempo y creo que estoy preparado, igual no estoy buscando nada pero si llega no me cerraré a nada. Me gustaría que Pablo supiera que nuestras metas que planeamos y pensamos se están comenzando a cumplir una a una, qué no cabe duda de qué las cosas han ido mejorando y de qué el futuro que planeamos ya no queda tan lejos como lo veía. Quisiera que supiera que su nombre solo me produce paz y que me encanta ahora recordarlo por qué no siento ese dolor y esas agujas en el pecho,  quisiera que supiera que cada vez que le recuerdo sonrío y sonrío enormemente. 

Hace poco conversando con alguien le dije qué siendo gay era un chico de un solo chico les cuento que esa persona me comentó que no creía y qué seguro de heterosexual sería mujeriego. No entraré en ese tema pues la promiscuidad no tiene nada que ver con la orientación sexual pero en fin no es algo ni que me enorgullezca ni que me haga sentir vergüenza sólo soy lo que soy,  un chico de un solo chico. 

Cuando salgo a caminar me imagino lo lindo que sería estar tomado de la mano de alguien,  no está bien pero tampoco está mal. Cuando me tomo un café mirando a la ventana me imagino haciéndolo con alguien abrazándome, no está bien pero tampoco está mal. Cuando hace frío y estoy viendo una película me imagino riéndome con alguien, no está bien pero tampoco está mal. Lo que esté bien o esté mal me tiene sin cuidado, sólo soy un chico de un solo chico. 

A veces extraño lo que se siente el contacto con otros labios, piel contra piel o incluso el calor de un cuerpo contra el otro. He olvidado muchas sensaciones físicas pero si tengo siempre presente lo que sentía en mi pecho cuando ocurría con Pablo. 

Nada en tiempos de Pablo era perfecto pero tampoco necesitaba que lo fuera, puedo pintarlo todo hermoso y color de rosa, mi perspectiva no tiene por qué ser fiel a la realidad. Así le recuerdo, por qué incluso en sus peores momentos, ahí estuve a su lado. El amor de cuentos de hadas no sé si exista, no lo viví. Junto a Pablo supe el ser incondicional, la impotencia de no poder hacer nada cuando había dolor, cuando por las noches había incontinencia. Ver como sus labios se hacían azules y su piel amarilla, me mostraba como las historias de amor siempre tienen dos caras y que en todo relato siempre hay una parte que jamás se cuenta, que se guarda en secreto y que se mantiene en los recuerdos más profundos hasta que aparecen nuevamente en pesadillas por las noches frías de octubre.  

El mito oriental del hilo rojo del destino habla de cómo los dioses atan un cordón de color rojo alrededor del tobillo o incluso en el dedo meñique de dos personas que deberían conocerse o ayudarse en algún momento determinado en sus vidas. De esta manera los dioses se encargan de unir a aquellas personas que más vamos a llegar a querer independientemente del momento, lugar o circunstancia, por lo que este cordón se puede estirar, trenzar o enrededarse pero jamás podrá romperse. Es de esta forma que pienso que mi hilo rojo estaba atado a Pablo. Un chico para un chico.


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lunes, 7 de octubre de 2019

Le oigo hablar

Murmura sus deseos, se cierne sobre mis hombros, me devora desde el interior, suplica testarudamente por un poco de clemencia. Le oigo hablar, le oigo decirme palabras sin sentido en mi oído izquierdo, replico que por ese oído mi audición falla.

Atraviesa mis murallas y me comenta sobre frases estrambóticas que añora ser parte de mis deseos. Altruista tú que estremeces mis carnes a fin de solo devorar alguna pieza. Le oigo hablar sigilosamente sobre mi oído derecho, le digo que está bien aunque escuche pero no comprenda bien lo que dice.

Se planta frente a mi en el espejo, en su espejo, en el espejo burdo de la autocrítica. Diásporas peregrinando para decirte algo que ya sabias. Analistas que te inducen lo que ya tu conocías. Y la familia, diciendote cosas que ya tú comprendías. Le oigo hablar, pero no lo acepto.

El tacto tan distinto es de lo visual, distorsiona la figura mi idealización de algo tan egolatra y disperso. Una sensación que acaba desde dentro pues le oigo hablar y quiero pararlo. Enmarco mi perspectiva para tenerla allí en caso de necesitarla, un cerillo en mi bolsillo por si quiero quemarla y un abrigo por si quiero taparla. Le oigo hablar pero no toma mi atención, le oigo hablar hasta que su ímpetu  es derrotado ante mi calma y en su momento más débil le oiga hablar en un llanto de zozobra.


viernes, 13 de octubre de 2017

Teatro del lobo y su disfraz de oveja


Entre largas conversaciones con "mi mismo" así como muchos le llaman, he tenido la oportunidad de, entre risas y enojos esporádicos quedar totalmente atónito hacia situaciones bastantes particulares que me involucran. Solo en mi mente circulan preguntas, asombrado me hago cuestionamientos sobre ¿Como le hace, como le hace para tomar un sentimiento, cambiarlo y hacerlo suyo, tan capaz de manipularle a su antojo y conveniencia?, habré adoptado una posición tan mala en esta historia como para que luzcan tantos adjetivos calificativos a mi persona que sin duda, son tan maravillosos líricamente de leerlos como de decirlos en voz alta.

En las noches mi mente hiperactiva hace alusión a sentimientos brindados en forma de textos en esta representación absurda de una realidad la cual creo fue tergiversada, creo no, así fue. A donde fueron a parar aquellos buenos momentos vividos si no hay ni el más mínimo respeto a la memoria, no la memoria de un personaje muerto, sino un sentimiento, quizás no me refiero a nada tangible pero muerto al fin. No todo lo muerto se pudre, aunque en este caso, si.
Se ha descompuesto en innumerables ocasiones, una más. Una raya mas al tigre, ¿que tanto?. Sea así o de otra manera muchos tigres terminan de tapete. Realmente ya no importa lo ocurrido, solo me sorprende, si así lo prefiere pues puedo ser el malo de la historia, si ha de recurrir a ello es por que no debe tener nada  más interesante que ofrecer, tan pobre ser ha de ser que lo único capaz de ofrecer es una mentira. Una mentira, una historia que tomó prestada pero que jamás será suya.
Para un público variado y bastante concurrido que va y viene cada noche al espectáculo, es bastante agradable oír ese monólogo y sentir una pena quizás sincera, pero olvidan algo, un espectáculo es un show, un rol interpretado y a un hombre por mucho pantalón que use no lo hace hombre.

sábado, 14 de mayo de 2016

Holgorio



Sentado sobre el suelo, levanto mis manos para escribir en la computadora algunas sensaciones que me embargan durante ese momento y sin pensarlo me detengo, no hay explicación solo no puedo, no hay nada que escribir, no hay realmente nada que decir.

¿Qué sería de mi si no pudiera hallar desahogo en las palabras? Cada una de ellas las tomo prestadas del diccionario y con ellas me voy liberando. Con ellas me voy desahogando. ¿Dónde están ahora esas palabras? Si siempre me han acompañado a donde voy, si nunca me han abandonado cuando más las he necesitado. Ahora sentado sobre la computadora, hago el llamado, solicito de su ayuda, pero nada parece ser suficiente para que las palabras puedan aparecer.

Generosa y tierna esperanza que llega en el momento adecuado, indagando sobre lo ocurrido, preguntándose a sí misma si ella debe estar allí. Acumulo de dudas más que respuestas, nada parece irse solucionando, nada tiene la vía sencilla para lograr su cometido. Divertido se ha establecido acá.
Me levanto y escucho unas palabras. “Yo soy”, comprendo el significado, pero no el contexto de por qué han aparecido esas palabras en mi cabeza. Yo soy. Yo soy Kristofer, un humano promedio, de contextura e inteligencia promedio. Aja, ¿y ahora? Qué sirve el significado de quien soy para desahogarme.

Surgen mas palabras en mi cabeza, “Yo ante ti, soy lo que soy” y todo cobra sentido, hasta que notas que realmente nada tiene sentido. Una sensación de comprender algo aun sabiendo que no comprendes nada. En el vaivén de nuestras desgracias, tan pocas son que las alegrías se desbordan. Tan pocos son los rascacielos que la dicha es solo para algunos.


En aquel entonces no comprendía muy bien la sabia respuesta de mi subconsciente. Algunas veces quien más solo está, es quien se encuentra más acompañado. La mente, mi mente, tu mente, la mente que formamos, la que imaginamos, cual es real, cual es falsa, si todas se nos presentan de una forma tan tangible que las confundimos entre ellas, ¿Dónde comienza mi mente y termina la tuya? No hay límites reales entre lo que pensamos y lo que somos. No hay dicha sin tristeza. 





lunes, 9 de mayo de 2016

El Aura


Entre ruidosos callejones de la ciudad, la luz inclemente del sol golpea mis pupilas, mi cuerpo comienza a sudar descontroladamente, mis manos se sienten frías por el contacto del aire con las mínimas gotas de sudor que bajan desde la palma hasta los dedos. Se siente cierto malestar en el abdomen y se lo achacas a una indigestión. Mis manos se vuelven inestables así que me detengo en una esquina, procurando estar lo suficientemente lejos de cualquier objeto punzo cortante, o de un lugar que puedan ocurrir daños materiales. El aire se hace más ligero, sientes que vuelas, sientes como cada dedo se desprende de tu mano y cada mano de tu brazo, así hasta llegar a tu cabeza que la sientes como aplastada sobre el asfalto. 

Y de pronto la percepción se pierde, entras en un estado desahuciado, te preguntas ¿podré algún día lograrlo?. Cada sentido comienza a desvanecerse, todo inicia con el gusto, la saliva se pierde, se reseca la boca, nada es ácido ni amargo, aunque según dicen algunas experiencias se tornan dulces, no es mi caso. La audición es la segunda en desvanecerse, el zumbido en mis oídos se incrementa segundo a segundo hasta que ya no oyes nada, quizás oyes el silencio o el silencio te oye a ti. La paz comienza a invadir mi mente, sin embargo siento levemente los latidos de mi corazón, unos mas fuertes que otros, esa inexplicable sensación de paz y agitación juntas de la mano, ¿quien diría?. Mantengo mis ojos cerrados, bueno, no se si están cerrados, simulo que si y veo una luz, hermosa, amarilla. Muchos dicen que el color no importa, siempre varía de persona a persona, pero jamás varía en la misma persona, le llaman AURA, mi aura es amarilla, trato de sonreír, ¿se hará evidente? No lo creo, ojalá fuera así. Hace tiempo indagué el porqué de la variación de color entre personas, dicen que cada color tiene su significado, el amarillo o dorado dependiendo de gustos, representa a alguien sociable, atento, brillante y bastante crítico. ¿Soy sociable? ¿Seré acaso atento?, Brillante no soy, nadie me lo ha dicho ¿o si?, crítico, soy crítico, -sonrío-. Perdí mis demás sentidos, nunca presto atención, siempre me entretengo en el aura, lo importante, lo intangible y maravilloso del ser humano.

No me siento físico, me siento energía pura, me siento eléctrico, magnético, soy algo más que solo un alma, un aura, siento que soy parte de aquello que llaman Dios, de aquello tan sublime que con solo imaginarlo en esta sensación abstracta me lleva a la paz. Una tranquilidad así, en medio de tanto desastre y tanto dolor no tiene lógica. Si Dios es real, le he visto, le he tocado, Dios me ha dado su fuerza, su valentía. Dios me ha dado su aura. Dios me ha demostrado que en el caos está el silencio y en mi mirada está el. 

La paz decae, los sonidos de gritos y las cornetas de automóviles se escuchan cada vez mas fuertes, la luz comienza a brillar y mis pupilas se contraen, comienzo a tener un sabor amargo metálico en la boca, comienzo a percibir el tacto de otras manos sobre las mías y los olores de orina comienzan a llegar a mi nariz. Mis pulmones toman un gran bocado de aire y caigo nuevamente a la realidad. Solo he conocido a Dios por unos segundos, los segundos mas valiosos de mi vida, mejor dicho, la energía más valiosa de mi vida. 

 Despierto consciente de todo ello y de aquellos junto a mi, quienes preocupados me dicen "estas bien" ya pasó, me levanto, paso mis manos por los labios retirando restos de saliva espumosa y les digo, ya pasó disculpen este mal rato.

jueves, 5 de mayo de 2016

Invierno



Cae la noche y del bolsillo saca un cigarrillo para lograr engañar un poco al cuerpo sobre el duro invierno que cae sobre la ciudad y por supuesto sobre el corazón. Camina hacia un bar en una esquina de la calle y al entrar grita con voz quebradiza ¡Una cerveza por favor!

Saca del bolsillo un billete húmedo y destruido, cancela su pedido y se retira con un caminar desanimado. Pasea por las calles que adornan a una hermosa cuidad turistica llena color y vida. Para ese entonces, no hay vida, ni colores. Se sienta en una plazuela, en la banca con mayor iluminación posible junto a una señorita que tiene un libro llamado "el placer de vivir" en sus manos. Le mira y le parece arrogante, solo leer el titulo del libro le hace pensar que tipo de persona es. 

Ella expresa una sonrisa, el voltea a verla y ve como sus ojos al parecer no han notado de su existencia. El se levanta suavemente quizás para no anunciar su presencia. Camina alejandose del lugar pero girando cada cierto tiempo para ver si ella le seguía con la mirada. De cada vez que giró ninguna fue afirmativa.

Quiere beber, sin dinero solo le quedan los cigarrillos en el bolsillo. Saca uno y está roto, maldita humedad -
dice con cierto enojo y se detiene cerca de un faro de luz en la entrada de la calle Wallet. Levanta su rostro hacia el cielo sintiendo puntos fríos cayendo del cielo sobre sus labios, se anuncia el inicio de una nevada.

Esperanza



¿Una palabra o un sentimiento?, ¿una emoción o un ideal? Ya es la tercera vez en el día en la que el señor Ka se detiene a pensar en ello. Sentado sobre un sillón bastante grande con cojines lo suficientemente acolchados para tener altas expectativas sobre su comodidad Ka lleva una mano hacia su cabeza suavemente para no despeinarse y se recuesta sobre ella, con la otra, levanta un vaso de agua, bebe un poco y sus labios dibujan una sonrisa de placer.

El día es caluroso, hay una falla eléctrica masiva, un blues de nombre “at last” suena de fondo proveniente de un teléfono móvil y el ambiente toma un tono naranja, envejecido, de antaño. La luz toca suavemente la superficie húmeda del vaso de agua y se dibuja la trayectoria de una gota deslizándose a lo largo del mismo cayendo sobre una hoja blanca en el escritorio. Las ventanas y puertas abiertas intentan eliminar interferencias por si una ráfaga de aire decide entrar al lugar, cual invitado de honor.

Los pensamientos corresponden al ambiente presente y se arrojan toneladas de sensaciones por el cuerpo, algunas terriblemente incómodas y otras sumamente agradables. Pensamientos de alegría cruzan esa autopista colapsada de emociones y solo una palabra logra calmar tanto desorden, esperanza. ¿Qué es la esperanza? ¿de dónde proviene? ¿Qué la motiva?

Comienza la lluvia de ideas y tal cual como en el estado climático, las ideas comienzan a caer en un desorden infernal sobre el suelo, sin coordinación. Las frases comienzan a romperse y ocurre una mezcla de palabras que hacen incapaz a cualquiera de resolver el acertijo. Ka toma el vaso de agua nuevamente, pero este cae al suelo, el cristal se fractura y el líquido se esparce por todos lados principalmente sobre sus zapatos imitación barata de cuero, se dibuja un gesto de molestia sobre su rostro y con la mano libre trata de limpiar un poco el desastre hasta que debe quitar su mano de la cabeza para levantarse y alejarse de lo acontecido.

El calor toma cada vez más posesión del lugar y su piel comienza a transpirar, desde su rostro hasta su espalda pequeñas gotas se deslizan y humedecen su vestimenta. Todo ello no le distrae de seguir en la búsqueda del significado de la esperanza. No ha limpiado el suelo, posiblemente no lo haga, quizás el calor logre evaporarla rápidamente, o eso cree el. ¿Lo cree o mantiene esperanza en ello?
El amor es la gota más dulce de esperanza. Todo comienza a oscurecerse y Jota Eme toma control de los pensamientos de Ka, un suspiro brota de su pecho y sale por su boca que dibuja una sonrisa bien definida. Eso es esperanza, eso es. ¿Lo comprendes? Se pregunta Ka hacia sí mismo tratando de convencerse a el mismo que es poseedor de las respuestas sobre el tema.

Se recuesta sobre el sillón con una expresión de saber el secreto de la vida. Lleva sus manos a la nuca y piensa: Heme aquí convencido de que lo perdido solo me ha hecho mejor ser humano. ¿Cómo? Pues te diré que, reescribiéndome por partes, así tal cual como si habláramos de un código genético. Al tomar el vaso con mi mano mantenía la esperanza de poder beber un poco del agua fría y refrescarme, pero eso no ha ocurrido, al contrario, he perdido el agua y la esperanza de beber dicha agua pues ha caído al vacío, a un suelo que se lleva todo anhelo de tenerla en mi boca.
¿Qué ocurre cuando le veo?, quiero abrazarle y mantengo la esperanza de que me acepte hacerlo. Si no ocurre, muere la esperanza y quizás las ganas de hacerlo, no, las ganas de hacerlo no, pero mueren las sonrisas que ese hecho acarrea. Eso es la esperanza.

Ka vuelve su rostro hacia su móvil, ve el número de Jota Eme, he ahí la esperanza, hela ahí mezclada entre otros muchos de sentimientos dulces, aquella empalagosa, aquella melosa esperanza. Marca el número y la esperanza se va levantando entre otros sentimientos para tomar la segunda posición en la cabeza, mente y cuerpo de Ka. Conforme pasan los segundos la ansiedad escala posiciones para quizás destronar a la esperanza. Las manos comienzan a sudar, esta vez no por el calor, su corazón comienza a bombear cada vez más fuerte y su respiración se agita. Se cae la llamada y la esperanza también.

Ka mueve su cabeza de una manera ladina y se dice a si mismo ¿Ves? La esperanza es esa agua condensada sobre la superficie del vaso, a punto de caer y a punto de perderse, pero también es el líquido dentro de dicho vaso. Al caer, puede haberse apreciado como si se perdiera, pero te das cuenta que solo la esparciste, aún existe, aun es tangible sobre el suelo y los zapatos. Así es la esperanza, se riega por los rincones del pensamiento haciéndose más fuerte cada instante.

Ka, levanta una mano sobre la luz del sol que cae directamente sobre su ojo derecho cubriendo medio rostro. Y el motivo, el motivo viene de otros sentimientos, dice en voz alta haciendo que las otras personas detengan su mirada en él. Viene de ese sentimiento que surge cuando le abrazas y le dices te quiero, surge de esos besos que no quisieras se terminaran y en especial surge de saber que le quieres para el resto de tu vida. La esperanza suele parecer independiente pero la verdad no es más que un sentimiento que se comporta simbióticamente con otros. Ellos crecen y ella también lo hace.


Suena el móvil, Ka se da cuenta que es Jota Eme, sonríe con enorme felicidad y claro, con enorme esperanza, se levanta y contesta con un divertido y bastante común Alóo.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Ser o parecer

Nada es tan fácil ni tan difícil como creemos. Algunas veces si las vemos desde afuera, podríamos decir "que tontos somos", así es, que tontos somos. Las casualidades de la vida no tienen un significado, por eso mismo se llaman casualidades, no le demos a ellas algún sentido de destino. El destino no existe, nunca ha existido, ¿nos creemos tan importantes como para creer que algo o alguien dirige nuestras vidas en hasta el más mínimo detalle? Somos simplemente un grano de arena en el tiempo infinito de la existencia, somos tan insignificantes que seguramente (a la mayoría) nadie recordará en tan solo 1 o 2 siglos. Muchos pasaremos nuestras vidas sin hacer algo realmente grande, algo importante, algo tan significativo que quedemos registrados en la historia universal.

Así es, la vida la forjamos nosotros, nosotros hacemos nuestra propia mala o buena suerte. Quizás creemos el destino por miedo, el miedo a tener en nuestras propias manos la potestad del futuro, tenemos tanto miedo a ser lo que queremos ser que creamos una palabra a la cual achacar todo lo malo y algunas veces lo bueno que nos ocurre, "destino" le llamamos e incluimos el lado espiritual y religioso en ella, somos básicos, somos simples.

Juguemos, sigamos jugando a este juego del destino. Aún no se si es darse por vencido, ser cobarde o solo dejarse llevar pero a veces suele ser mejor entrar en esa costumbre tan insípida de creer en el destino, dejarle todo al destino. Tu y yo, una parte del destino. Pretendamos ser tan relevantes en el universo para decir que alguien o algo nos unió, nos dejó querernos y luego nos alejó.



martes, 30 de junio de 2015

Comer, Rezar, Amar, así se describe mi inicio en la lectura

Hace poco he comenzado mi aventura por la lectura, sinceramente es extraño para mi el ser un devoto fan de la escritura y no ser ampliamente atraído por la lectura, es algo completamente absurdo debido a que una no existe sin la otra, sin embargo, esta aventura tan maravillosa e indescriptible que me ha convertido en alguien sumamente distinto a aquel joven de hace un año (casi la totalidad del tiempo que llevo sin escribir una entrada en este blog. Blog que representa mi depósito de sentimientos) comienza con el título de esta noche.


Todo este tiempo desaparecido en casi su totalidad de la internet, no se debió a secuestro o algún hurto material que me impidiera poner al día este blog (básicamente las menciono por que Venezuela está en una sombra algo turbia de su historia), pues no, tampoco hubo un loco amor desorbitado que me hiciera perder mi camino, tampoco perdí mi contraseña ni fuí victima de "hack".

Aunque si hubo un amor en esta temporada, no fue ni largo ni tan amor. Pero vamos, que me estoy adelantando. Todo comenzó en noviembre del año 2014, el cinco si se preguntan que día. Ese día estaba cumpliendo años, a pesar de que no recibí muchos regalos, no recuerdo realmente como llegó a mis manos, pero llegó una película en la que su portada aparecía Julia Roberts comiendo un "gelato". No me atraía en lo más mínimo ni su trama ni sus referencias, mucho menos la crítica que obtuvo. No soy fan empedernido de las comedias románticas ni autobiográficas. Lo cierto del caso es que solo la puse a un lado y pensé que había acabado el tema allí.

Para mi sorpresa no fue así, mientras estaba sentado junto a mi hermana, surgió de la nada el tema del libro en que se basa la película, le mentí diciéndole que si había visto la película y que me gustaría leer el libro (¡Mentiras! soy un maldito mentiroso), si que noté en su rostro algo de incredulidad pero no fue más allá. 

En mi relación, la relación en la que estaba si que habían ciertos períodos de tiempo en los que discutíamos demasiado, sentía que todo se tornaba un eterno infierno, algunas veces quería literalmente salir a caminar en la madrugada por mi ciudad y tomar mi tiempo para pensar las cosas (cosa impensable en este país, si ya ni a plena luz del día se puede hacer). Entre tantos altibajos en la relación recordé la reseña del libro así que aún sintiéndome culpable por mentirle a mi hermana decidí correr en la búsqueda del fulano libro - y poder acabar el tema en una lectura tediosa y complicada que al final seguro no acabaría en nada - o al menos eso era lo que yo pensaba.

Este país, su economía en decadencia, las importaciones controladas en su totalidad por el gobierno de turno (turno que ha durado bastante) y su dependencia total en las administración de divisas hicieron de mi búsqueda una aventura al más estilo de Indiana Jones, era como Kris y la búsqueda de "Eat Pray Love". La verdad un mal titulo para una película pero ya saben por donde va la idea.

A todas estas, ya había pasado fin de año, año nuevo, reyes, carnavales, semana santa y mi relación supuestamente adulta. Debo decir que me rendí en dicha búsqueda, la única opción que me quedaba - Descarga digital - ahí otro punto fallo, amazon y otras librerías digitales solo funcionan con divisas extranjeras, ¿como coños haces un venezolano para adquirir productos en moneda extranjera vía internet, cuando ahora solo dichas divisas eran y son otorgadas exclusivamente por la banca propiedad del gobierno y aparte de todo limitadas? (y me disculpa la expresión) ese es el socialismo que ellos profesan, todos son iguales si son rojitos nada más, el punto es que en años anteriores no importaba si eras de banca publica o privada podías solicitar tus divisas (300 dolares que ni para comprarme un móvil decente alcanza, aún sigo con mi fiel S3 pero que de algo servían).

Agotadas la mayoría de las posibilidades, pues visitemos Google y a descargarlo en formato pdf. Así fue y ya con mi ejemplar en pdf dentro de mi tablet pues ¡a comenzar!.

La verdad no soy de los leen, ¿la razón? pues sencillamente por que divago demasiado, considero que tengo algo de déficit de atención y no logro despegar mi imaginación y estar concentrado en su totalidad en el texto en cuestión. Por dichas razones, apagué televisor, radio, móvil, luces y abrí el archivo. Su portada "huevo sin sal" como se dice aquí en Venezuela, que no llama la atención, pero fuera de eso, incluso desde su hoja en blanco que da la bienvenida al título en adelante fue perfecto. Claro, perfecto hasta que mis ojos no aguantaron más y decidí dejarlo (eso fue casi a mitad de "comer" o viaje por Italia).

Allí quedó el libro enterrado entre miles de bits en mi tablet, olvidense que retomé la lectura de dicha manera, amo la tecnología pero para mi, y repito, para mi no sustituirá jamás el papel. Mis ojos ardían horrible y eso que bajé el brillo al mínimo y sostenía mi tablet a una distancia acorde, quiero decir, no tengo problemas en la vista. 

Llegó mayo, estaba en mis clases en el centro de entrenamiento de ortodoncia y una compañera me dice que comamos con una colega que llevábamos algo de tiempo sin ver. Para mi sorpresa y quiero decir, NO creo en el destino, pero ese día pareciera que existiera. Dicha amiga me comenta si puedo hacer entrega de un paquete a su amiga cerca de mi ciudad y muy amablemente le digo que si y que no tengo ningún problema. Al ver el paquete, estaba allí, era el libro tan deseado y tan buscado, la verdad no podía creerlo y apenas lo tomé, tuve que abrirlo inmediatamente. Su portada, asquerosa, era la de la película, ¿por que? por joder creo yo. Desde ese instante, créanme, nada pudo separarlo de mi.

Decidí empezar de cero y no continuar donde había quedado, por eso de que seguramente algún detalle se me había pasado. Pasaban las horas y recuerdo que era absurdo como alguien que no lee, podía estar tan entretenido y concentrado en un texto, me extrañaba yo mismo, no quería ver la TV, no quería revisar mi IG o mi G+, solo quería devorar página tras página.

¿Mi parte favorita? No lo sé, Italia fue maravilloso podría ser mi favorito, pero India e Indonesia me hicieron reír, llorar, suspirar, no tengo ni idea si hay algo que me guste más que lo otro. La parte mas entretenida sin duda alguna fue Italia (Comer), pero no por ello me gusta más. 

Creo que haber salido recientemente de una relación hizo que leer este libro fuera especial para mi. Recuerdo pensar que esa persona era mi David. Pero bueno, no nos salgamos del tema. Cuando leí la última línea del libro, recuerdo que suspiré y pensé - valió la pena leerlo - y a mi manera de verlo es perfecto de principio a fin, no le cambiaría nada. 

De allí me enteré que tenía continuación y me empeñé en que debo leerlo también. No fue ni siquiera un poquito más fácil de conseguir, con decirles que aun no lo consigo. Opté por la misma opción el bendito archivo pdf, solo quería leer un poco para saber de que iba y como iba. Sinceramente me desilucionó muchisimo al inicio, era como leer otro autor, otro tono, otra historia, como si la magia hubiera terminado, hasta que llegué al capitulo 3, de ahí me cautivó y no se como pero terminé leyéndolo completamente el digital desde mi tablet sin quejarme tanto de mis ojos. No fue nada tan especial como "Eat, Pray, Love" pero "Comprometida" fue maravilloso.

Ahora estoy comenzando " La firma de todas las cosas" de Elizabeth Gilbert, la misma autora, voy en el capítulo 6 (6 de 31, siento que al recordar eso me da pereza, pero si que es entretenido), a su vez leo "Cianuro espumoso" de Agatha Christie y así es  como ahora este escritor que no es escritor ahora es un lector que no es lector. 

P.D.: Luego de tanto, decidí ver la película y aunque no fue nada como me lo imaginé mientras leía el libro, es cierto que hicieron un buen esfuerzo en comprimir todo el texto y bueno, salió algo sin ton ni son que la verdad me dió igual.

P.P.D.: Gracias Elizabeth Gilbert por iniciar de la mejor manera mi gusto por la lectura, por inspirar un poquito mi vida y darle algo de forma a mis creencias ya establecidas. Gracias por esas sonrisas, alegrías y lágrimas que me provocó este libro. Come, reza y ama. 

P.P.P.D.: Si entregué el libro a su dueña.



¡Gracias!

domingo, 13 de julio de 2014

Entre tu y yo, un secreto

- Shhh! quedate en silencio. - ¿por que?
- ¿No crees en la buena suerte? - ¡Por supuesto!
- Entonces sonríeme que hace falta luz y estamos debajo de las sábanas y en completa oscuridad.
- Me gusta tu sonrisa. -Y a mi la tuya
- Shhh! ahi vienen. -¿Quienes?
- Quienes te separaran de mi. -¡¿Que?! no quiero separarme de ti.

     Ni que decir de las estrellas que brillan hoy en el cielo y me invitan a pensar que incluso en los peores escenarios la felicidad y la plenitud pueden estar presentes. Hay muchas sensaciones que hoy me invaden, pero no temamos que los peores males vienen cuando la rabia, el amor y la negación abordan el barco juntos. No temamos, que a pesar de estar rodeando mis pensamientos serenidad es lo que me invade.

    Es de humanos sentirnos vacíos, traicionados y desgarrados. La inquietud siempre toma protagonismo en nuestro destino y resaltando que más allá de que no crea en el destino, creo más en que no se puede creer en nada, ni lo visto ni lo sentido ni lo tocado puede llegar a ser real, no caigamos en ello que incluso los sueños y las pesadillas que tenemos muchas veces las consideramos reales.

    Que pensaría mi yo de hace un año de todo esto si luego de pensarlo con tanto detenimiento no hay preguntas sino respuestas, respuestas que surgen por todos lados y en todas direcciones. Ni siquiera la razón toma posición, todo parece absurdo aunque si algo es cierto, ya me lo esperaba, como dije, no hay fidelidad que haga esperar cien años ni amor eterno que dure más de una vida. Es hermoso hablar del tiempo y de como quisiéramos modificarlo a nuestro antojo, ¡wow! una linda fantasía que se queda en solo eso y que comúnmente se usa para mover dentro de nuestros corazones esos sentimientos y pasiones que añoramos.

- Si pensamos igual podemos lograr escapar. - ¿Confías en mi?
- Esa pregunta es tan difícil de responder, apenas te conozco, no se quien eres. - Aún así aquí estas.
- Tienes razón. - No digas más, los hechos son la mejor respuesta.
- Somos una paradoja. - Y aún así estamos aquí, frente a frente...
- Con diferentes puntos de vista y charlando sobre algo que no sabremos como terminará. - ¡Sonríe!.

    Cinco minutos han pasado, tengo frío, después de todo y no se si es por lo absurdo de la situación pero me da risa y no se si sea conveniente hacerlo a estas horas de la noche frente a una casa de la cual me han botado literalmente. Mi vejiga está llena, no debí tomar esa bebida hidratante que tanto disfruté en el viaje, ahora hasta esa pared de allí luce genial para drenar mi orina. Que mas da, ojos que no ven... Igual debería llamar un taxi aunque no tenga ningún número y la batería de mi móvil se esté agotando, creo que será mejor esperar el amanecer sentado en este muro, bueno, si no es que las hijas de la dueña de aquella casa en cuestión llamaran a la policía.

    Nunca hace falta un angelito ni sobran la oraciones de una madre que hacen posible que hasta en un camino tortuoso veas ayuda por doquier, no humana, pero ayuda al final. Espero reírme alguna que otra navidad contando historias como esta en la que el falso amor sobra y se hace presente permitiéndome ver la cosas como son y/o podrían ser.


     Bailando una hermosa balada como podría hablarte de la falsa mano amiga y no ensuciar la del falso amor que también la tapa, por ello es mejor cambiar la canción y mejorar la tonada que llevaba. La vida es un maravilloso disco de vinilo y poco a poco si nos esmeramos conseguimos la melodía perfecta para una grandiosa armonía.

- Eres un subconsciente maravilloso ¿lo sabias? - Por supuesto, provengo de una mente maestra.
- Formas parte. - ¿que?
- Que no provienes, formas parte. - Soy lo que soy gracias a ti que poco a poco me construyes
- Sátiro proverbio, ¿como podría yo el imperfecto formar alguien tan perfecto como tu/yo?. - Si.
- ¿Por que? - Por que nada es perfecto ni imperfecto, nada es real ni mentira. ¿que es real Kris?
- No lo sé Lenin, me encantaría saberlo pero a veces me da miedo - Descuida, se todo de ti, pero tu obvias muchas cosas de mi, nuestros recuerdos no son los mismos y es así como mi existencia tiene sentido en este plano.


     Ven aquí conmigo, canta de felicidad y disfrutemos un segundo agradable que probablemente no surja nunca más. Ya que importa si la verdad fue omitida antes, a la luz han salido muchas cosas ya y en los próximos meses seguirán surgiendo. Ven y dame un abrazo de buenas noches mientras se oculta el sol que mañana no habrá amanecer.

    Sonríe, que si la situación se dió es por que diste pie a ello, si te separaste de mi es por que en el fondo lo deseabas. En esta película no se debe buscar el villano ni el héroe, aquí nadie ganará un oscar ni globo de oro y aunque fue buena la película, con verla solo una vez basta para mirar a la cartelera y seguir, aunque admitiré que este film lo guardaré en mi biblioteca de medios.

- ¿Una composición? - Un asunto
- Decidamos entonces ya las direcciones. - A la cuenta de 3...2...1
- ¡Izquierda!  - ¡Derecha!
- Últimamente estamos existencialistas así que yo decidiré, ¡corre!
- A veces tomar decisiones sin pensarlo nos hace grandes, grandes idiotas, idiotas que no despediciamos oportunidades pero que abordamos un camino incorrecto. Tu y yo jamás concordaremos pero vaya burla estamos hechos. - Concordamos en eso Kris.
- Lo sé Lenin, lo sé.

   ¿Que fue lo que dijiste? discúlpame pero es que el ruido no me deja oír y siento que son palabras hirientes así que debo oírlas con mucho cuidado pues serán esas palabras las que siempre recordaré. Sé que hablas desde el rencor, pero ¿podrías no ponerte agresivo? es que siento que eres tu padre y aunque no pueda ponerme en tu lugar puedo comprenderte, sin embargo no puedo dejar que tus errores se conviertan en fantasmas que acechen tu futuro. 


   La cajita yacerá en una caja junto a las pegatinas que estaban en la puerta de mi closet y con ellos todos los recuerdos de un tiempo que viví pero que no reconocí en las ultimas instancias, tal vez por que la idealización de las personas sigue siendo un tema que mi subconsciente no logra determinar y solventar. Mañana cambia mi vida y mientras llega, los monstruos saldrán de debajo de la cama y se asomaran por la ventana a la espera de consumir pequeñas gotas de agua pura que se desbordan de mis ojos.

- La película ha terminado - Quita esa expresión egocéntrica.
- Por que de hacerlo si no es egocentrismo ni vanidad, solo perfección. - No marques eso como perfección si no es capaz de igualarme.
- Absurda obsesión la tuya. - Calla insensato y ríete conmigo
- Quien mas podría hacerme reír. - No se si seamos real pero cada vez me enamoro mas de ti
- Eso es lo mismo que decir que te enamoras de ti mismo. - ¿No querías que no fuera vanidoso ni egocéntrico? colaborame.
- Durmamos ya y hasta pronto.
- ¡Hasta pronto!



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lunes, 8 de abril de 2013

El Miedo parte I

No es fácil de explicar cuando ya los hechos hablan por si solos. Ya ni siquiera explicarme he podido, no me convenzo ni a mi mismo y ciertamente eso me preocupa más. En mi mente rondan las tonterías de no volver  a pasar por ello, sin embargo se me hace interesante sentirle en mi garganta y en mi pecho. 

Aparece el miedo, vislumbra con su agónica presencia a la razón y no queda más que aceptar las consecuencias de ello. El miedo a amar, a querer, simplemente a sentir. ¿Quién soy yo para doblar el destino que desde hace siglos está escrito?, o es que ¿simplemente no existe?. ¿Podemos hacer lo que queramos sin que algo ejerza una fuerza correctiva?.

Pude seguir en nuestra maravillosa rutina, más sin embargo, mi pecho no soporta el miedo, o mejor dicho el temor a lo que pueda suceder. Ese corazón que obedece a un subconsciente inmaduro y un poco niñato que aún no comprende que nadie siente como él. Es que si lo supiera, la magia acabaría ahora mismo, las mariposas morirían en mi panza y sería demasiado fácil soltar ese nudo en mi garganta.

Le considero, con respeto, un absurdo sentimiento el amor. No es que lo sintiera, pero sé que dentro de ello había empezado a nacer algo y para ser sincero, ese algo me da miedo. 


Es como sentarse en un sofá y pensar si salir o no de la casa. No saber que hacer. Huir, suena cobarde, sin embargo hacerlo en momentos de felicidad hace que los recuerdos siempre sean maravillosos, de lo contrario sería solo esperar su declive. 

Miedo al amor, algo que podría haberme leído mi mamá antes de dormir. No hay una simple razón para ello, es que es difícil sentir algo en lo que no crees. ¿como pedirle al ateo que lea un rosario?, es extraño, pero mi costumbre es estar solo, no depender de nadie refiriéndome a su amistad o lo que supuestamente llaman amor. ¿Pero si lo sentiste, existe? es que no lo he sentido, pero mi subconsciente juega a soñar y enamorarse,  cosa que no es concretamente agradable. 

Miedo a querer, miedo a fallar, miedo a perderlo todo, miedo a que... pierda incluso mi pasado, miedo a hacer sufrir, miedo a miles de sentimientos que ahora atosigan mi cabeza. Creo que a este punto nada es perfecto, incluso yo sigo siendo aquel niño de 19 años que conocí al empezar este blog.

El miedo a vivir, el peor de los miedos. Por miedo se puede perder grandes cosas, es como no intentarlo, ¿qué pensará de mi?. Nunca quise decepcionarle, de igual forma me decepcionan mis propios pensamientos. ¿Como sostener una brecha tan grande?. La vida es un juego, a veces jugamos con ella y algunas veces, ella juega con nosotros.

martes, 26 de febrero de 2013

La vida en dos tonalidades

La vida ciertamente no siempre es color de rosa, esa es una frase muy repetida en mi país. Se refiere a que no siempre la vida es alegre y divertida, trayendo consigo además muchos momentos que opacan esa felicidad. Cada persona ha cargado sus demonios desde la infancia, son aspectos que nos hacen únicos y que marcan nuestro modo de pensar. Desde niño mis demonios fueron acerca de mi sexualidad, no sabía lo que sentía, no lograba entender por qué me sentía diferente, por que actuaba diferente. 

Eso no cambia al crecer, es que nada lo hará. A nuestros demonios podemos enfrentarlos y vencerlos, pero jamás los alejaremos de nosotros. Mira un poco más cerca y verás a la niña gorda, al niño raro, al niño que llamaban maricón, a la niña que le decían zorra. Son esos demonios que la sociedad encarna y que viven para siempre. Es que debemos acostumbrarnos a que las situaciones pueden ser; Azul, Rosa y no tan Rosa.

No me sentía cómodo con mi sexualidad durante mi adolescencia, tal vez por que en el fondo quería ser normal. Pero ¿quién define lo que es normal y anormal? ¿Que aspectos incluye lo que algunas personas llama normal? ¿Todo lo que es diferente a lo que conoces debe ser estrictamente anormal?. Imagina para un joven de solo 14 años pensar en todas esas cosas, tratando de pensar y actuar coherentemente y de acuerdo a lo que establece la sociedad. Me sentía diferente, era diferente. La gente decía sin yo preguntar, que la homosexualidad es un pecado, es malo, es anticristo y es solo para personas pervertidas. Yo jamás me sentí pervertido, no quería ser pecador, ¿era malo solo por el hecho de sentir diferente?, no había amado a nadie ni cometido algún pecado, pero ¿aún así era malo?, siempre me preguntaba ¿ser así es tan malo como ser un asesino o un violador?.

La sexualidad es un tema para debatir por largas y largas horas, pero no es el tema central de este texto. A decir verdad, solo quería compartir mis demonios, quienes pude vencer pero que aún me acompañan. En la actualidad acepto mi orientación sexual, así como lo hacen mis amigos y mi familia. De igual manera siempre habrán prejuicios que manchen lo que eres, en lo personal siempre me sucede. Un prejuicio al que debo afrontar a diario es a "los gays son promiscuos y se contagian de enfermedades". No negaré jamás que los gays son promiscuos, tal cual como lo son los heterosexuales. ¿Por que separar por orientación sexual?, sabiendo que en algún momento de la vida, la gran mayoría de personas heterosexuales han sido infieles, le han sido infieles, han oído el cuento de la amiga que anda con dos hombres a la vez o el amigo que se acuesta con todas de la universidad y así infinidad de ejemplos. ¿Por que no aceptar de una buena vez que la promiscuidad es una opción tanto para homosexuales como para heterosexuales?.

He visto ambas caras de la moneda, desde el hombre temeroso y asqueado de los homosexuales hasta los Hombres (quienes merecen ser llamados de tal forma) a quienes no les produce ningún inconveniente relacionarse socialmente con personas homosexuales y que respetan la orientación de cada quien.

El título de este texto viene a ser una representación de la película de origen Venezolano-española que lleva por nombre "Azul y no tan Rosa", dirigida por Miguel Ferrari, actor y quien con la misma se estrena como director en la pantalla grande. Esta, fue una de las pocas producciones que me han hecho ir una y otra vez a verla en la pantalla grande, específicamente para este filme, trece veces. Aunque ciertas actuaciones no son del todo convincentes y la trama se torna predecible, no deja de asombrarte, de hacerte llorar y así mismo de reír. Desde su inicio con una coreografía teatral, sientes como la piel se eriza y conforme van pasando los minutos te das cuenta que llega el final, con un texto a cargo de la actriz Hilda Abrahamz que te deja un sabor muy dulce en la boca.

No importan los estigmas sociales a los que nos afrontemos, debemos ser igualmente respetuosos, no podemos pedir respeto al homofóbico agrediéndolo. Si, es difícil de entender para algunos, pero si queremos una sociedad tolerante, empieza a serlo tu mismo(a), no insultes al homofóbico que te señala, no ganarás nada insultándolo de vuelta. 

Para los gustos, están los colores.