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lunes, 19 de enero de 2026

Nostalgia



Y ahí estaba yo, tirado en un suelo bastante sucio de un corredor universitario, esperaba con ansias allí recostado a una columna esquinera. Mi corazón se aceleraba con cada segundo que pasaba, me preguntaba a mis adentros, ¿habré hecho bien en venir?, y por mi cabeza solo pasaba el hecho de que haría si se llegaba a molestar por estar ahí sin aviso previo. Pero mi sonrisa respondía de por sí cualquier pregunta que surgiera en mi cabeza, no había duda que pasara por mi mente que los latidos acelerados de un corazón enamorado no pudiera callar.

Recién había cumplido mis diecinueve años, me sentía algo poderoso, no por algo en especial y especifico, solo sentía que nada podía detenerme, que la vida era más que solo dudas y miedos que ante todo pronóstico podría usar como combustible para lograr cualquier cosa que me propusiera. Por esos tiempos, entre mis dieciocho y diecinueve años, me encantaba ahorrar del dinero que me daban mis padres mensualmente y poder ir a comprar grandes cantidades de ropa en oferta, recuerdo claramente que por mi delgadez siempre me fue fácil conseguir ropa para mi en cualquier tienda. Ese día decidí viajar con mi camiseta de rayas horizontales blancas y azules, jeans negros y mi chaqueta negra que tanto adoraba para ese entonces, no importaba el clima que estuviera haciendo, amaba usar esa chaqueta en todo momento y lo mejor de todo es que combinaba con cualquier ropa que usara.

Un hilo de esa chaqueta sobresalía de ella en la parte del antebrazo. Siempre la usaba con las mangas dobladas hasta los codos, en ese momento, ese hilo era mi distracción ante la ansiedad que presentaba en ese momento, una ansiedad linda y que solo me hacía sonreír a cualquier desconocido y desconocida que pasaran por ese pasillo. El techo presentaba bastantes quiebres, casi tantos como las telarañas que colgaban de el, pensaba si era posible que ese edificio tan viejo pudiera caerse y aunque nunca había ocurrido allí algún terremoto o temblor fuerte, al menos durante mi periodo de vida, ese cuestionamiento no dejaba de intrigarme. Esas paredes a las cuales estaba recostado me eran algo familiar pues la pintura estaba dividida en dos, la parte inferior de una pintura a base de aceite color azul cielo, un azul que se mantenía tan limpio e intacto como si hubiera sido pintado ese mismo día, mientras en la parte superior le cubría lo que parece haber sido en algún momento un blanco hueso, habían tantos escritos en ellas que era fácil perderse imaginando cada una de las personas que allí dejaron sus nombres, sus firmas o sus iniciales, era fácil, era muy fácil perderme en aquellas historias que yo mismo inventaba.. Todo tenía un aroma de nostalgia, aún a mis recién diecinueve años ya podía sentir la nostalgia de cuando estaba en primaria y correteaba por los pasillos de mi colegio que estaba pintado (en algún punto de su historia) con los mismos colores y cientos de firmas por doquier.

Los minutos pasaban transformándose en horas, sentado allí con el hilo roto de mi chaqueta en mi mano izquierda, recuerdo haber sentido un hambre feroz y haber pensado si sería posible dejar mi sitio de vigilia para buscar algo que pudiera satisfacer mi estómago. En el piso inferior de ese edificio existía una cafetería o pequeño comedor, el cual recordaba que al subir vi a una mujer bastante joven haciendo unas muy pero muy delgadas empanadas de pollo con una muy marcada expresión de inconformidad,  frunciendo el ceño y haciendo ciertos ademanes de no querer estar allí, por lo que si mis cálculos no fallaban ya esas empanadas deberían estar listas y puestas en venta. De mi bolsillo derecho del pantalón saco el que para ese entonces era mi teléfono celular, un BlackBerry Flip color negro, tan odiado y tan amado a la vez por mi mismo. Escribí en BBMessenger “aun no sales de clase? Quisiera llamarte, me avisas al salir”. No sabia si enviarlo o no, sabia que me respondería pero mi duda era si me respondería en el momento o bastante luego. Al final mi estómago ganó la batalla, bajó rápidamente unas escaleras semi circulares que llevaban a vestíbulo principal, a mi lado izquierdo pude ver la cafetería algo sencilla pero que contenía un menú bastante amplio de empanadas. Eran alrededor de las diez de la mañana creo que recordar y todas las mesas estaban ocupadas, sentí como si todos me miraban, como si fuera una bacteria entre las células del cuerpo, todos alerta ante un intruso. Quizás algo nervioso e incómodo vi lo que estaba buscando a la distancia, allí estaban, emanando un vapor que humedecía el cristal, doradas, crocantes y calientes, las empanadas perfectamente doradas cuyos rellenos tenían de pollo, jamón y queso y carne mechada. Levanto mi mano haciendo seña de tres, las cuales me dan en una bolsa de papel y me dicen buen provecho, volteo para ver a la joven que las elaboraba y si, efectivamente seguía con su expresión facial de pocos amigos. Felizmente subo las escaleras y vuelvo a mi puesto de vigilancia, pero justo allí sentado nuevamente sobre el suelo y recostado a la misma columna me doy cuenta que no traje la malta marca regional que había comprado junto con las empanadas. Dinero no sobraba y orgulloso de haber podido realizar dicha maniobra de ir y venir sin que nada hubiera ocurrido que pudiera dañar mi plan de sorpresa decido bajar nuevamente corriendo ágilmente, logro conseguir mi botella de malta la cual justamente tenia en su mano derecha la joven que elaboraba las empanadas haciendo unas señas de que ella la había guardado para mi por si volvía y finalmente logré verla sonreír cuando le di las gracias por entregármela.

Son cerca de las once de la mañana y el cielo se comienza a tornar oscuro, un gris bastante triste, sin embargo era lo único triste que podría percibir pues amaba la lluvia y los cielos nublados. No había ventanas, solo un gran espacio en la pared que posibilitaba observar todo desde ese piso del edificio hacia la calle y el parque central, gota a gota fueron entrando al pasillo por el viento y mi puesto de vigilancia debía urgentemente ser mudado. El único lugar era la pared del aula en cuestión, así que me dirigí hacia allí y nuevamente me recosté sobre el suelo esperando que esa clase terminara lo antes posible. 

Aún faltaba cierto tiempo, en mi cabeza rondaba la idea de entrar como servicio de entregas o simplemente entrar y ya; quizás si me hago pasar por alumno nadie dirá nada, pero que alumno entraría a una clase casi finalizando y pasando desapercibido, era absurdo. Tampoco tenia nada que entregar como servicio de delivery. 

Mi imaginación volaba al igual que mi ansiedad. La lluvia desde ese lugar se veía majestuosa, casi como de película. De un momento a otro la lluvia parecía un diluvio, sin embargo era joven y no me preocupaba realmente, todo era posible si así lo quería. Extraño esa sensación adolescente de furor y energía, esa credulidad e inocencia que se sentía como una llama en el pecho imposible de apagar o calmar. Sentía como esa misma llama interna podía evaporar esa lluvia que caía desde el cielo turbio, quería comerme el mundo y sentía que podía hacerlo.

Observar mis manos frías y húmedas de sudor me hacían cuestionarme si el estar allí era realmente lo que quería o si estaba bien todo lo que había hecho para llegar hasta ese punto sentado en un pasillo extraño solo para darle una sorpresa a alguien. La duda, una sensación tan coherente pero desagradable invadió por unos cuantos minutos todas las horas, viajes y dinero gastado. Aparecían frente a mi cuestionamientos, uno tras otro, en una fila que parecía interminable. Sin embargo soy interrumpido por un joven de un uniforme algo desgastado y una gorra con el logo del instituto que me dice en una voz contundente y fuerte, si estas esperando a alguien creo que es mejor que lo hagas abajo, aquí te vas a mojar por que cuando empieza a caer la lluvia, créeme, no parará hasta dentro de un muy buen rato.

Doy gracias por ese consejo al asentar mi cabeza y sonreír pero decido no moverme ni un solo milímetro de allí. Después de tanto camino recorrido no retrocederé en lo absoluto. La persona insiste nuevamente pero le comento que estoy bien ahí. ahora me pregunto cuales habrán sido sus motivaciones para acercarse a un desconocido para indicarle donde podía esperar, amabilidad podría ser o es que se había percatado de mi presencia ahí desde hace mucho tiempo, lo que me llevó a pensar en que si esa persona se había percatado de mi jornada de vigilia posiblemente mi sorpresa puede haberse arruinado también, existía la posibilidad de a quien esperaba también me hubiera visto, se hubiera dado cuenta de mi presencia quizas indeseada. Tanto para nada, no sirvo para hacer sorpresas, todo lo que hice no sirvió de nada, eran frases que rondaban mi cabeza una y otra vez. 

¡Ding! suena mi teléfono y aparece en la diminuta pantalla de mi teléfono el mensaje de, sigo en clases. Paciencia y hambre eran dos cosas que ya no tenia, comienzo a escribirle a mi hermano menor lo que había hecho y lo que pretendía. Empiezo a escribir el mensaje con un "Hola hermano estoy en Táriba será que podemos vernos, se que esta lloviendo pero seria agradable poder conversar un rato y pasear" pero antes de poder presionar enviar, allí estaba la persona a la que tanto esperé, de pie frente a mi, sorprendiéndome a mi, con un rostro que denotaba angustia, nerviosismo e incomodidad. 



miércoles, 21 de diciembre de 2022

Desiderata en una noche desestrellada


 Siempre comento que cuando me siento roto es cuando más predisposición tengo para escribir. Es la mejor manera es desembocar todas esas emociones en unas cuantas líneas que al final no dicen nada. Basta con recostarme en el suelo cada noche y levantar mi mirada hacia el cielo para no ver absolutamente nada, extraño tanto ese cielo estrellado que me acobijaba cada noche de mi juventud, nunca valoré pequeños detalles como esos hasta que los perdí, el levantar mi mirada y pedirle deseos a las estrellas, a un mar de estrellas. Es cuanto menos, irónico que sea el mismo cielo visto de diferente perspectiva, quizás así son mis emociones, pueden verse de maneras muy distintas en diferentes puntos pero siempre serán las mismas emociones presentes, cada quien juzga a su manera y las piensa y vive diferente. 

“Sé gentil contigo mismo, tu eres un hijo del universo, no menos que los árboles o las estrellas, en la ruidosa confusión de la vida, mantén paz en tu alma” Max Ehrmann Desiderata. Esta es una frase que llevo tatuada en mi corazón, en mi mente y literalmente en mi cuerpo.

Para llegar a la próxima idea debo describirme (como siempre lo hago, ya pienso que es un cliché literario). Soy emocional, pegajoso, romántico y sentimental, pensaba que conforme los años pasaran, eso se iría disminuyendo hasta posiblemente desaparecer. A fin de cuentas desde el 2018 me protegí en un caparazón emocional tan fuerte que no dejé que nadie pudiera entrar en el. Pensaba, erróneamente, que ese caparazón se había incrustado mucho mas allá de lo superficial que yo pretendí que era. Cuando al fin permití que alguien entrara en ese caparazón emocional y que fluyera sin limite alguno todos mis sentimientos y emociones, noté que lo único que había dentro, era alguien indefenso, sin armas y sin poder hacer absolutamente nada para protegerse. ¿Que me habría hecho ser de esta forma? Pienso si fue algo de mi niñez, en la crianza que me dieron o si simplemente soy débil emocionalmente y ya, sin motivo, sin causa, sin excusas y ya está. Seria que desde pequeño mi personalidad se fue construyendo en base a un sentimentalismo profundo que me hace llorar con películas tontas y con prácticamente cualquier palabra que pueda herirme. Tanto así, que a veces pienso de mi empatía como un defecto. Como me gustaría poder ver a alguien de extremas necesidades, ver sufrir a alguien o un animal hambriento en la calle y poder NO sentir nada, hacer como a todos que les da igual. Pero más allá de eso, mi empatía me lleva a un punto en donde antes de decir o hacer cualquier cosa, pasa por mi mente que pasaría si me dijeran o hicieran eso a mi. Claro que aun cometo errores, no soy perfecto. Es más, ayer me di cuenta que me he expresado mal sobre algunas personas y me siento apenado por haberlo hecho, aunque considero que el aprendizaje nunca termina, estamos criados con pensamientos tan retrógrados y tan marcados en nuestro subconsciente que no existe manera sencilla de liberarnos de todo eso en un solo instante, somos seres con  raciocinio, por lo que entre los constantes cambios que se presentan en nuestra sociedad en favor de una armonía y paz entre nosotros, el mejorar cada día más sobre como nos comportamos y hablamos hacia y sobre los demás es una tarea necesaria. 



Últimamente me pregunto sobre el poder de la sinceridad. Que tanto puede desatar y si es conveniente o no practicarla al 100%. Si, comprendo que todos mentimos en algún momento. Por ejemplo hoy me pidieron dinero prestado, dije, no tengo. Claramente tengo mi presupuesto designado para las cosas que quiero comprar o adquirir de aquí al 31 de diciembre, pero jamás presto dinero si no es una persona cercana, así que mentí al decir que no tenía dinero. Es por ello que siento que existen niveles respecto a las mentiras, unas banales y sin mayor relevancia en nuestro día a día y otras que pueden cambiar el rumbo completo de toda tu vida, para bien o para mal. Es que quizás la verdad intimida demasiado, hace prosperar temores y miedos ante las infinitas  posibilidades que pudieran ocurrir luego de ella, o simplemente es que nadie quiere oír la verdad o no está preparado para hacerlo. Nadie quiere escuchar que rezar a un Dios no te hará mejor persona, culpar al “diablo” o demonios por tus actos y las consecuencias que estos acarrean no te librará de la culpa. Viven en un entorno de mentiras que solo les hacen sentir mejor para así, expiarse las culpas, siempre hacia otras personas o seres inexistentes. Desde ese punto en adelante, todo en mas sencillo con las mentiras, una vida mas simple, lo que todos quieren, lo simple y lo falso. Justifican sus comportamientos en base a mentiras pues les es más fácil eso que afrontar la realidad de sus sentimientos y emociones, les es más fácil manejar una falsa historia que la realidad de saber que no sienten un mínimo de empatía hacia el prójimo. Es más fácil y siempre será más fácil mentir que aceptar que no somos perfectos, del mismo modo que aceptar nuestras perversiones, inmadurez y errores, nos idealizamos a nosotros mismos con el único fin de servir en una competencia imaginaria sociocultural donde se cree que se es mejor que los demás a mayor perfección demostremos (sin importar que pueda ocurrir en el camino y a cuantas personas debas pisotear para lograrlo). La verdad duele una vez, la mentira cada vez que la recuerdas. Una frase muy cierta, usada como cliché pero totalmente cierta, puede ser que muchos no vean el problema en todo esto, sin embargo yo, no deseo estar o mantener relaciones interpersonales basadas en las mentiras e hipocresía. Para muchos será y es sencillo hacerlo, pero con ello se logra alcanzar una verdadera felicidad?, quizá soy yo el errado y vivir así es el camino a la felicidad. 

Y ¿si el problema real es que no estamos preparados es para decir la verdad? Lo he pensado, puede que las personas no estén preparadas para decir la verdad frente a los demás pues eso involucra el tener que hacerse cargo de todas y cada una de las consecuencias que pueda traer. Es por eso que es tan fácil ver comentarios de odio y hasta amenazas de muerte en internet, pues demuestran realmente lo que son, lo que piensan y consideran que detrás de un teclado no tendrían que hacerse cargo de nada. Esa doble moral fortifica mi pensamiento de que todos pretenden ser perfectos (por muy basura que sean realmente) pues realmente solo buscan la aceptación e idolatración de los demás. El pretender ser sensible, romántico, cariñoso, amable y sociable mientras a las espaldas de los demás actúas y hablas en contra, solo refuerza cada palabra que plasmo en estas líneas. No existe nada de malo con sentirte incomodo con los demás, con no querer hablar con nadie, todo eso está bien mientras respetes y no infrinjas los derechos que cada persona posee y mientras seas sincero con lo que eres. Odio a las personas, siempre lo digo, muchos creen que lo digo como broma, pero realmente no me gusta compartir con personas extrañas o a quienes no tengo la confianza, soy claro y sincero en ello, prefiero no estar en esos lugares.

Ahora yendo al campo amoroso tengo una interrogante que ronda siempre en mi cabeza a la cual ya tengo la respuesta claramente, ¿De que me ha servido ser sincero con las parejas que he tenido a lo largo de mi vida?, Nada. 

Si lo pongo de esta manera, es fácil, el problema soy yo, el patrón está ahí. Pregunto siempre que error es el que cometo, cual es la causa de que pida honestidad y nunca me sea otorgada. El idealizarme a las personas y confiar en ellas solo me ha traído decepciones, unas mas grandes que otras. Que tan vacío y roto se debe estar para no poder usar la verdad cuando es necesaria? Pues créeme que es lo común, así que no hay que estar ni vacío ni roto, solo es ser como los demás. El común denominador.






domingo, 11 de diciembre de 2022

Un cielo lleno de ansiedad


Mis lagrimas comienzan a caer sobre mis mejillas y como solo había visto en las películas recorren todo mi rostro hasta caer al suelo sin el más mínimo movimiento muscular de mi cuerpo. De fondo suena Regino Spektor y mis ojos que antes miraban al suelo ya no distinguen absolutamente nada mas que unas siluetas borrosas de una fotografía en mi celular. La respiración comienza a escasear y mi agitación me hace levantar mi cuerpo rápidamente en búsqueda de que algo de oxigeno pueda entrar a mis pulmones, pero curiosamente lo que hace falta no es oxigeno. Un dolor indeterminado apuñala mi pecho cual cuchillo atraviesa una barra de margarina y de mi boca surge un quejido agudo y profundo. Doloroso pero liberador, aunque sea por solo unos segundos. Mi cabeza se siente presionada, caliente y húmeda por un sudor sumamente frío que va liberándose por todo mi cuerpo. Mis manos tiemblan al punto de que los escalofríos llevan a una paranoia sin sentido, pero vamos, ¿que puede tener sentido en esta situación?. Intento controlarme pero otro quejido mas fuerte sale de mi boca con un llanto aun mas fuerte que los anteriores. Preferiría un dolor físico. Me resguardo en una esquina de mi cuarto que pareciera cada vez hacerse mas pequeño y sofocante, acosador e intimidante y me concentro en poder respirar. Pienso “inspira y expira todo el aire que puedas, esto es mental, tu cuerpo puede respirar, eres tu en tu interior que no lo permite, ¡vamos tu puedes! Tu cuerpo esta en perfectas condiciones”. Pasan horas quizá pero en realidad solo fueron minutos y la habitación parece normalizarse, el aire parece circular con naturalidad y el mis manos comienzan a tomar calor. El sudor de mi cuerpo va desapareciendo y el llanto deteniéndose. Me levanto con normalidad pero aun mis piernas tiemblan levemente, reposo mis manos sobre las paredes mas cercanas y siento que esto fuera una especie de pesadilla, en una voz suave expreso el querer despertar. 

La verdad creí que no seria tan difícil de sobrellevar una ruptura amorosa luego de, bueno, haber fallecido mi pareja hace unos años atrás. Al haber levantado cabeza y haber tratado de rehacer mi vida, pensé que nada podría llegar al punto de herirme tanto o al menos de hacerme algo de daño. Me sentía irrompible o inquebrantable, alguien quien emocionalmente era tan fuerte como un muro de diamante, pero mi mayor enemigo no es quien me hace algún daño físico o emocional sino la ansiedad que me invade en momentos de debilidad y que pensé tontamente podía controlar. 

Hoy al salir a la calle, me sentía muy extraño, cada sonido, cada voz, cada ruido se sentía como agujas en mi cabeza. Sentía que todas las personas me miraban y que mi cuerpo flotaba, me sentía en un sueño o adormecido. Por ahora mi lugar seguro ha sido mi cuarto, mis 4 paredes que me resguardan y en las que me siento protegido. “Que pena con la visita” diría una amiga mía haciendo referencia a la vergüenza propia que suelo sentir hacia mi mismo por ser tan débil emocionalmente, a no poder sobrellevar de manera tranquila los sucesos que puedan ocurrir en mi vida.

Puedo ser emocionalmente muy débil pero amor propio me sobra, eso jamás cambiará. Quizá la rutina y una vida compartida me hagan extrañar muchas cosas y detalles pero siempre he estado en paz con la soledad. He me aquí nuevamente vieja amiga, ahora solo queda que el tiempo haga su magia y a la ansiedad la seguiré sobrellevando.











miércoles, 29 de junio de 2022

El valor de las pequeñas cosas


Yace sobre mis pies una pequeña hoja de un árbol, parece que fue desprendida hace ya varios días, su color marrón y textura me hacen tomarla y apretarla, se siente bien, genera una sonrisa en mi rostro, es como  una satisfacción inesperada. Mantengo mi mirada sobre el suelo, con la esperanza de conseguir otra hoja, pero me percato que existe un largo camino de hojas secas que esperan a ser aplastadas, es como si escuchara sus murmullos, son tantas pero tantas hojas sobre el camino que la primera ya no parece relevante. Aparece la insignificancia. Miro el reloj, y me digo a mi mismo lo tarde que es, quizá debería de dejar de jugar con las hojas del camino y enfocarme en mis cosas.

¿Cosas?, ¿que cosas?, es cierto, debía entregar un paquete. La verdad me pone curioso que mi mejor amigo me pidiera entregarlo por el. ¿Acaso será una bomba y el solo quiere hacerme responsable?, o mejor aún ¿y si el paquete es un universo en miniatura creado para estabilizar este mundo y resolver todo problema humano que pueda acercarnos al sentido de vida? Agito el paquete, pero se me resbala y cae fuertemente al suelo. No se oye ningún quiebre y aún parece no producir ningún sonido, si era un universo ya lo destruí. Pero ya hablando en serio ¿que podría ser? 

La insignificancia de las hojas sobre el suelo, del tiempo que pierdo pensando en ellas y la insignificancia del que pueda o no conocer el contenido de este paquete, están presentes en mi mente como carpetas que se apilan una sobre la otra hasta qué simplemente se olvida su contenido. Hace calor, pero el viento roza mi cara, es como un beso que me envían y un abrazo en el que me susurran al oído que me detenga. Soy obediente, hago caso a una sensación insignificante que aparece en mi mente, claro que si, con una sonrisa. ¡Ding! ¡Dong! Suenan campanas a los lejos, rompen levemente mi concentración en el viento, pero no solo es ese sonido lejano proveniente de una iglesia, siento como caricias sobre mi cuello y mi cara al principio, un roce leve sobre la piel de mis mejillas, hasta que las caricias se transforman en golpes. Aparece la insignificancia. Gotas pesadas de lluvia caen inesperadamente golpeando todo a su paso, como si hubiera un afán por llegar al suelo, como si su meta sea la de golpear con la tierra y unirse a ella. En todo caso llegó la hora de correr.

Somos varios quienes buscamos refugio de la lluvia en el techo de una tienda de golosinas, todos unidos hombro con hombro para evitar las gotas de lluvia. A mis pies un pequeño can, algo embarrado y con la lengua afuera. Intercambiamos miradas y movimientos de cabeza, abro mis pies y el comprende la seña para acomodarse entre ellas de forma que no puedan pisarlo, levanta su cabeza y es como si fuéramos cómplices de un delito. Y aparece la insignificancia de tener otros seres humanos a mi alrededor.  

Llego a mi destino, entrego el paquete pero manteniéndome firme y tratando de mantener un conversación duradera para lograr ver cual es el contenido de dicho paquete. Minutos más tarde, salgo del lugar derrotado, cabizbajo. No pude descubrir el contenido del paquete, la chica lo guardó sin abrir al fondo del cajón de su escritorio. ¿pero quien guarda un paquete sin abrirlo?, vaya tontería.

Mis pensamientos son interrumpidos por una fuerte bocina y unos gritos acompañados de insultos que provienen de un conductor bastante molesto pues me le he atravesado sin previo aviso de manera irresponsable. Aparece la insignificancia de un paquete totalmente ajeno a mi. Mi corazón late fuertemente, me disculpo y continuo mi camino. El valor de las pequeñas cosas está dentro de mi. El valor de hacer la insignificancia algo de gran significado.





miércoles, 22 de junio de 2022

Aún a mis 30's


Hoy, al revisar mi maleta con la que vine a ecuador, tomé en mis manos una vieja taza de porcelana que me traje desde mi casa, la taza blanca tiene un mensaje de comedia sobre la tierra que nací. Esta taza se encuentra bastante llena de polvo, algo decolorada pero funcional, el tiempo pasa y quizá le afecte a su estado físico pero sin duda su función no se ve comprometida. Aún puedo lavarla y usarla sin problema alguno. 

Luego pensé en ¿Qué pasaría si la dejara caer al suelo nuevamente?. Me vino a la mente las veces que de pequeño sin querer dañaba las piezas decorativas de mi madre y las pegaba una y otra vez. ¿Y si la taza la pegara así como pegaba esas piezas de porcelana? No cabe duda, aun funcionaría, aun podría tomarme un delicioso té, quizá no seria ideal para una foto aesthetic pero cumpliría fielmente su función como taza.

No pude evitar compararme con esa taza. En algún momento de mi vida he estado roto, sin embargo he sido capaz de restaurarme, claro un poco lento el proceso. Perdí años en el proceso, pero no se trata de lo que perdí si no de lo mucho que gané en ese tiempo. 

Y aquí estoy, sentado en la mesa tomando un té de limón y miel para mi gripe, en la taza con la que me he comparado, pensando en como aún a mis treintas puedo seguir cagándola monumentalmente. Aunque en número, ya esté en la edad adulta, a ratos me siento un niño que se encuentra perdido en el vaivén de la vida. 

Bueno por algo dicen que ¨para la estupidez no hay edad¨ y bueno cumplo con el perfil. Lo importante a tener en cuenta es que el tiempo no se puede recuperar apresuradamente, primero por que el tiempo no es recuperable, no puedes tener algo que ya pasó y que es unidireccional, queda solo resignarse a disfrutar el momento que estas atravesando -viviendo-, y segundo, ¿por que las prisas?.

Esa es la pregunta que mas ronda mi cabeza, no reestableceré mi vida sentimental con la primera persona con la que tenga cierta conexión, eso es un hecho. No tendré una relación con alguien que no conozco adecuadamente, eso es un hecho. No soy tan dependiente emocionalmente como antes, eso es un hecho. No todos sienten y piensan como yo lo hago, es un gran gran hecho. Me atrae lo imposible, eso también es un hecho, algo que me afecta en cualquier ámbito de mi vida, pues al tenerlo pierdo total interés en ello. 

Este año cometí una gran estupidez para mi edad, imperdonable. Lo sé. Mezclar sentimientos de tristeza, la fecha de aniversario de la muerte de mi ex, alcohol y ese deseo de atracción hacia alguien con quien no puedo ni voy a tener nada sentimental, se convirtió en una bomba que no cabía duda estallaría en mi cara. 

La primera vez que escuché algo relacionado a esto fue en mi serie favorita How i Met your Mother, siempre pensé que era una mentira, una simple excusa para un episodio mas de la serie y ya. A mi edad, hay que tomar consejos. SI YA ESTAS ACOSTADO, NO SALGAS, NADA BUENO PASA LUEGO DE LAS 2AM.

Sin embargo y aunque suene algo tonto, es agradable esta sensación que tengo. Es una idea que se siente en todo el cuerpo de que los pedazos han sido pegados y que al igual que la taza reparada puedo resbalar y caer nuevamente, pero sin llegar a romperme necesariamente. Solo hay que, saber caer.




miércoles, 11 de mayo de 2022

Viaje al subconsciente

Ayer fue un hermoso momento en un mar de recuerdos. Ayer estuve encerrado en una burbuja psicológica  creada justamente para apartar cualquier sentimiento aberrante del presente. Ayer fue ayer, y que hermoso fue el ayer. 

Sin entrometerme en mi futuro ni husmear en el pasado, hoy, por los momentos no pinta muy bien. Cierro mis ojos y deseo disfrutar de mi presente, ¿será posible? No lo veo claro aún. Ayer estuve ensimismado cayendo en un mundo totalmente comprendible, controlable y organizado, al menos para mi. Pero voy a contarles un poco sobre como luce aquella burbuja psicológica que aunque parezca una locura, es mas simple y detallada de lo que se imaginan.

EL TODO: un fondo blanco que ilumina cada rincón, no existe sombras, no existen lugares oscuros donde la luz no pueda llegar.

En el todo se levantan una fila de puertas organizadas en columnas de 5. No 4 y definitivamente no 6, cinco, cinco columnas que parecen interminables. Cada puerta esta enumerada en su frontal y la número cinco es la única que tiene su numeración en dorado. Queda claro que esa es la puerta a la cual siempre cruzo en mi travesía mental. Al abrirla el MINI TODO es multicolor en variación púrpura, fluye como si fuera agua pero lentamente, por que claro, no quiero marearme y vomitar en mi propio universo.

Me encuentro con náuseas. Pero nada que ver con todo esto, es solo mi sensación corporal y física, nada más. Mi piel brilla y de acuerdo con lo que desee en ese momento todo puede cambiar, incluso un clima aislado, puede llover, nevar o incluso un calor absurdamente fuerte. Aunque seamos claros, aquí adentro siempre cae nieve. Y cuando digo siempre, es siempre. Mi mente siempre está en una constante tormenta de nieve que cubre cualquier problema, por que inexplicablemente mi lógica subconsciente es que, es más fácil tapar los problemas y hacer que no están que afrontarlos. 

Las largas montañas que emergen de la nieve no son mas que esos problemas tan grandes que solo queda escalarlos, para derrumbarlos y transformarlos en burbujas de jabón que se congelan inmediatamente y que con la luz simulan auroras boreales.

Dentro de mis pensamientos, dormido en el mundo físico, afronto cualquier sentimiento que me esté afectando, cualquier problema físico que afecte mi salud y cualquier problema social que atraviese en mi vida cotidiana. Todo desde mi yo interior. Procrastinando un viaje sin tiempo que más temprano que tarde toca afrontar, pero lo maravilloso de afrontarlo es ver esas luces en el cielo, esas auroras boreales. 

En este lugar sin tiempo, el presente ni futuro importa, pero el ayer está muy marcado ahí. Cada estructura mental que allí se erige, esta formada de recuerdos, sentimientos y vivencias de mi ayer y lo único inalcanzable que existe en mi mente, yace en esas auroras boreales. Por que allí está el, allí esta su imagen. Es el único momento donde puedo volver a verle, al menos por solo unos segundos antes de desaparecer. 

Algunas veces deseo verle, pero ese apego no es para nada sano, incluso en mi propia mente. Es un recuerdo que yace en lo mas alto de mi pensamiento, inalcanzable. Pero desde hace tiempo deseo que siga allí, solo allí, sin que salga a otras puertas de mi TODO y pueda nublar mis pensamientos. Esta puerta número 5 solo incluye lo que realmente me importa y así es que quiero que permanezca. Pero mi futuro va mas allá de lo que amo y amé. Y que hermoso ayer, fue lo que dije. Sin duda, no cabe la menor duda de ello, pero al despertar no estoy en mi ayer, sigo escribiendo mi futuro en el presente.




lunes, 2 de mayo de 2022

Mi viaje


 Y es que cada vez que lo pienso me resulta más difícil saber si he tomado las decisiones correctas. Es que si las veo en retrospectiva seguramente me he de arrepentir sobre una que otra. ¿Que pasaría si pudiera conscientemente de las consecuencias, poder cambiar esas decisiones que inquietan mi mente?

Que pasaría si yo pudiera no solo cambiarlas. Que pasaría si pudiera vivir con una enorme cantidad de cambios a los que incluso no he estado consiente. Ese día, el día en que me vi a mi mismo pero sin ser yo, descubrí el hilo conductor y el propósito de mi vida. 

No suelo actuar sin antes pensar en las consecuencias y justamente eso hace que  me detenga en muchas situaciones, tanto pensar, tanto dar vueltas a ciertas cosas, es agotador. Agota el tener ese miedo y esa incertidumbre de si hacerlo o no, debería o no debería, podría o no podría. Muchos pensamientos que abruman mi mente en su totalidad, nublan mi consciencia. 

Temor a lo que podría pasar, como si pudiera fracasar. Es eso, el temor al fracaso, a no poder lograrlo por mi mismo, sentirme incapaz y sin libertad. En mi mente me siento encerrado en un cuarto totalmente oscuro rodeado de lo malo que podría pasar, solo consecuencias negativas. Pero por que mi mente no da cabida para las cosas positivas que podrían ocurrir, quizás, en esas cosas que deseo lograr, no existan cosas negativas.

El quizá, mi peor super poder. Pretender que se lo que pasará siempre optando por la opción negativa. Una manera pesimista de vivir a la segura. Siempre bajo una seguridad ficticia, pues todo está en mi cabeza. Arriesgarse, fácil decirlo y tan difícil en lo personal de lograrlo. Que haré, es algo que no sé, pero que intentaré descubrir. 

domingo, 26 de diciembre de 2021

En una vida llamada Lalaland

 Anoche estaba viendo Lalaland, una película que desde el 2016 se convirtió en mi película favorita. No se como describir lo mal que me la pasaba luego de verla pues su final era algo que no me esperaba y que aún algunas veces chocan fuerte contra mi. ¿Por que entonces la paso tan mal al verla si me encanta? Fácil. Como ya dije, era un final que no esperaba y que al principio no entendía. No había manera que el amor que se tenían los protagonistas no fuera lo suficientemente fuerte como para ser mas importante que sus sueños y metas profesionales. Rompe toda esa ilusión e idealización del amor que mi mente construyó a lo largo de esos años. Si, esa idealización la deseché hace ya bastante comprendiendo la esencia de esta película.

Disfruto muchísimo ver esta película, me gusta como me hace sentir y creo sin duda alguna eso es lo mas importante y lo mas atrayente sobre este material cinematográfico, la manera en la que me conmueve de muchas formas y en diferentes niveles. 

Bromeo siempre sobre el que he querido conseguir un amor tipo lalaland, esta película es una obra para aquellos que aun se encuentran en una escalera, bajando por los peldaños de un amor idealizado, pensando que todo será como historia Disney donde el príncipe o la princesa llegan a salvar el día y todo finaliza con un vivieron felices por siempre.

Lalaland es una de esas historias que me hacen vivir el momento (recordar, llorar, reír, sentir mi corazón acelerado) sabiendo al final que son solo historias, tan variadas como la vida misma y que en un mundo con una enorme cantidad de personas tan distintas una de otras, hay muchas historias aun por contar y sentimientos aun por descubrir.




domingo, 15 de agosto de 2021

Como ave que emigra

 Y donde queda mi tierra, aquella que me vió nacer, que me dió nombre e identidad, me dió gentilicio y maneras de expresarme. 

He tenido muchas preguntas respecto a como debería sentirme sobre estar lejos de las personas con las que crecí, del país donde viví prácticamente toda mi vida y sobre como supuestamente ese sentimiento colectivo de nostalgia debería inundarme cada día de mi vida. La verdad es que no lo siento, no lo he sentido y no creo sentirlo nunca.

Nunca digas nunca seguramente es algo que estará rondando tu cabeza y si, puede ser que así sea, posiblemente algún día me arrepienta de mis palabras y de como me siento actualmente respecto a esta situación. Para poner en contexto soy venezolano que a sus 27 años sale de su país rumbo a Ecuador. ¿La razón además de la evidente decadencia política y social de mi país? Podría decirla en una carismática y absoluta muestra frase coloquial de mi país y aunque seria mucho mas clara y concisa considero que lo mejor seria desglosarlo completamente. 

Diciembre del año 2013, estaba recibiendo mi titulo de odontólogo tenía novio, trabajo y amistades increíb… esperen creo que me fui muy muy atrás en la historia. Mejor vamos a Marzo de 2016, para ese entonces tenía un cerdito vietnamita como mascota llamado Fu Bacon, estaba viviendo en una ciudad llamada El Vigía ubicada en el estado Mérida y un trabajo como odontólogo que mantenía desde el 2013 antes de graduarme. Siempre me gustó la ortodoncia como área de especialización en odontología, en esos instantes decidí inscribirme en unos diplomados que me permitieran desarrollar mis habilidades y gustos en esa área. Mis oportunidades de poder realizar una especialización profesional estaban muy limitadas por no decir que imposibles económica y personalmente. Poco a poco estaba acondicionando mi hogar hasta volverlo justamente eso, un hogar, pero siempre tenia esa sensación de que faltaba algo, de que no podía tener todo lo que debería estar logrando. 


Para ese entonces estaba realizando mis planes de poder iniciar mi propio negocio, lógicamente una clínica dental. Digo lógicamente por que realmente amo la odontología. Sin embargo, siempre existía esa piedra en el camino con la cual cada venezolano se despierta cada día para tropezarse, una economía deficiente y si a eso se le suma la muy bien llamada “viveza criolla” eran situaciones a las cuales yo no estaba dispuesto a tolerar. Y en mi interior surgió algo que me invadió cada milímetro de mi cuerpo para no liberarlo nunca más y cuando digo nunca más es que aún existe dentro de mi actualmente, se llama inconformidad.

No está mal el querer siempre más y más, eso debería ser la regla, debería ser el punto de partida para cualquier decisión en nuestras vidas, por que lo merecemos, lo merecemos por que sí y ya está. Nada está destinado ni escrito que hemos de recibir, en este juego de casualidades y oportunidades todos somos competidores.

Pensé en mi destino, compré mis boletos, pedí una amiga me recibiera por una semana al llegar a ese país y vendí absolutamente todo lo que tenía, desde mis instrumentos dentales que mi madre y mi padre me compraron con tanto esfuerzo al iniciar mi carrera hasta mis platos de la cocina. Obtuve 1450$ Dólares americanos y me subí a un avión lleno de ilusiones y de esa inconformidad que llenaba mi cuerpo de metas y esperanza. Al llegar registré mi titulo profesional y solicité mi visa permanente, en ese período comencé a trabajar como mesonero en un agradable bar de la ciudad de Guayaquil - Ecuador. He de ser completamente sincero, disfruté cada segundo de ese labor, desde no dormir ni comer lo suficiente hasta lavar los baños recién vomitados y aunque esa sensación de inconformidad me frustraba algunas veces y me hacía sentir una angustia desesperante en ocasiones, en retrospectiva, disfruté mucho la experiencia, conocí a uno de mis mejores amigos en la vida allí, me liberé de muchas ataduras personales y conocí muchas historias de vida de las cuales siempre he de extraer algún aprendizaje.

Ese sentimiento que tanto me inundaba para entonces, me hizo rechazar trabajos de paga injustificada, de sobre explotación y también de malos tratos. Fue hasta cuando un doctor me contactó para ofrecerme el empleo que cambiaría mi futuro en el Ecuador pues gracias a ese trabajo crecí y me desarrollé en este país.   Trabajé allí por unos largos 3 años y 10 meses que me permitieron emprender mi propio negocio y seguir alimentando ese sentimiento del cual les he escrito acá. 

Ya en contexto, siempre escucho sobre el como no extrañar Venezuela por esto y por esto, como no volver a mi país si es MI país y MI gente. Todos los que piensen así están en toda la razón, tienen su verdad y su realidad y eso lo respeto completamente. En mi caso siento cualquier lugar como mi tierra y siento a cualquier persona a mi alrededor de la misma forma sin importar el gentilicio. El orgullo patriota lo siento descafeinado, usado y maltratado por una “revolución” que manipuló el sentir de muchas personas a su favor político. 

Sé que todo lo que pueda expresar acá puede herir sensibilidades, ser tomado a otras interpretaciones e incluso sonar despreciable en algunos casos pero debo decirlo y es que no me siento orgulloso ni de ser venezolano ni ser latino ni de ser incluso un ser humano. Todo sentimiento de orgullo en mi interior está dado por lo que yo como persona pueda lograr sin importar el lugar o las personas que me rodeen, pues sé perfectamente de lo que soy capaz. La tierra que siento bajo mis pies la siento como mía, me encuentre donde me encuentre, y me refiero al sentimiento no a la propiedad. 

Siento cada persona a mi lado como igual, como mi gente, sea de donde sea y venga de donde venga, siempre y cuando me respete tanto como yo le respete, es así como no puedo tener esa sensación de hermandad con alguien por solo haber nacido en el mismo país o venir del mismo lugar sin conocernos. Venir de la misma ciudad no nos hace buenas personas, ni honestos y mucho menos fuertes y emprendedores. Cada lucha interna es distinta y cada lucha en el extranjero es propia y particular. 

Es así como desde mi posición de ser humano blanco y privilegiado, hablo sobre como carezco de ese orgullo patriota en todo sentido. Teniendo una familia maravillosa que me ha dado todo, desde amor hasta apoyos financieros a lo largo de mi vida. No soy de esas personas que afrontaron situaciones fuertes y traumáticas en su país antes de emigrar. Es egoísta probablemente y quizá la razón por la cual no siento nostalgia colectiva sobre mi tierra. 

Sin embargo seamos sinceros y realistas, puedo pensar y creer en lo que quiera, pero las fronteras y pasaportes existen, allí han estado y ahí seguirán, así que desde que nací hasta el día que me muera, soy un  venezolano infestado de inconformidad.




lunes, 7 de octubre de 2019

Le oigo hablar

Murmura sus deseos, se cierne sobre mis hombros, me devora desde el interior, suplica testarudamente por un poco de clemencia. Le oigo hablar, le oigo decirme palabras sin sentido en mi oído izquierdo, replico que por ese oído mi audición falla.

Atraviesa mis murallas y me comenta sobre frases estrambóticas que añora ser parte de mis deseos. Altruista tú que estremeces mis carnes a fin de solo devorar alguna pieza. Le oigo hablar sigilosamente sobre mi oído derecho, le digo que está bien aunque escuche pero no comprenda bien lo que dice.

Se planta frente a mi en el espejo, en su espejo, en el espejo burdo de la autocrítica. Diásporas peregrinando para decirte algo que ya sabias. Analistas que te inducen lo que ya tu conocías. Y la familia, diciendote cosas que ya tú comprendías. Le oigo hablar, pero no lo acepto.

El tacto tan distinto es de lo visual, distorsiona la figura mi idealización de algo tan egolatra y disperso. Una sensación que acaba desde dentro pues le oigo hablar y quiero pararlo. Enmarco mi perspectiva para tenerla allí en caso de necesitarla, un cerillo en mi bolsillo por si quiero quemarla y un abrigo por si quiero taparla. Le oigo hablar pero no toma mi atención, le oigo hablar hasta que su ímpetu  es derrotado ante mi calma y en su momento más débil le oiga hablar en un llanto de zozobra.


sábado, 14 de mayo de 2016

Holgorio



Sentado sobre el suelo, levanto mis manos para escribir en la computadora algunas sensaciones que me embargan durante ese momento y sin pensarlo me detengo, no hay explicación solo no puedo, no hay nada que escribir, no hay realmente nada que decir.

¿Qué sería de mi si no pudiera hallar desahogo en las palabras? Cada una de ellas las tomo prestadas del diccionario y con ellas me voy liberando. Con ellas me voy desahogando. ¿Dónde están ahora esas palabras? Si siempre me han acompañado a donde voy, si nunca me han abandonado cuando más las he necesitado. Ahora sentado sobre la computadora, hago el llamado, solicito de su ayuda, pero nada parece ser suficiente para que las palabras puedan aparecer.

Generosa y tierna esperanza que llega en el momento adecuado, indagando sobre lo ocurrido, preguntándose a sí misma si ella debe estar allí. Acumulo de dudas más que respuestas, nada parece irse solucionando, nada tiene la vía sencilla para lograr su cometido. Divertido se ha establecido acá.
Me levanto y escucho unas palabras. “Yo soy”, comprendo el significado, pero no el contexto de por qué han aparecido esas palabras en mi cabeza. Yo soy. Yo soy Kristofer, un humano promedio, de contextura e inteligencia promedio. Aja, ¿y ahora? Qué sirve el significado de quien soy para desahogarme.

Surgen mas palabras en mi cabeza, “Yo ante ti, soy lo que soy” y todo cobra sentido, hasta que notas que realmente nada tiene sentido. Una sensación de comprender algo aun sabiendo que no comprendes nada. En el vaivén de nuestras desgracias, tan pocas son que las alegrías se desbordan. Tan pocos son los rascacielos que la dicha es solo para algunos.


En aquel entonces no comprendía muy bien la sabia respuesta de mi subconsciente. Algunas veces quien más solo está, es quien se encuentra más acompañado. La mente, mi mente, tu mente, la mente que formamos, la que imaginamos, cual es real, cual es falsa, si todas se nos presentan de una forma tan tangible que las confundimos entre ellas, ¿Dónde comienza mi mente y termina la tuya? No hay límites reales entre lo que pensamos y lo que somos. No hay dicha sin tristeza. 





martes, 10 de mayo de 2016

Asi y de otra manera


Dulces melodías invaden la habitación, empalaga bocas y crea cierta expectación sobre que es lo que sucederá de acá en adelante. Nada es tan fácil ni tan difícil como creemos. Algunas veces si las vemos desde afuera, podríamos decir "que tontos somos", asi es, que tontos somos. Las casualidades de la vida no tienen un significado, por eso mismo se llaman casualidades, no le demos a ellas algún sentido de destino. El destino no existe, nunca ha existido, ¿nos creemos tan importantes como para creer que algo o alguien dirige nuestras vidas en hasta el más mínimo detalle? Somos simplemente un grano de arena en el tiempo infinito de la existencia, somos tan insignificantes que seguramente (a la mayoría) nadie recordará en tan solo 1 o 2 siglos.  Muchos pasaremos nuestras vidas sin hacer algo realmente grande, algo importante, algo tan significativo que quedemos registrados en la historia universal.

Si todo va siguiendo ese curso ¿Por que darnos mayor importancia de la que merecemos?. Seamos conscientes de que cada hecho que marca nuestra vida es producto de nuestro juicio y de nuestras decisiones. Vivir, ¿una decisión o un simple hecho que aceptamos asi debe ser?. Y la felicidad, ¿se consigue o se da espontáneamente?  entonces como conseguir vivir felizmente. Soñemos y descubramoslo juntos.

jueves, 5 de mayo de 2016

Invierno



Cae la noche y del bolsillo saca un cigarrillo para lograr engañar un poco al cuerpo sobre el duro invierno que cae sobre la ciudad y por supuesto sobre el corazón. Camina hacia un bar en una esquina de la calle y al entrar grita con voz quebradiza ¡Una cerveza por favor!

Saca del bolsillo un billete húmedo y destruido, cancela su pedido y se retira con un caminar desanimado. Pasea por las calles que adornan a una hermosa cuidad turistica llena color y vida. Para ese entonces, no hay vida, ni colores. Se sienta en una plazuela, en la banca con mayor iluminación posible junto a una señorita que tiene un libro llamado "el placer de vivir" en sus manos. Le mira y le parece arrogante, solo leer el titulo del libro le hace pensar que tipo de persona es. 

Ella expresa una sonrisa, el voltea a verla y ve como sus ojos al parecer no han notado de su existencia. El se levanta suavemente quizás para no anunciar su presencia. Camina alejandose del lugar pero girando cada cierto tiempo para ver si ella le seguía con la mirada. De cada vez que giró ninguna fue afirmativa.

Quiere beber, sin dinero solo le quedan los cigarrillos en el bolsillo. Saca uno y está roto, maldita humedad -
dice con cierto enojo y se detiene cerca de un faro de luz en la entrada de la calle Wallet. Levanta su rostro hacia el cielo sintiendo puntos fríos cayendo del cielo sobre sus labios, se anuncia el inicio de una nevada.

Esperanza



¿Una palabra o un sentimiento?, ¿una emoción o un ideal? Ya es la tercera vez en el día en la que el señor Ka se detiene a pensar en ello. Sentado sobre un sillón bastante grande con cojines lo suficientemente acolchados para tener altas expectativas sobre su comodidad Ka lleva una mano hacia su cabeza suavemente para no despeinarse y se recuesta sobre ella, con la otra, levanta un vaso de agua, bebe un poco y sus labios dibujan una sonrisa de placer.

El día es caluroso, hay una falla eléctrica masiva, un blues de nombre “at last” suena de fondo proveniente de un teléfono móvil y el ambiente toma un tono naranja, envejecido, de antaño. La luz toca suavemente la superficie húmeda del vaso de agua y se dibuja la trayectoria de una gota deslizándose a lo largo del mismo cayendo sobre una hoja blanca en el escritorio. Las ventanas y puertas abiertas intentan eliminar interferencias por si una ráfaga de aire decide entrar al lugar, cual invitado de honor.

Los pensamientos corresponden al ambiente presente y se arrojan toneladas de sensaciones por el cuerpo, algunas terriblemente incómodas y otras sumamente agradables. Pensamientos de alegría cruzan esa autopista colapsada de emociones y solo una palabra logra calmar tanto desorden, esperanza. ¿Qué es la esperanza? ¿de dónde proviene? ¿Qué la motiva?

Comienza la lluvia de ideas y tal cual como en el estado climático, las ideas comienzan a caer en un desorden infernal sobre el suelo, sin coordinación. Las frases comienzan a romperse y ocurre una mezcla de palabras que hacen incapaz a cualquiera de resolver el acertijo. Ka toma el vaso de agua nuevamente, pero este cae al suelo, el cristal se fractura y el líquido se esparce por todos lados principalmente sobre sus zapatos imitación barata de cuero, se dibuja un gesto de molestia sobre su rostro y con la mano libre trata de limpiar un poco el desastre hasta que debe quitar su mano de la cabeza para levantarse y alejarse de lo acontecido.

El calor toma cada vez más posesión del lugar y su piel comienza a transpirar, desde su rostro hasta su espalda pequeñas gotas se deslizan y humedecen su vestimenta. Todo ello no le distrae de seguir en la búsqueda del significado de la esperanza. No ha limpiado el suelo, posiblemente no lo haga, quizás el calor logre evaporarla rápidamente, o eso cree el. ¿Lo cree o mantiene esperanza en ello?
El amor es la gota más dulce de esperanza. Todo comienza a oscurecerse y Jota Eme toma control de los pensamientos de Ka, un suspiro brota de su pecho y sale por su boca que dibuja una sonrisa bien definida. Eso es esperanza, eso es. ¿Lo comprendes? Se pregunta Ka hacia sí mismo tratando de convencerse a el mismo que es poseedor de las respuestas sobre el tema.

Se recuesta sobre el sillón con una expresión de saber el secreto de la vida. Lleva sus manos a la nuca y piensa: Heme aquí convencido de que lo perdido solo me ha hecho mejor ser humano. ¿Cómo? Pues te diré que, reescribiéndome por partes, así tal cual como si habláramos de un código genético. Al tomar el vaso con mi mano mantenía la esperanza de poder beber un poco del agua fría y refrescarme, pero eso no ha ocurrido, al contrario, he perdido el agua y la esperanza de beber dicha agua pues ha caído al vacío, a un suelo que se lleva todo anhelo de tenerla en mi boca.
¿Qué ocurre cuando le veo?, quiero abrazarle y mantengo la esperanza de que me acepte hacerlo. Si no ocurre, muere la esperanza y quizás las ganas de hacerlo, no, las ganas de hacerlo no, pero mueren las sonrisas que ese hecho acarrea. Eso es la esperanza.

Ka vuelve su rostro hacia su móvil, ve el número de Jota Eme, he ahí la esperanza, hela ahí mezclada entre otros muchos de sentimientos dulces, aquella empalagosa, aquella melosa esperanza. Marca el número y la esperanza se va levantando entre otros sentimientos para tomar la segunda posición en la cabeza, mente y cuerpo de Ka. Conforme pasan los segundos la ansiedad escala posiciones para quizás destronar a la esperanza. Las manos comienzan a sudar, esta vez no por el calor, su corazón comienza a bombear cada vez más fuerte y su respiración se agita. Se cae la llamada y la esperanza también.

Ka mueve su cabeza de una manera ladina y se dice a si mismo ¿Ves? La esperanza es esa agua condensada sobre la superficie del vaso, a punto de caer y a punto de perderse, pero también es el líquido dentro de dicho vaso. Al caer, puede haberse apreciado como si se perdiera, pero te das cuenta que solo la esparciste, aún existe, aun es tangible sobre el suelo y los zapatos. Así es la esperanza, se riega por los rincones del pensamiento haciéndose más fuerte cada instante.

Ka, levanta una mano sobre la luz del sol que cae directamente sobre su ojo derecho cubriendo medio rostro. Y el motivo, el motivo viene de otros sentimientos, dice en voz alta haciendo que las otras personas detengan su mirada en él. Viene de ese sentimiento que surge cuando le abrazas y le dices te quiero, surge de esos besos que no quisieras se terminaran y en especial surge de saber que le quieres para el resto de tu vida. La esperanza suele parecer independiente pero la verdad no es más que un sentimiento que se comporta simbióticamente con otros. Ellos crecen y ella también lo hace.


Suena el móvil, Ka se da cuenta que es Jota Eme, sonríe con enorme felicidad y claro, con enorme esperanza, se levanta y contesta con un divertido y bastante común Alóo.

lunes, 29 de febrero de 2016

Sueños realmente imaginarios



Levantas tu mano al cielo, pareciera que tocaras las estrellas, pareciera que dibujaras con ellas. ¿Juegos de amor?, allí yacen cientos de preguntas, en una sola sonrisa, en un solo momento.


Al despertar él siempre desarrolla una misma rutina, toma su taza purpura y se sirve exactamente tres dedos de café, le coloca dos cucharadas de azúcar y una de canela, al terminarla, se va a la ducha, se viste y le da un beso en la mejilla a quien considera el gran amor de su vida, se despierta, le toma por el brazo y caen en un beso pasional, él le rechaza con una sonrisa y con una expresión de confidentes, se hace tarde.


Nada es lo que parece. Se levanta de la cama, necesita un café, un gran dolor de cabeza le hace imposible permanecer a su lado. Se ducha con lagrimas en los ojos, restregándose fuertemente todo su cuerpo con la esponja de baño, se viste y se coloca perfume, tratando de ocultar el asco que siente. Se esfuerza, por que le ama, trata de darle un beso en la mejilla pero el olor a otro cuerpo, otra piel le resulta repulsivo e inquietante.

Es tarde, quizás los dientes pueda lavarlos en el trabajo piensa sin ánimos y con cierto decaimiento. Mete la camisa dentro del pantalón, levanta su rostro al espejo y piensa, hoy no estoy tan mal.

Quizás el hecho de quererle así, solo y sin el, no sea más que un extraño vestigio de algo que a duras penas se mantiene a flote.

miércoles, 13 de enero de 2016

Maravillas


No sabe como llegó allí, en realidad ni siquiera sabe en que lugar se encuentra, la eterna búsqueda de lo imposible diría su mejor amiga. Mira sus manos fijamente, están temblando, con eritemas y cree que ha sido suficiente por el día de hoy. Toma su bolso y comienza a guardar pequeños fragmentos de lo que parece una piedra preciosa del suelo, más que por una reliquia, un recuerdo.

No conoce diferencias entre el día y la noche, para ella son iguales. Hoy, se recuesta con una sonrisa en el suelo, no hace calor ni frío en aquel remoto lugar por lo que no amerita ningún abrigo. No hay insectos, no hay agua, no hay sol. Mira hacía arriba y todo lo ve negro, ni que decir que su única fuente de luz se apagó hace ya unas tres horas, a diferencia de su ímpetu por permanecer en la búsqueda, la búsqueda de una maravilla.  

Se conoce bien, tiene unos ojos color avellana que se aclaran cuando esta feliz, frunce el ceño cada vez que tiene que sonreír, su cuerpo, delgado pero fuerte siempre ha sido su mejor arma, sin embargo, su característica mas resaltante es un lunar de forma extraña que tiene más abajo de su garganta, nunca le ha visto forma, pero siempre caen intrigados en él, su color, forma y textura no es común. Quizás ni siquiera sea un lunar.

Se aventura lejos de ese lugar sin un rumbo definido, de igual forma lo que busca nunca nadie lo ha visto, no importa a donde vaya, siempre será un buen lugar para buscar. Su aparatoso viaje, lleno de esperanzas para su familia, que aunque no les hace falta recompensa alguna, si les brindaría algo que jamás nadie ha conocido. Divinas maravillas, unos creen en oro, otros creen esperanza, otros simplemente no creen.

Creer, ¿que será creer?, algo que le ha intrigado mucho es la fascinación de las personas por algo tan mitológico como una maravilla. La verdad, su motor de arranque solo ha sido su inestabilidad emocional y claro, su incapacidad de poder decir "no" a las demás personas. ¿En que puede creer alguien que actúa de este modo?, creer, lo piensa detenidamente y pronuncia esa palabra con voz fuerte, sonríe y se levanta del suelo donde se había recostado hace ya unos minutos para descansar.

A los lejos, se divisan los templos del cielo. Con asombro los observa detenidamente, ver un mito como lo son dichos templos le hace pensar que quizás las maravillas también existan. No ha visto a ninguna persona en varios días, ni siquiera en unos templos tan bien cuidados y conservados logra cruzarse con alguien. Extraña el calor humano, su cuerpo comienza a sentir el deseo de contacto, del roce de piel, se sonroja de tener esos pensamientos en un lugar como ese, así que toma una cápsula de hidratación con su mano derecha y la lleva a su boca.

Camina por inmensos pasillos con hermosos murales en sus paredes, pasea por hermosos cuartos de meditación, salas de juego al aire libre, se enamora perdidamente de aquel lugar, la paz que brinda, sonríe extasiada y se recuesta sobre el tallo de un árbol, allí se fija que tiene marcas en el, no son textos, no son figuras ¿que es?, recuerda inevitablemente lo que su abuela le decía cada vez que se sentaba a comer con ella e irremediablemente reconoce el significado.

Escucha un ruido, no hay espacio para el susto, camina lentamente hasta que entrada en un cuarto de meditación, ve un caliz sobre una mesa, estaba segura de no haberle visto cuando hizo su recorrido. Alguien debe de haberlo puesto allí. Entonces si hay alguien, alguien llegó al templo como ella sin notar su presencia. Ahora el miedo la invade, ¡huida! piensa, retrocede con temor y corre rápidamente.

En la huida, la adrenalina le hace correr más fuerte, gira su cabeza hacia atrás tratando de poder observar al desconocido pero no hay nadie, no hay mas sonidos, solo se oye la calma a lo lejos y una respiración agitada que proviene de ella misma. Se detiene suavemente, sus ojos están exhaustos, su cabello húmedo de sudor, otra capsula de hidratación no caería mal.

Inexplicablemente sigue sintiendo un miedo irracional, quizás originado por tan hermoso y enorme templo del cielo. Su rostro no refleja expresión alguna, no dice nada, solo yace sentada en una esquina del patio. Toma su cuerpo con ambas manos y postra la cabeza en sus rodillas. -Que me sucede- expresa entre lágrimas.

El sueño logra vencerla, cae hacia su derecha y placenteramente duerme. Unas horas luego, algo le molesta, algo le inquieta, no sabe que es pero sus ojos se sienten abrumados, trata de abrirlos y no puede, siente que le quema así que los cubre con sus manos. A medida que su cuerpo se va acostumbrando descubre que no es más que la luz del sol, un sol apagado hace tantos años pero que brilla a plenitud justo ahora encima de ella. ¿una maravilla?.

Se siente desconcertada y piensa;
"Hay maravillas que no tienen nombre ni sentido. ¿Como explicaría Stanley Kubrick una historia de vida donde sus protagonistas aún sin conocerse juegan a ser felices?, quizás ya lo hizo -presta más atención kris, te estás perdiendo-. La necesidad de explicarse yace en la intensidad de las sensaciones encontradas. Las maravillas, esas maravillas, dulces maravillas que consigues inesperadamente y alborotan tu mente, destruyen miedos y debilitan tus pensamientos. En el laberinto de nuestra mente esas maravillas se pierden, quedan atrapadas y sin lugar a duda es difícil que logren escapar, tal vez debas lidiar para siempre con ellas -pero Kris, para siempre es mucho tiempo-. Las maravillas no son ni objetos ni personas, ni sombras ni luces, no es tangible ni intangible, quizás, solo quizás, con permiso a la duda, puede que las maravillas no existan y aún así, con tanta nostalgia en mi garganta, deseo vivir una maravilla. No consigo explicación, de uno u otro modo quizás justo ahora sin darme cuenta, estoy viviendo una maravilla"

Al razonar un poco respecto a ello y sonreír recordando su abuela, algo le hace fruncir el ceño, algo no está bien, nada está bien. Su cuerpo comienza a desvanecer, siente escalofríos, un fuerte impulso eléctrico por sus extremidades, hace sol, le dijeron que el sol es calor pero no soporta el frío, sus labios se quiebran y recuerda que los templos del cielo son los lugares más fríos del mundo.

domingo, 13 de julio de 2014

Entre tu y yo, un secreto

- Shhh! quedate en silencio. - ¿por que?
- ¿No crees en la buena suerte? - ¡Por supuesto!
- Entonces sonríeme que hace falta luz y estamos debajo de las sábanas y en completa oscuridad.
- Me gusta tu sonrisa. -Y a mi la tuya
- Shhh! ahi vienen. -¿Quienes?
- Quienes te separaran de mi. -¡¿Que?! no quiero separarme de ti.

     Ni que decir de las estrellas que brillan hoy en el cielo y me invitan a pensar que incluso en los peores escenarios la felicidad y la plenitud pueden estar presentes. Hay muchas sensaciones que hoy me invaden, pero no temamos que los peores males vienen cuando la rabia, el amor y la negación abordan el barco juntos. No temamos, que a pesar de estar rodeando mis pensamientos serenidad es lo que me invade.

    Es de humanos sentirnos vacíos, traicionados y desgarrados. La inquietud siempre toma protagonismo en nuestro destino y resaltando que más allá de que no crea en el destino, creo más en que no se puede creer en nada, ni lo visto ni lo sentido ni lo tocado puede llegar a ser real, no caigamos en ello que incluso los sueños y las pesadillas que tenemos muchas veces las consideramos reales.

    Que pensaría mi yo de hace un año de todo esto si luego de pensarlo con tanto detenimiento no hay preguntas sino respuestas, respuestas que surgen por todos lados y en todas direcciones. Ni siquiera la razón toma posición, todo parece absurdo aunque si algo es cierto, ya me lo esperaba, como dije, no hay fidelidad que haga esperar cien años ni amor eterno que dure más de una vida. Es hermoso hablar del tiempo y de como quisiéramos modificarlo a nuestro antojo, ¡wow! una linda fantasía que se queda en solo eso y que comúnmente se usa para mover dentro de nuestros corazones esos sentimientos y pasiones que añoramos.

- Si pensamos igual podemos lograr escapar. - ¿Confías en mi?
- Esa pregunta es tan difícil de responder, apenas te conozco, no se quien eres. - Aún así aquí estas.
- Tienes razón. - No digas más, los hechos son la mejor respuesta.
- Somos una paradoja. - Y aún así estamos aquí, frente a frente...
- Con diferentes puntos de vista y charlando sobre algo que no sabremos como terminará. - ¡Sonríe!.

    Cinco minutos han pasado, tengo frío, después de todo y no se si es por lo absurdo de la situación pero me da risa y no se si sea conveniente hacerlo a estas horas de la noche frente a una casa de la cual me han botado literalmente. Mi vejiga está llena, no debí tomar esa bebida hidratante que tanto disfruté en el viaje, ahora hasta esa pared de allí luce genial para drenar mi orina. Que mas da, ojos que no ven... Igual debería llamar un taxi aunque no tenga ningún número y la batería de mi móvil se esté agotando, creo que será mejor esperar el amanecer sentado en este muro, bueno, si no es que las hijas de la dueña de aquella casa en cuestión llamaran a la policía.

    Nunca hace falta un angelito ni sobran la oraciones de una madre que hacen posible que hasta en un camino tortuoso veas ayuda por doquier, no humana, pero ayuda al final. Espero reírme alguna que otra navidad contando historias como esta en la que el falso amor sobra y se hace presente permitiéndome ver la cosas como son y/o podrían ser.


     Bailando una hermosa balada como podría hablarte de la falsa mano amiga y no ensuciar la del falso amor que también la tapa, por ello es mejor cambiar la canción y mejorar la tonada que llevaba. La vida es un maravilloso disco de vinilo y poco a poco si nos esmeramos conseguimos la melodía perfecta para una grandiosa armonía.

- Eres un subconsciente maravilloso ¿lo sabias? - Por supuesto, provengo de una mente maestra.
- Formas parte. - ¿que?
- Que no provienes, formas parte. - Soy lo que soy gracias a ti que poco a poco me construyes
- Sátiro proverbio, ¿como podría yo el imperfecto formar alguien tan perfecto como tu/yo?. - Si.
- ¿Por que? - Por que nada es perfecto ni imperfecto, nada es real ni mentira. ¿que es real Kris?
- No lo sé Lenin, me encantaría saberlo pero a veces me da miedo - Descuida, se todo de ti, pero tu obvias muchas cosas de mi, nuestros recuerdos no son los mismos y es así como mi existencia tiene sentido en este plano.


     Ven aquí conmigo, canta de felicidad y disfrutemos un segundo agradable que probablemente no surja nunca más. Ya que importa si la verdad fue omitida antes, a la luz han salido muchas cosas ya y en los próximos meses seguirán surgiendo. Ven y dame un abrazo de buenas noches mientras se oculta el sol que mañana no habrá amanecer.

    Sonríe, que si la situación se dió es por que diste pie a ello, si te separaste de mi es por que en el fondo lo deseabas. En esta película no se debe buscar el villano ni el héroe, aquí nadie ganará un oscar ni globo de oro y aunque fue buena la película, con verla solo una vez basta para mirar a la cartelera y seguir, aunque admitiré que este film lo guardaré en mi biblioteca de medios.

- ¿Una composición? - Un asunto
- Decidamos entonces ya las direcciones. - A la cuenta de 3...2...1
- ¡Izquierda!  - ¡Derecha!
- Últimamente estamos existencialistas así que yo decidiré, ¡corre!
- A veces tomar decisiones sin pensarlo nos hace grandes, grandes idiotas, idiotas que no despediciamos oportunidades pero que abordamos un camino incorrecto. Tu y yo jamás concordaremos pero vaya burla estamos hechos. - Concordamos en eso Kris.
- Lo sé Lenin, lo sé.

   ¿Que fue lo que dijiste? discúlpame pero es que el ruido no me deja oír y siento que son palabras hirientes así que debo oírlas con mucho cuidado pues serán esas palabras las que siempre recordaré. Sé que hablas desde el rencor, pero ¿podrías no ponerte agresivo? es que siento que eres tu padre y aunque no pueda ponerme en tu lugar puedo comprenderte, sin embargo no puedo dejar que tus errores se conviertan en fantasmas que acechen tu futuro. 


   La cajita yacerá en una caja junto a las pegatinas que estaban en la puerta de mi closet y con ellos todos los recuerdos de un tiempo que viví pero que no reconocí en las ultimas instancias, tal vez por que la idealización de las personas sigue siendo un tema que mi subconsciente no logra determinar y solventar. Mañana cambia mi vida y mientras llega, los monstruos saldrán de debajo de la cama y se asomaran por la ventana a la espera de consumir pequeñas gotas de agua pura que se desbordan de mis ojos.

- La película ha terminado - Quita esa expresión egocéntrica.
- Por que de hacerlo si no es egocentrismo ni vanidad, solo perfección. - No marques eso como perfección si no es capaz de igualarme.
- Absurda obsesión la tuya. - Calla insensato y ríete conmigo
- Quien mas podría hacerme reír. - No se si seamos real pero cada vez me enamoro mas de ti
- Eso es lo mismo que decir que te enamoras de ti mismo. - ¿No querías que no fuera vanidoso ni egocéntrico? colaborame.
- Durmamos ya y hasta pronto.
- ¡Hasta pronto!



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domingo, 16 de marzo de 2014

Caos del amor y amor en una sociedad caótica:



Interesante aún más que leer este par de líneas sería comprender la ciencia detrás del amor y la realidad detrás del mismo. ¿Cómo saber si es real algo que pocos sienten y que muchos confunden?. 

La sociedad es el punto de control al instinto animal que llevamos dentro y que nos lleva mediante reglas a "vivir y dejar vivir" omitiendo comportamientos agresivos, intolerantes, destructivos y negativos. El suprimir estos sentimientos-pensamientos, se logra el ciudadano promedio, aquel que frena cuando el semáforo está en rojo o que cruza la calle por el paso peatonal.

La sociedad nos reprime tanto que la publicidad mediática y los controles de los medios a los que estamos constantemente expuestos modifican nuestro comportamiento y las decisiones que tomamos respecto a nuestra vida. Cada símbolo de necesidad se sobrestima, se convierte en algo superficial e invade nuestro subconsciente hasta tal punto de crearnos una necesidad ficticia, la cual creemos tan indispensable que solo la podremos cubrir con un producto el cual hace algunos años no existía o que simplemente es muy similar o totalmente idéntico a aquel que ya poseemos. Las necesidades son un peligro en una sociedad consumista y ordenada.

El amor actúa de la misma forma, creándonos una necesidad de estar con la persona que pensamos es la correcta para procrear o en otros casos, convivir el resto de nuestras vidas. Pero en esto entra un factor muy importante y es que el ser humano no es tan básico como pensamos, no no no. Somo tan retorcidos que nuestra necesidad de amor se intensifica cada vez que perdemos algo o alguien y por si fuera poco sufrimos por ese algo o alguien que en realidad no nos aporta nada beneficioso. 

Estamos llenos de reglas. Reglas de etiqueta en la mesa, reglas de como vestir, mujeres de una forma y hombres de otra forma, reglas para estudiar, reglas para amar y como amar, reglas para caminar, reglas para hablar y por supuesto reglas para escribir. Las reglas son la base de la sociedad, quiero decir, sin las reglas no hay sociedad.

¿Somos libres?, todos creemos ser libres pero somos esclavos de las reglas, de las leyes, de los reglamentos. La anarquía es ficticia, la anarquía no existe, nadie puede evitar seguir las reglas, por que incluso al comer se está siguiendo reglas, incluso al vestirse sigue reglas, incluso al hablar y escribir un idioma  se está siguiendo reglas que un grupo de personas decidió para conservar la calma y paz entre personas y a eso es a lo que se le llama sociedad. 

Esas reglas, esas mismas reglas son las que me impiden amar. Es así como la sociedad se fundamenta además en la fe y creencias de las personas para imponer reglas. De acuerdo con esta afirmación, la biblia es la excusa mas usada. Según lo que nos dicen desde pequeños sobre la biblia es que fue escrita por Dios, pero es que no veo ningún evangelio según Dios, escrito y redactado por él mismo, solo veo evangelios escritos por seres humanos como tu y como yo, quiero decir, si Dios los guió a escribirlos, precisamente es ese Dios al que yo también amo quien me guía a escribir esto. La biblia fue escrita en una época de la historia donde la trata de personas era permitida, así podías vender a tu hija, donde la homosexualidad no estaba permitida y donde las mujeres no debían cortarse el cabello ni las uñas. ¿Que pasaría si se escribiera una biblia ahora?, exactamente lo mismo, se escribirían las costumbres actuales. Los heterosexuales señalan que la homosexualidad es un pecado, pero no señalan que la infidelidad a sus esposas(os) también lo es según "el libro sagrado", también parece que olvidan que hay pedófilos y pederastas en su tan sagrada iglesia y les llaman curas.

Entonces, ¿somos realmente libres?, ¿donde está la libertad que tanto aclamamos?. La sociedad no nos hace libres, solo nos hace participes de un juego en donde el que mejor siga las reglas gana el más vivo gana. El ciudadano promedio rompe 5 o 6 de cada 10 reglas, sean grandes o pequeñas. "No comer o beber dentro de la unidad", "no usar el móvil dentro del recinto" entre otros.

Es así como el amor homosexual es castigado con pena de muerte en países como Arabia Saudí, Emiratos arabes, Irán, Mauritania, Somalia, Sudán del Sur y Yemen, o incluso se castiga con cadena perpetua junto a asesinos, narcotraficantes, violadores y masacradores. ¿como decir que somos libres de amar?, ¿como profesar que el amor es puro y que existe en todos?. Amigo, compañero, no seas hipócrita, no somos libres de amar a quien queramos ni somos libres de hace ro pensar lo que queramos.

¿Que hubiera sucedido si hubieran asesinado a Da vinci por su homosexualidad antes de pintar La Gioconda? ¿Cómo sería el mundo si hubieran asesinado a Alejandro Magno por su homosexualidad? ¿Que sería de las cárceles estadounidenses del estado de Texas si hubieran asesinado a Steven Rusell antes de hacer sus estafas y escapes multiples solo por su orientación sexual? (chiste para alivianar).

El amor, ese amor, entonces ya puedes ver que no es libre, el amor no es libre y la vida que llevamos tampoco lo es. Tenemos la "libertad de elegir", claro, elegir entre las opciones que nos imponen. Si vas a un restaurant y no ofrecen pato a la naranja pero justamente es eso lo que deseas comer, no puedes, simplemente no puedes. Si deseas estudiar medicina pero no tienes el dinero suficiente, no puedes, debes elegir otra cosa. 

Lo cierto de todo esto, es que si se quiere "vivir" se deben seguir reglas, para convivir y para sobrevivir. Descuida nada es tan malo como parece, sin las reglas cualquiera te golpearía, mataría o robaría si así lo deseara. Sin las reglas no habría sociedad y volveríamos a una estructura similar a lo que se cree era la prehistoria.

Actualmente el amor es un caos dentro de una sociedad caótica, muchos sufrimos el caos de amar clandestinamente, otros sufrimos el caos de seguir ideas políticamente incorrectas correctas para los estándares morales. 

La política es otra enfermedad que altera nuestra libertad. Nos hacen creer que elegimos pero no es así, los líderes políticos actuales se alzan sobre cimientos mucho más fuertes y corruptos que el simple voto del pueblo. La sociedad nos da una visión ficticia y nuestro pecado es creerla. Sé perfectamente que no todos estarán de acuerdo con mis líneas, pero la diferencia de puntos de vista es justamente una de las opciones que nos brinda esta "libertad". 

Si soy libre, si el amor es libre, yo podría amar sin importar a quien, si tu fueras libre, no tendrías por que ofenderte por mi orientación sexual, si fuéramos libres realmente, quizás yo no habría escrito esto y por consiguiente tu no habrías leído esto.