Y es que cada vez que lo pienso me resulta más difícil saber si he tomado las decisiones correctas. Es que si las veo en retrospectiva seguramente me he de arrepentir sobre una que otra. ¿Que pasaría si pudiera conscientemente de las consecuencias, poder cambiar esas decisiones que inquietan mi mente?
Que pasaría si yo pudiera no solo cambiarlas. Que pasaría si pudiera vivir con una enorme cantidad de cambios a los que incluso no he estado consiente. Ese día, el día en que me vi a mi mismo pero sin ser yo, descubrí el hilo conductor y el propósito de mi vida.
No suelo actuar sin antes pensar en las consecuencias y justamente eso hace que me detenga en muchas situaciones, tanto pensar, tanto dar vueltas a ciertas cosas, es agotador. Agota el tener ese miedo y esa incertidumbre de si hacerlo o no, debería o no debería, podría o no podría. Muchos pensamientos que abruman mi mente en su totalidad, nublan mi consciencia.
Temor a lo que podría pasar, como si pudiera fracasar. Es eso, el temor al fracaso, a no poder lograrlo por mi mismo, sentirme incapaz y sin libertad. En mi mente me siento encerrado en un cuarto totalmente oscuro rodeado de lo malo que podría pasar, solo consecuencias negativas. Pero por que mi mente no da cabida para las cosas positivas que podrían ocurrir, quizás, en esas cosas que deseo lograr, no existan cosas negativas.
El quizá, mi peor super poder. Pretender que se lo que pasará siempre optando por la opción negativa. Una manera pesimista de vivir a la segura. Siempre bajo una seguridad ficticia, pues todo está en mi cabeza. Arriesgarse, fácil decirlo y tan difícil en lo personal de lograrlo. Que haré, es algo que no sé, pero que intentaré descubrir.
Sentado sobre el suelo, levanto mis manos para escribir en la computadora
algunas sensaciones que me embargan durante ese momento y sin pensarlo me detengo, no hay explicación solo no
puedo, no hay nada que escribir, no hay realmente nada que decir.
¿Qué sería de mi si no pudiera hallar desahogo en las palabras? Cada una de
ellas las tomo prestadas del diccionario y con ellas me voy liberando. Con
ellas me voy desahogando. ¿Dónde están ahora esas palabras? Si siempre me han
acompañado a donde voy, si nunca me han abandonado cuando más las he
necesitado. Ahora sentado sobre la computadora, hago el llamado, solicito de su
ayuda, pero nada parece ser suficiente para que las palabras puedan aparecer.
Generosa y tierna esperanza que llega en el momento adecuado, indagando
sobre lo ocurrido, preguntándose a sí misma si ella debe estar allí. Acumulo de
dudas más que respuestas, nada parece irse solucionando, nada tiene la vía
sencilla para lograr su cometido. Divertido se ha establecido acá.
Me levanto y escucho unas palabras. “Yo soy”, comprendo el significado,
pero no el contexto de por qué han aparecido esas palabras en mi cabeza. Yo
soy. Yo soy Kristofer, un humano promedio, de contextura e inteligencia
promedio. Aja, ¿y ahora? Qué sirve el significado de quien soy para
desahogarme.
Surgen mas palabras en mi cabeza, “Yo ante ti, soy lo que soy” y todo cobra
sentido, hasta que notas que realmente nada tiene sentido. Una sensación de
comprender algo aun sabiendo que no comprendes nada. En el vaivén de nuestras
desgracias, tan pocas son que las alegrías se desbordan. Tan pocos son los
rascacielos que la dicha es solo para algunos.
En aquel entonces no comprendía muy bien la sabia respuesta de mi
subconsciente. Algunas veces quien más solo está, es quien se encuentra más
acompañado. La mente, mi mente, tu mente, la mente que formamos, la que
imaginamos, cual es real, cual es falsa, si todas se nos presentan de una forma
tan tangible que las confundimos entre ellas, ¿Dónde comienza mi mente y
termina la tuya? No hay límites reales entre lo que pensamos y lo que somos. No
hay dicha sin tristeza.
Dulces melodías invaden la habitación, empalaga bocas y crea cierta expectación sobre que es lo que sucederá de acá en adelante. Nada es tan fácil ni tan difícil como creemos.
Algunas veces si las vemos desde afuera, podríamos decir "que tontos
somos", asi es, que tontos somos. Las casualidades de la vida no tienen un
significado, por eso mismo se llaman casualidades, no le demos a ellas algún
sentido de destino. El destino no existe, nunca ha existido, ¿nos creemos tan
importantes como para creer que algo o alguien dirige nuestras vidas en hasta
el más mínimo detalle? Somos simplemente un grano de arena en el tiempo
infinito de la existencia, somos tan insignificantes que seguramente (a la
mayoría) nadie recordará en tan solo 1 o 2 siglos. Muchos pasaremos nuestras
vidas sin hacer algo realmente grande, algo importante, algo tan significativo
que quedemos registrados en la historia universal.
Si todo va siguiendo ese curso ¿Por que darnos mayor importancia de la que merecemos?. Seamos conscientes de que cada hecho que marca nuestra vida es producto de nuestro juicio y de nuestras decisiones. Vivir, ¿una decisión o un simple hecho que aceptamos asi debe ser?. Y la felicidad, ¿se consigue o se da espontáneamente? entonces como conseguir vivir felizmente. Soñemos y descubramoslo juntos.
Entre ruidosos callejones de la ciudad, la luz inclemente del sol golpea mis pupilas, mi cuerpo comienza a sudar descontroladamente, mis manos se sienten frías por el contacto del aire con las mínimas gotas de sudor que bajan desde la palma hasta los dedos. Se siente cierto malestar en el abdomen y se lo achacas a una indigestión. Mis manos se vuelven inestables así que me detengo en una esquina, procurando estar lo suficientemente lejos de cualquier objeto punzo cortante, o de un lugar que puedan ocurrir daños materiales. El aire se hace más ligero, sientes que vuelas, sientes como cada dedo se desprende de tu mano y cada mano de tu brazo, así hasta llegar a tu cabeza que la sientes como aplastada sobre el asfalto.
Y de pronto la percepción se pierde, entras en un estado desahuciado, te preguntas ¿podré algún día lograrlo?. Cada sentido comienza a desvanecerse, todo inicia con el gusto, la saliva se pierde, se reseca la boca, nada es ácido ni amargo, aunque según dicen algunas experiencias se tornan dulces, no es mi caso. La audición es la segunda en desvanecerse, el zumbido en mis oídos se incrementa segundo a segundo hasta que ya no oyes nada, quizás oyes el silencio o el silencio te oye a ti. La paz comienza a invadir mi mente, sin embargo siento levemente los latidos de mi corazón, unos mas fuertes que otros, esa inexplicable sensación de paz y agitación juntas de la mano, ¿quien diría?. Mantengo mis ojos cerrados, bueno, no se si están cerrados, simulo que si y veo una luz, hermosa, amarilla. Muchos dicen que el color no importa, siempre varía de persona a persona, pero jamás varía en la misma persona, le llaman AURA, mi aura es amarilla, trato de sonreír, ¿se hará evidente? No lo creo, ojalá fuera así. Hace tiempo indagué el porqué de la variación de color entre personas, dicen que cada color tiene su significado, el amarillo o dorado dependiendo de gustos, representa a alguien sociable, atento, brillante y bastante crítico. ¿Soy sociable? ¿Seré acaso atento?, Brillante no soy, nadie me lo ha dicho ¿o si?, crítico, soy crítico, -sonrío-. Perdí mis demás sentidos, nunca presto atención, siempre me entretengo en el aura, lo importante, lo intangible y maravilloso del ser humano.
No me siento físico, me siento energía pura, me siento eléctrico, magnético, soy algo más que solo un alma, un aura, siento que soy parte de aquello que llaman Dios, de aquello tan sublime que con solo imaginarlo en esta sensación abstracta me lleva a la paz. Una tranquilidad así, en medio de tanto desastre y tanto dolor no tiene lógica. Si Dios es real, le he visto, le he tocado, Dios me ha dado su fuerza, su valentía. Dios me ha dado su aura. Dios me ha demostrado que en el caos está el silencio y en mi mirada está el. La paz decae, los sonidos de gritos y las cornetas de automóviles se escuchan cada vez mas fuertes, la luz comienza a brillar y mis pupilas se contraen, comienzo a tener un sabor amargo metálico en la boca, comienzo a percibir el tacto de otras manos sobre las mías y los olores de orina comienzan a llegar a mi nariz. Mis pulmones toman un gran bocado de aire y caigo nuevamente a la realidad. Solo he conocido a Dios por unos segundos, los segundos mas valiosos de mi vida, mejor dicho, la energía más valiosa de mi vida.
Despierto consciente de todo ello y de aquellos junto a mi, quienes preocupados me dicen "estas bien" ya pasó, me levanto, paso mis manos por los labios retirando restos de saliva espumosa y les digo, ya pasó disculpen este mal rato.
Cae la noche y del bolsillo saca un cigarrillo para lograr engañar un poco al cuerpo sobre el duro invierno que cae sobre la ciudad y por supuesto sobre el corazón. Camina hacia un bar en una esquina de la calle y al entrar grita con voz quebradiza ¡Una cerveza por favor!
Saca del bolsillo un billete húmedo y destruido, cancela su pedido y se retira con un caminar desanimado. Pasea por las calles que adornan a una hermosa cuidad turistica llena color y vida. Para ese entonces, no hay vida, ni colores. Se sienta en una plazuela, en la banca con mayor iluminación posible junto a una señorita que tiene un libro llamado "el placer de vivir" en sus manos. Le mira y le parece arrogante, solo leer el titulo del libro le hace pensar que tipo de persona es.
Ella expresa una sonrisa, el voltea a verla y ve como sus ojos al parecer no han notado de su existencia. El se levanta suavemente quizás para no anunciar su presencia. Camina alejandose del lugar pero girando cada cierto tiempo para ver si ella le seguía con la mirada. De cada vez que giró ninguna fue afirmativa.
Quiere beber, sin dinero solo le quedan los cigarrillos en el bolsillo. Saca uno y está roto, maldita humedad -
dice con cierto enojo y se detiene cerca de un faro de luz en la entrada de la calle Wallet. Levanta su rostro hacia el cielo sintiendo puntos fríos cayendo del cielo sobre sus labios, se anuncia el inicio de una nevada.
¿Una palabra o un sentimiento?, ¿una emoción o un ideal? Ya es la tercera
vez en el día en la que el señor Ka se detiene a pensar en ello. Sentado sobre
un sillón bastante grande con cojines lo suficientemente acolchados para tener
altas expectativas sobre su comodidad Ka lleva una mano hacia su cabeza
suavemente para no despeinarse y se recuesta sobre ella, con la otra, levanta un
vaso de agua, bebe un poco y sus labios dibujan una sonrisa de placer.
El día es caluroso, hay una falla eléctrica masiva, un blues de nombre “at last” suena de fondo proveniente de un teléfono
móvil y el ambiente toma un tono naranja, envejecido, de antaño. La luz toca
suavemente la superficie húmeda del vaso de agua y se dibuja la trayectoria de
una gota deslizándose a lo largo del mismo cayendo sobre una hoja blanca en el
escritorio. Las ventanas y puertas abiertas intentan eliminar interferencias
por si una ráfaga de aire decide entrar al lugar, cual invitado de honor.
Los pensamientos corresponden al ambiente presente y se arrojan toneladas
de sensaciones por el cuerpo, algunas terriblemente incómodas y otras sumamente
agradables. Pensamientos de alegría cruzan esa autopista colapsada de emociones
y solo una palabra logra calmar tanto desorden, esperanza. ¿Qué es la
esperanza? ¿de dónde proviene? ¿Qué la motiva?
Comienza la lluvia de ideas y tal cual como en el estado climático, las
ideas comienzan a caer en un desorden infernal sobre el suelo, sin
coordinación. Las frases comienzan a romperse y ocurre una mezcla de palabras
que hacen incapaz a cualquiera de resolver el acertijo. Ka toma el vaso de agua
nuevamente, pero este cae al suelo, el cristal se fractura y el líquido se
esparce por todos lados principalmente sobre sus zapatos imitación barata de
cuero, se dibuja un gesto de molestia sobre su rostro y con la mano libre trata
de limpiar un poco el desastre hasta que debe quitar su mano de la cabeza para
levantarse y alejarse de lo acontecido.
El calor toma cada vez más posesión del lugar y su piel comienza a
transpirar, desde su rostro hasta su espalda pequeñas gotas se deslizan y
humedecen su vestimenta. Todo ello no le distrae de seguir en la búsqueda del
significado de la esperanza. No ha limpiado el suelo, posiblemente no lo haga,
quizás el calor logre evaporarla rápidamente, o eso cree el. ¿Lo cree o
mantiene esperanza en ello?
El amor es la gota más dulce de esperanza. Todo comienza a oscurecerse y
Jota Eme toma control de los pensamientos de Ka, un suspiro brota de su pecho y
sale por su boca que dibuja una sonrisa bien definida. Eso es esperanza, eso
es. ¿Lo comprendes? Se pregunta Ka hacia sí mismo tratando de convencerse a el
mismo que es poseedor de las respuestas sobre el tema.
Se recuesta sobre el sillón con una expresión de saber el secreto de la
vida. Lleva sus manos a la nuca y piensa: Heme aquí convencido de que lo
perdido solo me ha hecho mejor ser humano. ¿Cómo? Pues te diré que, reescribiéndome
por partes, así tal cual como si habláramos de un código genético. Al tomar el
vaso con mi mano mantenía la esperanza de poder beber un poco del agua fría y
refrescarme, pero eso no ha ocurrido, al contrario, he perdido el agua y la
esperanza de beber dicha agua pues ha caído al vacío, a un suelo que se lleva
todo anhelo de tenerla en mi boca.
¿Qué ocurre cuando le veo?, quiero abrazarle y mantengo la esperanza de que
me acepte hacerlo. Si no ocurre, muere la esperanza y quizás las ganas de
hacerlo, no, las ganas de hacerlo no, pero mueren las sonrisas que ese hecho
acarrea. Eso es la esperanza.
Ka vuelve su rostro hacia su móvil, ve el número de Jota Eme, he ahí la
esperanza, hela ahí mezclada entre otros muchos de sentimientos dulces, aquella
empalagosa, aquella melosa esperanza. Marca el número y la esperanza se va
levantando entre otros sentimientos para tomar la segunda posición en la cabeza,
mente y cuerpo de Ka. Conforme pasan los segundos la ansiedad escala posiciones
para quizás destronar a la esperanza. Las manos comienzan a sudar, esta vez no
por el calor, su corazón comienza a bombear cada vez más fuerte y su
respiración se agita. Se cae la llamada y la esperanza también.
Ka mueve su cabeza de una manera ladina y se dice a si mismo ¿Ves? La
esperanza es esa agua condensada sobre la superficie del vaso, a punto de caer
y a punto de perderse, pero también es el líquido dentro de dicho vaso. Al
caer, puede haberse apreciado como si se perdiera, pero te das cuenta que solo
la esparciste, aún existe, aun es tangible sobre el suelo y los zapatos. Así es
la esperanza, se riega por los rincones del pensamiento haciéndose más fuerte
cada instante.
Ka, levanta una mano sobre la luz del sol que cae directamente sobre su ojo
derecho cubriendo medio rostro. Y el motivo, el motivo viene de otros
sentimientos, dice en voz alta haciendo que las otras personas detengan su
mirada en él. Viene de ese sentimiento que surge cuando le abrazas y le dices
te quiero, surge de esos besos que no quisieras se terminaran y en especial
surge de saber que le quieres para el resto de tu vida. La esperanza suele parecer
independiente pero la verdad no es más que un sentimiento que se comporta
simbióticamente con otros. Ellos crecen y ella también lo hace.
Suena el móvil, Ka se da cuenta que es Jota Eme, sonríe con enorme
felicidad y claro, con enorme esperanza, se levanta y contesta con un divertido
y bastante común Alóo.
Nada es tan fácil ni tan difícil como creemos. Algunas veces si las vemos desde afuera, podríamos decir "que tontos somos", así es, que tontos somos. Las casualidades de la vida no tienen un significado, por eso mismo se llaman casualidades, no le demos a ellas algún sentido de destino. El destino no existe, nunca ha existido, ¿nos creemos tan importantes como para creer que algo o alguien dirige nuestras vidas en hasta el más mínimo detalle? Somos simplemente un grano de arena en el tiempo infinito de la existencia, somos tan insignificantes que seguramente (a la mayoría) nadie recordará en tan solo 1 o 2 siglos. Muchos pasaremos nuestras vidas sin hacer algo realmente grande, algo importante, algo tan significativo que quedemos registrados en la historia universal.
Así es, la vida la forjamos nosotros, nosotros hacemos nuestra propia mala o buena suerte. Quizás creemos el destino por miedo, el miedo a tener en nuestras propias manos la potestad del futuro, tenemos tanto miedo a ser lo que queremos ser que creamos una palabra a la cual achacar todo lo malo y algunas veces lo bueno que nos ocurre, "destino" le llamamos e incluimos el lado espiritual y religioso en ella, somos básicos, somos simples.
Juguemos, sigamos jugando a este juego del destino. Aún no se si es darse por vencido, ser cobarde o solo dejarse llevar pero a veces suele ser mejor entrar en esa costumbre tan insípida de creer en el destino, dejarle todo al destino. Tu y yo, una parte del destino. Pretendamos ser tan relevantes en el universo para decir que alguien o algo nos unió, nos dejó querernos y luego nos alejó.
A continuación les presentaré algunos tips para ser feliz, empecemos:
1.- Sonríe: Ten sentido del humor, siempre lleva una gran sonrisa en tu rostro, no sabes lo que podrás lograr con ella si la ocultas siempre.
2.- Perdona: Brinda perdón, olvida los momentos malos del pasado, aprende de ellos y lleva la calma, la paz y el perdón como estandarte.
3.- Tu aspecto: Ámate como eres en el exterior, cree en ti mismo siempre. No dejes que prejuicios te invadan de miedo al rechazo. Cuídate date cariños, el como luces es tan importante como lo que eres y sientes, por eso no te descuides, haz ejercicios para mantenerte en forma y lo más importante mantener una buena salud.
4.- Optimismo: Ser feliz es algo que no fecha ni momento, simplemente llega cuando tu mismo lo concibes. Nunca te consideres una víctima, nunca pienses que los malos momentos solo te pasan a ti, sé un verdadero líder de tus pensamientos, se positivo, disfruta de los buenos y malos momentos de la vida.
5.- Ama: Pero hazlo sinceramente, ama a los demás, ama a tu pareja, a tu familia y amigos y por supuesto, ámate a ti mismo.
6.- Sufre: sufre los momentos en que te sientas mal, pero jamás te hagas la víctima, aprende de los malos momentos, siempre serán parte de nuestras vidas, llora, desahógate. La mejor manera de superarlos es vivirlos y sentirlos para levantarse y seguir adelante.
7.- Comparte: Aprende a dar cosas materiales sin esperar nada a cambio. No todo en la vida viene gratificado. Así mismo, comparte momentos, comparte risas y alegrías, disfruta estar con otras personas.
8.- Traza metas: Las metas no son lo mismo que los sueños. Las metas son esos sueños con una fecha establecida. Agarra una hoja de papel y escribelas, divídelas en corto, mediano y largo plazo. Intenta proponerte a lograrlas en el tiempo que les diste. La satisfacción de lograrlas es algo que alimentará tu felicidad.
9.- Afronta tus miedos: Creo que no hay que explicar este punto.
10.- Busca la felicidad en ti mismo(a), no la conseguirás leyendo manuales, actúa, se parte de lo que buscas.
La felicidad más que todo es un estado mental, algo que se logra sin receta ni instrucciones, por que cada persona es diferente, piensa diferente y por supuesto, siente diferente. No intentes buscar la felicidad en lo que los demás puedan aconsejarte, es cierto, son buenos consejos para mejorar tu estilo de vida y mantener un equilibrio de tu mente-cuerpo, pero con todo respeto, es absurdo y una gran mentira decir que esos pasos puedan hacerte feliz. Tu felicidad está en ti mismo(a), tu felicidad está en como piensas, como actúas y como sientes.
Hace varios días que he estado pensando en escribir acerca de este tema, sin embargo nunca conseguía las palabras correctas, debido a que todo giraba entorno al tema de la depresión. ¿Pero por qué se piensa que si no se está en un estado de felicidad se está directamente en un estado de depresión?, ¿acaso no hay un estado intermedio entre ambas?.
Considero la felicidad como algo tan subjetivo, incluso más que la belleza. Considero que muchas personas alegan no ser felices cuando tienen los medios para serlo, tienen una familia amorosa, una pareja que los ama, una vida llena de caprichos y muchas cosas más, pero ahí es en donde caemos en lo mismo, "la felicidad no depende de los demás o que tengamos", ella depende totalmente, como estado mental, de ti mismo(a) y solo de ti mismo(a).
No hay manual ni instrucciones correctas, así como no hay personas correctas ni vidas perfectas. No busques algo que ya tienes, disfrútalo. Haz de ti la persona más feliz del mundo, sonríe y sé la envidia de todos aquellos que aún teniendo la felicidad en sus manos no la disfrutan, tienes todo para serlo, solo trazate la meta de lograrlo. Para ti, solo tengo un deseo, sé feliz!.