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lunes, 19 de enero de 2026

Nostalgia



Y ahí estaba yo, tirado en un suelo bastante sucio de un corredor universitario, esperaba con ansias allí recostado a una columna esquinera. Mi corazón se aceleraba con cada segundo que pasaba, me preguntaba a mis adentros, ¿habré hecho bien en venir?, y por mi cabeza solo pasaba el hecho de que haría si se llegaba a molestar por estar ahí sin aviso previo. Pero mi sonrisa respondía de por sí cualquier pregunta que surgiera en mi cabeza, no había duda que pasara por mi mente que los latidos acelerados de un corazón enamorado no pudiera callar.

Recién había cumplido mis diecinueve años, me sentía algo poderoso, no por algo en especial y especifico, solo sentía que nada podía detenerme, que la vida era más que solo dudas y miedos que ante todo pronóstico podría usar como combustible para lograr cualquier cosa que me propusiera. Por esos tiempos, entre mis dieciocho y diecinueve años, me encantaba ahorrar del dinero que me daban mis padres mensualmente y poder ir a comprar grandes cantidades de ropa en oferta, recuerdo claramente que por mi delgadez siempre me fue fácil conseguir ropa para mi en cualquier tienda. Ese día decidí viajar con mi camiseta de rayas horizontales blancas y azules, jeans negros y mi chaqueta negra que tanto adoraba para ese entonces, no importaba el clima que estuviera haciendo, amaba usar esa chaqueta en todo momento y lo mejor de todo es que combinaba con cualquier ropa que usara.

Un hilo de esa chaqueta sobresalía de ella en la parte del antebrazo. Siempre la usaba con las mangas dobladas hasta los codos, en ese momento, ese hilo era mi distracción ante la ansiedad que presentaba en ese momento, una ansiedad linda y que solo me hacía sonreír a cualquier desconocido y desconocida que pasaran por ese pasillo. El techo presentaba bastantes quiebres, casi tantos como las telarañas que colgaban de el, pensaba si era posible que ese edificio tan viejo pudiera caerse y aunque nunca había ocurrido allí algún terremoto o temblor fuerte, al menos durante mi periodo de vida, ese cuestionamiento no dejaba de intrigarme. Esas paredes a las cuales estaba recostado me eran algo familiar pues la pintura estaba dividida en dos, la parte inferior de una pintura a base de aceite color azul cielo, un azul que se mantenía tan limpio e intacto como si hubiera sido pintado ese mismo día, mientras en la parte superior le cubría lo que parece haber sido en algún momento un blanco hueso, habían tantos escritos en ellas que era fácil perderse imaginando cada una de las personas que allí dejaron sus nombres, sus firmas o sus iniciales, era fácil, era muy fácil perderme en aquellas historias que yo mismo inventaba.. Todo tenía un aroma de nostalgia, aún a mis recién diecinueve años ya podía sentir la nostalgia de cuando estaba en primaria y correteaba por los pasillos de mi colegio que estaba pintado (en algún punto de su historia) con los mismos colores y cientos de firmas por doquier.

Los minutos pasaban transformándose en horas, sentado allí con el hilo roto de mi chaqueta en mi mano izquierda, recuerdo haber sentido un hambre feroz y haber pensado si sería posible dejar mi sitio de vigilia para buscar algo que pudiera satisfacer mi estómago. En el piso inferior de ese edificio existía una cafetería o pequeño comedor, el cual recordaba que al subir vi a una mujer bastante joven haciendo unas muy pero muy delgadas empanadas de pollo con una muy marcada expresión de inconformidad,  frunciendo el ceño y haciendo ciertos ademanes de no querer estar allí, por lo que si mis cálculos no fallaban ya esas empanadas deberían estar listas y puestas en venta. De mi bolsillo derecho del pantalón saco el que para ese entonces era mi teléfono celular, un BlackBerry Flip color negro, tan odiado y tan amado a la vez por mi mismo. Escribí en BBMessenger “aun no sales de clase? Quisiera llamarte, me avisas al salir”. No sabia si enviarlo o no, sabia que me respondería pero mi duda era si me respondería en el momento o bastante luego. Al final mi estómago ganó la batalla, bajó rápidamente unas escaleras semi circulares que llevaban a vestíbulo principal, a mi lado izquierdo pude ver la cafetería algo sencilla pero que contenía un menú bastante amplio de empanadas. Eran alrededor de las diez de la mañana creo que recordar y todas las mesas estaban ocupadas, sentí como si todos me miraban, como si fuera una bacteria entre las células del cuerpo, todos alerta ante un intruso. Quizás algo nervioso e incómodo vi lo que estaba buscando a la distancia, allí estaban, emanando un vapor que humedecía el cristal, doradas, crocantes y calientes, las empanadas perfectamente doradas cuyos rellenos tenían de pollo, jamón y queso y carne mechada. Levanto mi mano haciendo seña de tres, las cuales me dan en una bolsa de papel y me dicen buen provecho, volteo para ver a la joven que las elaboraba y si, efectivamente seguía con su expresión facial de pocos amigos. Felizmente subo las escaleras y vuelvo a mi puesto de vigilancia, pero justo allí sentado nuevamente sobre el suelo y recostado a la misma columna me doy cuenta que no traje la malta marca regional que había comprado junto con las empanadas. Dinero no sobraba y orgulloso de haber podido realizar dicha maniobra de ir y venir sin que nada hubiera ocurrido que pudiera dañar mi plan de sorpresa decido bajar nuevamente corriendo ágilmente, logro conseguir mi botella de malta la cual justamente tenia en su mano derecha la joven que elaboraba las empanadas haciendo unas señas de que ella la había guardado para mi por si volvía y finalmente logré verla sonreír cuando le di las gracias por entregármela.

Son cerca de las once de la mañana y el cielo se comienza a tornar oscuro, un gris bastante triste, sin embargo era lo único triste que podría percibir pues amaba la lluvia y los cielos nublados. No había ventanas, solo un gran espacio en la pared que posibilitaba observar todo desde ese piso del edificio hacia la calle y el parque central, gota a gota fueron entrando al pasillo por el viento y mi puesto de vigilancia debía urgentemente ser mudado. El único lugar era la pared del aula en cuestión, así que me dirigí hacia allí y nuevamente me recosté sobre el suelo esperando que esa clase terminara lo antes posible. 

Aún faltaba cierto tiempo, en mi cabeza rondaba la idea de entrar como servicio de entregas o simplemente entrar y ya; quizás si me hago pasar por alumno nadie dirá nada, pero que alumno entraría a una clase casi finalizando y pasando desapercibido, era absurdo. Tampoco tenia nada que entregar como servicio de delivery. 

Mi imaginación volaba al igual que mi ansiedad. La lluvia desde ese lugar se veía majestuosa, casi como de película. De un momento a otro la lluvia parecía un diluvio, sin embargo era joven y no me preocupaba realmente, todo era posible si así lo quería. Extraño esa sensación adolescente de furor y energía, esa credulidad e inocencia que se sentía como una llama en el pecho imposible de apagar o calmar. Sentía como esa misma llama interna podía evaporar esa lluvia que caía desde el cielo turbio, quería comerme el mundo y sentía que podía hacerlo.

Observar mis manos frías y húmedas de sudor me hacían cuestionarme si el estar allí era realmente lo que quería o si estaba bien todo lo que había hecho para llegar hasta ese punto sentado en un pasillo extraño solo para darle una sorpresa a alguien. La duda, una sensación tan coherente pero desagradable invadió por unos cuantos minutos todas las horas, viajes y dinero gastado. Aparecían frente a mi cuestionamientos, uno tras otro, en una fila que parecía interminable. Sin embargo soy interrumpido por un joven de un uniforme algo desgastado y una gorra con el logo del instituto que me dice en una voz contundente y fuerte, si estas esperando a alguien creo que es mejor que lo hagas abajo, aquí te vas a mojar por que cuando empieza a caer la lluvia, créeme, no parará hasta dentro de un muy buen rato.

Doy gracias por ese consejo al asentar mi cabeza y sonreír pero decido no moverme ni un solo milímetro de allí. Después de tanto camino recorrido no retrocederé en lo absoluto. La persona insiste nuevamente pero le comento que estoy bien ahí. ahora me pregunto cuales habrán sido sus motivaciones para acercarse a un desconocido para indicarle donde podía esperar, amabilidad podría ser o es que se había percatado de mi presencia ahí desde hace mucho tiempo, lo que me llevó a pensar en que si esa persona se había percatado de mi jornada de vigilia posiblemente mi sorpresa puede haberse arruinado también, existía la posibilidad de a quien esperaba también me hubiera visto, se hubiera dado cuenta de mi presencia quizas indeseada. Tanto para nada, no sirvo para hacer sorpresas, todo lo que hice no sirvió de nada, eran frases que rondaban mi cabeza una y otra vez. 

¡Ding! suena mi teléfono y aparece en la diminuta pantalla de mi teléfono el mensaje de, sigo en clases. Paciencia y hambre eran dos cosas que ya no tenia, comienzo a escribirle a mi hermano menor lo que había hecho y lo que pretendía. Empiezo a escribir el mensaje con un "Hola hermano estoy en Táriba será que podemos vernos, se que esta lloviendo pero seria agradable poder conversar un rato y pasear" pero antes de poder presionar enviar, allí estaba la persona a la que tanto esperé, de pie frente a mi, sorprendiéndome a mi, con un rostro que denotaba angustia, nerviosismo e incomodidad. 



jueves, 20 de julio de 2017

Introspección

Ha pasado ya bastante tiempo desde la ultima vez que escribí. Ha pasado bastante tiempo ya desde que me sentí tan mal como para escribir, ha pasado ya mucho tiempo desde que me sentí tan felíz como para escribir. He recorrido tantos caminos en este año que no me he tomado el tiempo para escribir. Es de esta manera como vuelvo a mi desahogo, a mi diario, por que al final esto es un diario, tan personal y secreto como uno en físico.
Tengo ya 27 años de edad, creo firmemente que desde que comencé a escribir acá mi vida a sido mas refrescante, he tenido un respiro para el desahogo. Increíble leer y recordar todas esas cosas que sentía en cada momento de mi vida, no mentiré, muchas de esas cosas las había olvidado, momentos, frases, días y semanas enteras que significan tan poco que simplemente no recordaba. Les diré que me hice a la tarea de leer uno por uno los post publicados y otros que estaban en borradores (que no mentiré, ya recordé por que están ahí en borradores). Al comenzar se nota mi inmadurez, mis ganas locas de vivir, mi deseo de comerme el mundo y otras cosas también. Noté cuán importantes eran para esa edad el sexo y las amistades, incluso vi toneladas de ignorancia y errores ortográficos (aún los hay) pero sobretodo vi mucho sentimiento, mucha pasión. Al leerlo debías ver mi cara, era un poema, tanto pero tanto amor, sexo, odio, despecho, sufrimiento (y lo mantengo, se puede sufrir de felicidad, de risa, de dolor, etc) una variedad absurda de sentimientos.
Pero este es un blog personal, un diario público donde cualquiera puede acercarse y adentrarse en mi vida personal, puede conocerme y saber quien soy realmente, puede ver mi lado positivo y negativo, mi lado aburrido y... bueno lado divertido no creo tener. Por tal motivo me seguiré expresando tan transparentemente como el primer día, incluso dejando en evidencia mi inmadurez e ignorancia.
En la plenitud y paz en mis sentidos y de mis sentimientos, espero retomar el blog más seguido.
Gracias a ti por tomarte la molestia de leer estas líneas.



sábado, 14 de mayo de 2016

Holgorio



Sentado sobre el suelo, levanto mis manos para escribir en la computadora algunas sensaciones que me embargan durante ese momento y sin pensarlo me detengo, no hay explicación solo no puedo, no hay nada que escribir, no hay realmente nada que decir.

¿Qué sería de mi si no pudiera hallar desahogo en las palabras? Cada una de ellas las tomo prestadas del diccionario y con ellas me voy liberando. Con ellas me voy desahogando. ¿Dónde están ahora esas palabras? Si siempre me han acompañado a donde voy, si nunca me han abandonado cuando más las he necesitado. Ahora sentado sobre la computadora, hago el llamado, solicito de su ayuda, pero nada parece ser suficiente para que las palabras puedan aparecer.

Generosa y tierna esperanza que llega en el momento adecuado, indagando sobre lo ocurrido, preguntándose a sí misma si ella debe estar allí. Acumulo de dudas más que respuestas, nada parece irse solucionando, nada tiene la vía sencilla para lograr su cometido. Divertido se ha establecido acá.
Me levanto y escucho unas palabras. “Yo soy”, comprendo el significado, pero no el contexto de por qué han aparecido esas palabras en mi cabeza. Yo soy. Yo soy Kristofer, un humano promedio, de contextura e inteligencia promedio. Aja, ¿y ahora? Qué sirve el significado de quien soy para desahogarme.

Surgen mas palabras en mi cabeza, “Yo ante ti, soy lo que soy” y todo cobra sentido, hasta que notas que realmente nada tiene sentido. Una sensación de comprender algo aun sabiendo que no comprendes nada. En el vaivén de nuestras desgracias, tan pocas son que las alegrías se desbordan. Tan pocos son los rascacielos que la dicha es solo para algunos.


En aquel entonces no comprendía muy bien la sabia respuesta de mi subconsciente. Algunas veces quien más solo está, es quien se encuentra más acompañado. La mente, mi mente, tu mente, la mente que formamos, la que imaginamos, cual es real, cual es falsa, si todas se nos presentan de una forma tan tangible que las confundimos entre ellas, ¿Dónde comienza mi mente y termina la tuya? No hay límites reales entre lo que pensamos y lo que somos. No hay dicha sin tristeza. 





jueves, 5 de mayo de 2016

Esperanza



¿Una palabra o un sentimiento?, ¿una emoción o un ideal? Ya es la tercera vez en el día en la que el señor Ka se detiene a pensar en ello. Sentado sobre un sillón bastante grande con cojines lo suficientemente acolchados para tener altas expectativas sobre su comodidad Ka lleva una mano hacia su cabeza suavemente para no despeinarse y se recuesta sobre ella, con la otra, levanta un vaso de agua, bebe un poco y sus labios dibujan una sonrisa de placer.

El día es caluroso, hay una falla eléctrica masiva, un blues de nombre “at last” suena de fondo proveniente de un teléfono móvil y el ambiente toma un tono naranja, envejecido, de antaño. La luz toca suavemente la superficie húmeda del vaso de agua y se dibuja la trayectoria de una gota deslizándose a lo largo del mismo cayendo sobre una hoja blanca en el escritorio. Las ventanas y puertas abiertas intentan eliminar interferencias por si una ráfaga de aire decide entrar al lugar, cual invitado de honor.

Los pensamientos corresponden al ambiente presente y se arrojan toneladas de sensaciones por el cuerpo, algunas terriblemente incómodas y otras sumamente agradables. Pensamientos de alegría cruzan esa autopista colapsada de emociones y solo una palabra logra calmar tanto desorden, esperanza. ¿Qué es la esperanza? ¿de dónde proviene? ¿Qué la motiva?

Comienza la lluvia de ideas y tal cual como en el estado climático, las ideas comienzan a caer en un desorden infernal sobre el suelo, sin coordinación. Las frases comienzan a romperse y ocurre una mezcla de palabras que hacen incapaz a cualquiera de resolver el acertijo. Ka toma el vaso de agua nuevamente, pero este cae al suelo, el cristal se fractura y el líquido se esparce por todos lados principalmente sobre sus zapatos imitación barata de cuero, se dibuja un gesto de molestia sobre su rostro y con la mano libre trata de limpiar un poco el desastre hasta que debe quitar su mano de la cabeza para levantarse y alejarse de lo acontecido.

El calor toma cada vez más posesión del lugar y su piel comienza a transpirar, desde su rostro hasta su espalda pequeñas gotas se deslizan y humedecen su vestimenta. Todo ello no le distrae de seguir en la búsqueda del significado de la esperanza. No ha limpiado el suelo, posiblemente no lo haga, quizás el calor logre evaporarla rápidamente, o eso cree el. ¿Lo cree o mantiene esperanza en ello?
El amor es la gota más dulce de esperanza. Todo comienza a oscurecerse y Jota Eme toma control de los pensamientos de Ka, un suspiro brota de su pecho y sale por su boca que dibuja una sonrisa bien definida. Eso es esperanza, eso es. ¿Lo comprendes? Se pregunta Ka hacia sí mismo tratando de convencerse a el mismo que es poseedor de las respuestas sobre el tema.

Se recuesta sobre el sillón con una expresión de saber el secreto de la vida. Lleva sus manos a la nuca y piensa: Heme aquí convencido de que lo perdido solo me ha hecho mejor ser humano. ¿Cómo? Pues te diré que, reescribiéndome por partes, así tal cual como si habláramos de un código genético. Al tomar el vaso con mi mano mantenía la esperanza de poder beber un poco del agua fría y refrescarme, pero eso no ha ocurrido, al contrario, he perdido el agua y la esperanza de beber dicha agua pues ha caído al vacío, a un suelo que se lleva todo anhelo de tenerla en mi boca.
¿Qué ocurre cuando le veo?, quiero abrazarle y mantengo la esperanza de que me acepte hacerlo. Si no ocurre, muere la esperanza y quizás las ganas de hacerlo, no, las ganas de hacerlo no, pero mueren las sonrisas que ese hecho acarrea. Eso es la esperanza.

Ka vuelve su rostro hacia su móvil, ve el número de Jota Eme, he ahí la esperanza, hela ahí mezclada entre otros muchos de sentimientos dulces, aquella empalagosa, aquella melosa esperanza. Marca el número y la esperanza se va levantando entre otros sentimientos para tomar la segunda posición en la cabeza, mente y cuerpo de Ka. Conforme pasan los segundos la ansiedad escala posiciones para quizás destronar a la esperanza. Las manos comienzan a sudar, esta vez no por el calor, su corazón comienza a bombear cada vez más fuerte y su respiración se agita. Se cae la llamada y la esperanza también.

Ka mueve su cabeza de una manera ladina y se dice a si mismo ¿Ves? La esperanza es esa agua condensada sobre la superficie del vaso, a punto de caer y a punto de perderse, pero también es el líquido dentro de dicho vaso. Al caer, puede haberse apreciado como si se perdiera, pero te das cuenta que solo la esparciste, aún existe, aun es tangible sobre el suelo y los zapatos. Así es la esperanza, se riega por los rincones del pensamiento haciéndose más fuerte cada instante.

Ka, levanta una mano sobre la luz del sol que cae directamente sobre su ojo derecho cubriendo medio rostro. Y el motivo, el motivo viene de otros sentimientos, dice en voz alta haciendo que las otras personas detengan su mirada en él. Viene de ese sentimiento que surge cuando le abrazas y le dices te quiero, surge de esos besos que no quisieras se terminaran y en especial surge de saber que le quieres para el resto de tu vida. La esperanza suele parecer independiente pero la verdad no es más que un sentimiento que se comporta simbióticamente con otros. Ellos crecen y ella también lo hace.


Suena el móvil, Ka se da cuenta que es Jota Eme, sonríe con enorme felicidad y claro, con enorme esperanza, se levanta y contesta con un divertido y bastante común Alóo.

jueves, 12 de julio de 2012

Simulando dormir, perdido en las palabras

       A veces las promesas son expuestas sobre la mesa, muchos las amamos, y otros, las aborrecemos. Sea cual sea tu posición ante ellas, siempre harás frente a al menos una de ellas diariamente. Así funciona el mundo, girando y girando sin parar, no existe razón dentro del mismo que pueda impedirlo, una promesa no cumplida no detendrá la rotación o la traslación del planeta, mucho menos hará que el sol pierda su fuerza. No hay razón para pretender que las palabras sean hechos, que las historias sean realidades. La verdad es que las palabras que puedan escribirse no siempre serán ciertas, tal vez en algún momento, por alguna euforia se dicen o escriben esas cosas.


 Soy a decir verdad una mezcla extraña de esas que haces en la cocina cuando estas desocupado y bastante tiempo libre, muchos ingredientes pero con mal sabor. No hablo mal de mi mismo, al contrario, mi personalidad suele ser egocéntrica.

     Hoy a diferencia de muchos otros días, son esos en los que me encanta escribir y relatar las vivencias de mis 5 sentidos sin que nadie me moleste, con un cigarrillo en una mano y una taza de café frío en la otra, sin embargo hoy es la excepción - no necesité el café ni el cigarrillo -. Me miro al espejo y me pregunto ¿si soy lo suficientemente bueno para estar al lado de cualquier persona?, a decir verdad este largo tiempo que estuve solo, me hizo pensar mucho en ello, algunas veces, demasiado. El punto no es si soy o no soy suficiente, en realidad si lo soy, es la idea de si puedo o no puedo - si quiero o no quiero -.

   En las fiestas los papelillos caen, las risas abundan y las miradas sobran, no hay deseo más determinante que las cosquillas en tu cuerpo, la ola eléctrica que invade tu piel y el nudo que se forma en la garganta. Hoy la protagonista es mi personalidad, tan intensa, tan celosa y tan posesiva. Vale lo sé, son tres adjetivos que jamás deberían ir juntos, sin duda serán nuevos tiempos quienes contradigan mis palabras.

   - Amor de verano - suena divertido, soy entusiasta, pero quiero más que eso, no busco nada, pero lo quiero. No es necesario buscar el sol para broncearse, aunque sea la manera más fácil, no me gusta ser fácil. - estadísticas - no me pasa muy seguido pero si, de repente me vuelvo un maníaco detallista, comienzo a observar todo, a detallar colores, formas,  belleza o fealdad, y ahí caigo en las estadísticas, un chico más con una vida normal y un futuro exitoso que le aguarda, una frase que no tiene nada que ver. Y es entonces cuando me pasa que siento esas ganas terribles de llorar y luego, luego olvido todo menos esas ganas de llorar abrumadoras. Muchas personas no lo saben, simplemente lo ignoran, no les interesa realmente y claro, tampoco lo divulgo. Así funciona mi vida, pasa menos ahora - mi memoria traicionera es capaz de controlarse un poco más de lo que antes podía.- lights -


   No pregunto los detalles pero los conozco, no pregunto la omisión pero lo notan, mi memoria traicionera, como muchas, dulce y venenosa, pociones de cuidado.

   Sus ojos marrones, su boca delineando sonrisas esporádicamente, su botón central desabrochado, los jeans no llegan al suelo, la neblina cubre las luces y así, detalle a detalle la vida me cuenta muchas historias, todas enmarcadas en un mismo escenario - siembro promesas en macetas condenadas al duro invierno - la obra comienza, un inicio sorprendente (como debe ser), el protagonista acapara la atención y la audiencia que termina siendo una sola persona, le invaden sentimientos del pasado, algunos dejá vu´s y en la mayoría de las veces recuerdos de mencionadas lagunas mentales que inexplicablemente toman el escenario en un acto no correspondido.

   El aire se va, falta - retales de carnaval - el sentimiento culposo sigue allí, dormido en lo profundo, envenenando cada una de esas células que pierden su sinapsis. Las lágrimas caen, el llanto llega y es el momento de olvidar, es el momento en que una enfermedad ataca las neuronas y las conexión eléctrica en mi cabeza falla. Es como decir "Una serie de eventos desafortunados" fácil de entender y de explicar.

   El protagonista fija su mirada en cada cosa, objeto o persona, no logra reconocer a nadie, se siente confundido, perdido y asustado en algunos casos, en la gran mayoría, cree estar allí esperando a su familia que ha ido a aparcar el coche o ha podido ir al baño, pocas veces incluso a retrocedido en el almanaque situándose en fechas muy puntuales. Son así miles las cosas que pasan por esa cabeza, mi cabeza. Soy distraído, pierdo las cosas, no cuido nada, soy despistado, pero más allá de eso, pierdo la noción de la realidad, escapes, huidas de la realidad que alegremente me reconfortan, pero no le discrimino a mi enfermedad los innumerables adjetivos que podrían decir algunas personas sobre mi, relacionadas a la memoria claro está.

   Son esos adjetivos los que mi personalidad toma como propios, se adueña de lo ajeno, toma sentimientos como tazas de café y azúcar como diabético. Algo si les puedo asegurar, y es que Regina, es una de las dos cosas que no olvido jamás, o dicho en otras palabras, una de las dos personas que no olvido en esos momentos tan extraños que afectan mi cabeza y mi ser en general. Más que ha Regina, su música, pero es un secreto y así lo he de mantener.

   La realidad es difícil de explicar, algo subjetiva y abstracta. Por tal motivo y no otro, este relato es lo más cercano a ella que he podido contar. Estas cosas que guardo para mi, es mejor así. Por a quién alguna vez le confié estas palabras, en un cuaderno viejo y roto con recortes, dibujos, corazones y mucho amor a un rincón fueron a parar.

   Soy exigente conmigo mismo y no importa lo que pase, seguiré siéndolo. Pero hay cosas que por más que me exija no puedo lograr. Y mientras tanto, el que escribe -no escritor- olvida que hacía en este instante, toma su pluma vieja y oxidada,, la deja caer al suelo y paso a paso fuera de su habitación desconoce su historia y aquellos que han ayudado a escribirla.

sábado, 1 de octubre de 2011

Escribe lo que sientes

Logro poder concentrarme, disponer de mis sentidos para estar siempre alerta a aquella inspiración que rápidamente huye de mi, con mis ojos entre abiertos y unos lentes oscuros cuya protección está muy reducida aparento no mirar al sol que abraza nuestras mañanas, enciendo mi mechero y absurdamente comparo intensidades tan diferentes una pequeña y fuerte la otra grandiosa y poderosa, bajo la mirada mientras mi encendedor cae al suelo quedando inutilizable, es así como mis sentidos llaman la atención. Siendo muy pronto para comprender, noto que mi camisa lleva un perfume peculiar que hace mucho no envolvía mi anatomía. Llevo mis manos a mis bolsillos en busca de unos auriculares los cuales dispongo en mis oidos, y bajo la tonada de "Palabras para Paula" una lágrima cae y los murmullos poco agraciados de las personas que me rodean dibujan mi mañana bajo el brillante sol que evita descubrir mis ojos ante él. Un ventanal llama mi atención varios kilómetros ya desde que se inició mi recorrido, en una vitrina un cerdito junto a una vaquita, inesperada sensación que produce en mi interior, es sorpresa expresada en nostalgia, inquietante ansiedad invade mi cuerpo así que saco mi cigarrillo a la vista de todos - ¿Desea fuego? - palabras que me sobresaltan y llaman mi atención - claro- expreso suavemente recordando que mi mechero con poca fortuna al caer a quedado destrozado ------ gracias -- exclamo con un poco de vergüenza sin mirar a esa persona a los ojos. Al emprender mi camino noto que la canción a acabado sin continuación y más allá de mis auriculares y de los sonidos dentro de mi mente, una frase me sorprende muy muy adentro --- Kristofer, por favor espera, quisiera hablar contigo -- Mente absurdamente despistada, sin embargo el rostro de aquella persona no es el pensado, realidades paralelas que circulan en mi cabeza que deberían quedarse solo allí.

Una taza de té, suena bien para charlar y así fueron los planes de ese día, paradójicamente el enorme ventanal con la figura de un cerdito y la vaquita sobre una vitrina resultó ser un café bar, al quitarme mi saco con un gran suspiro originado por el calor, una canción "Días de Enero - Shakira" armoniza el lugar y también mi ser. -- Escribe lo que sientes -- me expresa mi compañero, mientras sobre la mesa rodaba una hoja en blanco junto a un lápiz. No se que escribir, siento tantas cosas dentro pero al tomar lapiz las palabras comienzan a salir solas.

Doblo la hoja a la mitad y la guardo -- me ha servido mucho -- le expreso -- pero aún falta lo más importante Kristofer-- me dice enérgicamente saliendo del pequeño café bar, dejando un poco más de dinero de lo que era la cuenta, una buena propina para aquella chica que gentilmente me dió un paquete algo viejo y desgastado.

Es así como ya sin el brillante sol obligandome usar los lentes, estoy frente a un árbol que lleva marcado en sus raices la palabra "luciérnagas". Vaya sonrisas me saca la vida, algunas con nostalgia y otras con amor. Al llegar a mi casa noto aquel extraño paquete, lo limpio y lo abro, si, se lo que estas pensando, tienes toda la razón,e la figurita dispuesta sobre un CD, no sabía si llorar o no, pero mis torpes brazos acometieron contra aquel ejemplar de cerámica dejandolo caer accidentalmente, por mera casualidad y absoluta suerte solo se desprendió la figura del disco. Sobre mi cama yace mi cuerpo, siento algo de hambre pero mis piernas envueltas en calor prefieren quedarse tal cual estan y mi mente añora las siguientes 24 horas.

Despierto y mi mal aliento alborota un poco mi estómago, no hay olor más desagradable que el nuestro al despertar. Lavo mis dientes y salgo a trabajar tal y como lo hago de lunes a viernes todas las semanas de cada mes del año. Me he llevado la cajita a mi empleo, allí alegrará los rostros de los clientes, asi mismo en mi bolso se encuentra el disco, arriesgandome a que probablemente sea un reggaeton lo coloqué a reproducir. No me queda claro las circunstancias de la vida, ni mucho menos la variedad de canciones existentes en el mundo, pero de todas ellas, la vida decidió cantarme nuevamente "Palabras para Paula". Mis cigarrillos se consumen solos, he decido olvidarme de ellos, mis zapatos ya son de tela, he decido qe la lluvia entre a ellos en sus oportunidades y mi rostro es diferente, he decido cambiarme la lágrimas por sonrisas. ¿Y mi mente? esa torpe he decidido dejarla tal cual es, así, perfecta, olvidadiza y poco memorable.

Mi celular suena y una buena charla conjuga el final de esta historia...


"Escribe lo que sientes"


"Por que si los sueños son solo eso el mejor regalo es una realidad de ensueño"